Rosângela Rennó expone la celebración de los 35 años de su intensa carrera con una muestra en la Pinacoteca de São Paulo, en la cual ofrece una visión panorámica de su trabajo, con la curaduría de Ana María Maia. La exposición reúne un conjunto de 130 obras, producidas entre 1987 y 2021. Se titula “Pequeña ecología de la imagen”. La organización expográfica, hábilmente manejada por Ana María Maia, permite al visitante experimentar la fuerza del lenguaje visual en la construcción de una poética muy particular, sumergida en la llamada fotografía expandida. La marca de Rennó establece el diálogo entre sus sentimientos, sus emociones, sus interrogantes frente a la sociedad, en que usa y abusa de su técnica precisa; sus elementos autorales, con los que explora su sentimiento, su alma, al servicio de la crítica social y del valor humano.

La muestra recorre la diversidad de lenguajes, al sumergir al espectador en la amplitud de la experiencia de la artista, por medio de fotografías, colecciones, objetos, instalaciones, como también obras audiovisuales instaladas en el cuarto piso de la Pinacoteca. La multiplicidad de recursos y soportes corrobora los modos y operaciones mediante los que Rennó expone el imaginario brasilero y, al mismo tiempo, desafía al sistema, denuncia los asuntos sociales, por medio de sus narrativas artísticas.
La curaduría optó por huir del formato cronológico en la presentación de los 35 años de trabajo de Rosângela Rennó, para construir la posibilidad dialógica a partir de un viaje al universo de la artista, editado por los temas perseguidos por Rennó, a lo largo de los años de su producción. Según la curadora, “la artista considera la fotografía un pretexto para cuestionar los archivos, las narrativas y las relaciones de poder que hacen que algunas imágenes existan y circulen, en cuanto tantas otras permanecen invisibles y, por lo tanto, olvidadas. En ese sentido, en cuanto el lenguaje fotográfico sea de hecho predominante como soporte y asunto en su trabajo, ella aparece de manera expandida, lo que implica asumir sus bastidores, hacer críticas y deconstrucciones; entrelazarla a textos, máquinas, objetos y colecciones”.

La expografía ocupa tres salas que exploran tres diferentes núcleos temáticos. En el primero de ellos, la mirada se dirige a los asuntos del sujeto y de las políticas de la memoria. En esa sala podemos ver trabajos de los primeros años de la carrera de la artista, con énfasis en el uso de los archivos de familia; más allá de una narrativa autobiográfica, Rennó se concentró en la exploración de los materiales fotográficos disponibles en la época, en el rescate de las historias y memorias de la familia. De Pequeña ecología de la imagen, de 1988, se tomó el título de la exposición. A partir de los álbumes de familia, hechos por su padre, la artista reinventa esas historias traídas, en un primer momento, por el padre, para inferir las imágenes por medio de manipulaciones. En esa operación, Rosângela Rennó saca partido de uno de los principios esenciales de la fotografía: la muerte del tiempo; al interferir en las fotografías de álbumes de familia, ella resignifica y trae de vuelta el tiempo pasado congelado, que, mediante el hacer de Rennó, adquiere nueva dimensión; expone, así, sus inquietudes y sus críticas, por medio de la esencia de la fotografía, los claroscuros, las siluetas, las presencias y ausencias.
En la misma sala ocurre un desafío dialógico con trabajos del 2003, Cuerpo del alma. Con esa serie, Rennó trajo a la escena imágenes publicadas en periódicos, en las que los familiares de desaparecidos traían las fotografías de los sujetos buscados. La artista, al apropiarse de esas imágenes, impone su pensamiento sobre el rol de la fotografía como testimonio de existencia; la nueva presencia del sujeto desaparecido adquiere mucho más importancia que el aspecto de memoria.

El segundo eje temático de la exposición se hace presente con la producción relativa a la observación de la artista en cuanto a las instancias públicas, tales como el Estado, la prensa, y otras instituciones de formación y control social. Rennó teje la crítica por medio del asunto de identidad sobre las operaciones por las que las instancias públicas dan cuerpo a los individuos y los colectivos. En ese eje, el visitante podrá acceder al proyecto Archivo universal, de 1992, e Hipocampo, producido entre 1995 y 1998.
El tercer segmento de la exposición presenta las reflexiones de Rosângela Rennó sobre el colonialismo, indagaciones siempre presentes en sus manifestaciones artísticas y que adquieren gran importancia en su trabajo actual, todavía en curso, al que la artista se dedica desde el 2020, proyecto inédito y aún en construcción: Eaux descolonies. Tomando como base instalaciones montadas con frascos de perfumes, la artista discute el control social y económico por parte de los colonizadores, e incluso la violencia, perpetuada por el sistema de clases sociales y las cicatrices dejadas por la esclavitud de personas. Esa investigación resulta de la residencia artística que Rennó hizo en Colonia (Alemania), en el 2020.
Ese trabajo, más reciente y en proceso, explora la historia de más de 300 años del recorrido del agua de Colonia en el mercado de las rutas mercantiles, entre Europa y las colonias.
La muestra trae además la videoinstalación Tierra de José Nadie (2021), una reunión de videoclases distribuidas por la Iglesia católica, en 1980, sobre la lucha del ciudadano común por los derechos políticos y civiles, que fue comisionada por la Pinacoteca para esa exposición. El público tendrá acceso igualmente a los trabajos Realismo fantástico (1991); Serie Roja (Militares) (2000) y Archivo universal (1992).
Máster y Doctor por la Universidad de São Paulo (ECA e PROLAM) investigador científico de la Universidad de São Paulo (PROLAM) - integra el grupo de investigación internacional sobre Imaginarios Urbanos de América Latina, Productor Cultural y Crítico de Arte.

