Exposición Individualjun 2022 - nov 2022· Por Victoria Verlichak

Rafael Barradas

Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires - MALBA

El empresario y coleccionista Eduardo F. Costantini eligió conmemorar el vigésimo aniversario del MALBA, Museo de Arte Latinoamericano, con una exposición antológica del gran vanguardista uruguayo Rafael Barradas (Montevideo, 1890-1929). El fundador del museo presidió conmovido el encuentro porque, como ha dicho muchas veces, este es parte de su ser y estar en el mundo. Además, en un país como Argentina, con tantas discontinuidades (el MALBA se inauguró tres meses antes de la crisis de 2001, que vació de poder al presidente en ejercicio e impuso a otros cuatro presidentes en once días), no es poca cosa crear y sostener una institución privada de excelencia a lo largo del tiempo. Hoy, el MALBA es uno de los museos más visitados de la ciudad; es un sitio amigable que alberga algunas joyas del arte de la región, y es una marca ineludible en el paisaje urbano de Buenos Aires.

Exposición Individual: Rafael Barradas — imagen 1
Rafael Barradas. Quiosco de Canaletas, 1918. Acuarela, gouache y grafito sobre papel. 47.5 x 62 cm (18 45⁄64 x 24 13⁄32 pulgadas). Colección Malba.

La exposición antológica “Hombre flecha” fue curada por Enrique Aguerre, director del Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV), de Uruguay, y organizada junto con la Dirección Nacional de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay. Aguerre, artista y precursor del videoarte uruguayo, eligió poner en primer plano una de las etapas más fructíferas en la producción de Barradas, entre 1913 y 1923, durante su estadía en Barcelona y Madrid. Fue cuando el artista viajó a Europa a los 22 años, a comienzos del siglo XX, “para incorporar a su poética recursos de la vanguardia que le permitieron desarrollar un lenguaje pictórico propio denominado vibracionismo. […] Si bien Barradas experimenta soluciones formales en diferentes momentos de su carrera, es en este período en el que su producción alcanza una relevancia central”, apuntó Aguerre.

La exposición reunió más de 130 obras, provenientes de la Colección del MNAV, Colección MALBA, y de préstamos de colecciones privadas y públicas de Montevideo y de Buenos Aires. Su trabajo no solo muestra el dinamismo, velocidad y modernidad de la nueva ciudad, sino que recrea algunas aristas de la relación con su hermana Carmen Barradas (Montevideo, 1888-1963), destacada compositora y pianista, con la que tuvo un profundo intercambio artístico. Asimismo, establece un diálogo con una selección de pinturas de Joaquín Torres García (Montevideo, 1874-1949), amigo y cómplice en la aventura modernista. La técnica mixta Naturaleza muerta con carta de Torres García (1919) sintetiza su gran vínculo con el consagrado colega. El título de la exposición está tomado de la correspondencia entre los amigos, en la que cavilan acerca de los procesos creativos de ambos. En una carta de 1926, Barradas alude también a Pedro Figari (Montevideo, 1861-1938). “Pasa, con Figari, lo que pasa con nuestras cosas. Pasa lo único que tiene que pasar. Es hombre camino, como nosotros. Hombre flecha, flecha que va a un blanco. Aunque no se dé en el blanco, ya es importante –tal vez lo único– tener blanco. Una flecha sin blanco no es flecha; es el caso de muchos hombres”.

Los óleos, témperas, acuarelas y dibujos sobre papel fueron realizados durante su estadía en Barcelona y Madrid, tras su paso por Milán y París, en las que conoció el futurismo y el cubismo. Fue en Barcelona donde irrumpió su perdurable idea, donde pensó ese nuevo lenguaje pictórico, su propio “-ismo”, que impactó a la pintura española. Esa concepción estética, el vibracionismo, puede verse en obras donde se acentúan tanto los rasgos geométricos como lo fragmentario en diversos escenarios, como El circo más lindo del mundo, 1918, y también en retratos individuales o de grupo, como en Zíngaras, 1919.

El ritmo de las obras refleja su mirada sobre la conmoción y las cadencias de la ciudad moderna, agitada por nuevos desarrollos técnicos, con una cotidianeidad y sus protagonistas en incesante cambio. Subraya el color callejero en La catalana (tren de caballos), 1918, y también en Quiosco de canaletas, 1918, donde el pintor y dibujante resalta su gusto por la vida de café, pintada reiteradamente.

En diversas tertulias, conoció a poetas, artistas y críticos participantes en la vanguardia como Salvador Dalí, Luis Buñuel, Federico García Lorca (a quien retrató y para quien imaginó escenografías). Barradas también colaboró en las revistas del movimiento ultraísta (verso libre, complicadas innovaciones métricas de simbología de avanzada), difundiendo con sus dibujos la imagen vanguardista del movimiento literario. Precisamente, frecuentó incluso a Ramón Gómez de la Serna, Guillermo de Torre y los hermanos Borges, Jorge Luis y Norah (artista por derecho propio, que junto con otros modernos contribuyó a construir un nexo entre la vanguardia europea y la imaginería local), que luego difundieron el ultraísmo en Argentina.

Gran conocedor y eximio orador, el expresidente de Uruguay Julio María Sanguinetti brindó la conferencia inaugural sobre Rafael Barradas. Recordó lo dicho por André Malraux: “cada obra nace de un tiempo y en un tiempo, pero solo llega a ser arte, cuando se escapa de él. Es el caso de este artista, que, si en vida fue admirado por sus colegas y no por el gran público, hoy vive una posteridad cada día más consagratoria que lo ubica entre los grandes de aquel momento de grandes”.

Rafael Barradas, por Victoria Verlichak | artnexus