Exposición Individualjun 2022 - nov 2022· Por Cristiélen Ribeiro Marques

Maria Martins

Museu de Arte de São Paulo - MASP

“Es preciso que el deseo tenga mucha imaginación para poder soportarse a sí mismo”; esa frase de la artista brasilera Maria Martins, presente en el catálogo de una exposición en París en 1948, abre la muestra “Maria Martins, deseo imaginante”, organizada por el MASP. Con la curaduría de Isabella Rjeille, la exposición trae 45 esculturas, grabados, dibujos y pinturas producidos en las décadas de 1940 y 1950, además de documentos, publicaciones y fotografías; integra uno de los ejes temáticos iniciado por el museo en 2019: Historias de la mujeres, historias feministas.

Exposición Individual: Maria Martins — imagen 1
Maria Martins. Très avide [Muito ávido] (Muy ávido), 1949. Bronce. 24 x 29 x 22 cm (9 29⁄64 x 11 27⁄64 x 8 21⁄32 pulgadas). Colección particular, São Paulo. Foto: Vicente de Mello.

Si hoy el reconocimiento de la importancia de la obra de Maria Martins para la historia del arte local e internacional es indiscutible, no siempre fue ese el contexto para la acogida de su producción. La artista conquistó una significativa proyección en los polos culturales importantes de su época, especialmente Nueva York y París, siendo reconocida por el surrealismo de su lenguaje visual, pese a no ser siempre muy allegada a los -ismos como rótulo para sus trabajos. Al final de 1940, cuando retornó a Brasil y realizó exposiciones en el país, la crítica local le fue hostil, sobre todo por el contenido sexual atribuido a sus obras. Rechazo que no debió ser una sorpresa para la artista, pues en su poema Explication, de 1946, discernía sobre ese potencial impacto de sus obras desde los primeros versos: “Yo sé que mis Diosas y sé que mis Monstruos siempre te parecerán sensuales y bárbaros […]”.

La muestra individual de la artista en el MASP se inicia con el núcleo “Imaginarios amazónicos”, donde el visitante se encuentra con la producción de Maria Martins de la década de 1940, el período en que residía en Nueva York. Bajo fuerte influencia temática de mitos de origen indígena, escenas de ritos y figuras inspiradas en religiones de matriz africanas, obras como Amazonia (1942) y Serpiente grande (1943) llamaron la atención del escritor francés André Breton y del grupo de surrealistas que vivían en la ciudad norteamericana en la época. La selva tropical es también inspiración en el segmento de obras Como una liana, título que se refiere a la escultura del mismo nombre, una figura humana contorsionada como una liana (1946). Designación común de las plantas sarmentosas o trepaderas que cuelgan de los árboles y con ellos se trenzan. Sin embargo, las plantas como la liana, los “cipos” y las trepaderas, se transforman en cuerpos híbridos, vulvas, senos, mamilas en forma de garras, marcas del erotismo que son recurrentes en la producción artística de Maria Martins.

En el núcleo Por mucho tiempo creí haber soñado que era libre, por medio de iconografías religiosas y mitológicas como Eva y Medusa, la artista tematiza las relaciones de dominio a que es sometido lo femenino y la búsqueda de la libertad, interior y exterior. Esa idea de liberación también está presente en el dibujo Sin título (El satori), pero esta vez con la inspiración del budismo zen, con el que tuvo contacto en su viaje por Asia, particularmente por China y Japón. Ese trabajo también sirvió de estudio para la obra Rito de los ritmos (1959), encomendada por Oscar Niemeyer e instalada en el área externa del Palacio de la Alvorada, en la capital brasilera, Brasilia.

Algunas de las obras más icónicas de la artista componen el segmento Dobles imposibles. Las posibilidades y las imposibilidades de relaciones entre lo masculino y lo femenino están manifiestas en figuras que mezclan lo humano, lo animal y lo místico, como en las obras Lo imposible (1944-1946) y Hasard hagard (Acaso desorientado), de 1947. O, aun, en la escultura de forma más abstracta y de título sugerente del acto de desear, Très Avide (Muy ávido/a), de 1949.

El núcleo final, Mitologías personales, abarca obras con títulos más “literarios”, bajo una cierta crítica a las proyecciones de un imaginario tropical, y también sintetiza la propia esencia temática de la artista: deseo, amor, muerte y transformación. Es el caso de la escultura N´oublie pas que je viens des tropiques (No olvide que yo vengo de los trópicos), de 1945; o del poema Explication, manuscrito por la artista en francés y grabado en metal, que integró un conjunto de grabados reunidos en el álbum Maria, presentado en la apertura de la individual del artista en la Valentine Gallery, en Nueva York, en 1946.

Vale destacar además que en esa trayectoria, la artista tuvo importancia por su actuación en hacer viables las primeras ediciones de la Bienal de São Paulo y en la adquisición de importantes obras para la colección del Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro (MAM Rio), donde actuaba como consejera. Así, el reconocimiento a Maria Martins se le debe tanto por su producción artística inserta en la historiografía del arte local e internacional cuanto por su rol de articuladora en la proyección del arte brasilero en el exterior y en la modernización de las instituciones de arte del país.

Maria Martins, por Cristiélen Ribeiro Marques | artnexus