Evolucionando en un universo de itinerarios ya bautizados por el arte conceptual, de causas levantadas por otros conquistadores1, Lourival Cuquinha ha orientado su arte desde mediados de los años 2000 en una íntima relación con el dinero. El uso recurrente del material nos hace ciertas advertencias. Si propone, por un lado, que estamos sujetos a un mundo global, con su irracional lógica de capitalismo tardío, por otro lado busca desvendarla optando por un campo polémico2. En su más reciente exposición, “Crapulocracia”, la primera individual en la Central Galería, con texto de Pollyana Quintela, el artista se deleita en tensionar y expandir ese campo revolucionario o retrógrado que es el capital.

Ya en la entrada vislumbramos el trabajo que da nombre a la muestra3, un sonoro vocablo compuesto por crápula y democracia. El juego de subdivisiones de palabras paralelamente encuentra el color. En la parte superior, usa el neón verde (del dólar), y en la de abajo, el negro (extraído del petróleo). Anunciando, además de su visión política, su vocación natural por el poema-objeto4.
Es así que descubrimos el vasto proceso de producción exprimido por él. No solo con una frecuente tendencia a la subversión, sino donde lo social es tangencial y yuxtapuesto. Reemplaza también los materiales habituales: la tela, las tintas o la arcilla, por el dinero, en el sentido más literal y corriente: monedas, billetes, papel texturizado de cheques, cartografías compuestas de recibos. Y va a presentárnoslo, además, en el degradé de usos: las acciones de una bolsa, el video de un robo de un cajero automático (videoarte compuesto de una grabación encontrada en la internet, al modo “objet trouvé”), e incluso recreando métodos de falsificación como temas de sus obras.
Concibió en este sentido Apólese do Apocalipsis (2018-2021), donde transcribe, sobre papel de cheque, la carta de Pedro Vaz de Caminha, el escribano al servicio del descubridor de Brasil en el siglo XV, considerada “el primer documento del país”. Luciendo por demás un eficaz resultado obtenido en el “grilagem”, que es como se denomina en jerga de portugués el envejecimiento artificial o la falsificación de documentos, especialmente las escrituras y las propiedades. Valga decir que la misma carta en otra obra estuvo expuesta dentro de una cómoda de vidrio de anticuario, para mostrar cómo los insectos vivos (grillos) iban carcomiendo el papel5. Aquí, en “Caprulocracia”, su segunda exposición, el documento se puede ver colgado en marcos nobles con la solemnidad de un objeto coleccionable, no sin dejar de comentar la malevolencia y sutileza con que procedían los gobiernos imperiales a la extirpación de las riquezas del país desde los comienzos de la colonización. Por lo demás, el artista invita al público a iluminar cada hoja con una linterna de luz negra, dispuesta a un lado de la obra, y examinar el papel y su caligrafía minuciosa, a la manera del siglo XVI.
Aparece la cuestión ambiental, cuando, protestando contra sucesivos incendios que sufrió recientemente la Amazonia, emplea como sustancia de su escultura unas cenizas colectadas en los bosques devastados de este ecosistema. Las exhibe en un gran vidrio inspirado, como subraya Quintela, en los recipientes cilíndricos conocidos como placas de Petri, donde los microbiólogos analizan muestras de pequeños organismos. Aquí, las placas están sostenidas por unos pies en equis que le permiten al espectador girarlas, analizarlas con una postura de científico. Ya en 2016, el artista había tratado con un formato semejante una escultura hecha con el fango tóxico que, en una avalancha, la industria extractora de minerales Vale había dejado verter en uno de los ríos más importantes de la región de Minas Gerais, y que se expandió hasta el litoral causando una enorme contaminación tanto en los ecosistemas hídricos de agua dulce como en el manto oceánico.
No es difícil descifrar las obras de Cuquinha desde los símbolos y tropos. Si bien sus trabajos están lejos de ser meras imágenes, son, en cambio, complejas producciones que apelan siempre a recursos muy actuales, con sus mapas de instrucciones, ampliando su espectro como zona de interactividad.
NOTAS
1. Véase también el caso de su predecesor Cildo Meireles, que lo empleó en su serie Zero Dollar, 1974-1984.
2. Campo inaugurado tal vez con su citación a Das Kapital (Karl Marx, 1867).
3. La tercera de una trilogía de exposiciones dedicadas al tema de la democracia.
4. Esta tipología es acuñada por primera vez décadas atrás, y sus autores son los concretos del grupo Noigandres (São Paulo, 1952), Haroldo y Augusto de Campos y Décio Pignatari.
5. Esta obra en homenaje al proceso de grilagem se presentó en una versión como la aquí descrita, en la anterior muestra que antecedió a la trilogía de exposiciones dedicadas al tema de la democracia.
