Exposición Individualjun 2022 - nov 2022· Por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD

Loriel Beltrán

Museum of Art and Design @MDC

La exposición “Loriel Beltrán: Constructed Color”, curada por Rina Carvajal, presenta ocho pinturas realizadas por el artista entre el 2018 y el 2021. Construidas con bandas de pintura seca dispuestas horizontal o verticalmente sobre soportes planos de grandes dimensiones, las piezas sugieren estructuras, ensamblajes u objetos apilados, en los que el color y la línea juegan un papel fundamental.

Loriel Beltrán nació en Caracas (Venezuela) y se mudó a Miami (Florida) a la edad de quince años. Después de graduarse del Design and Architecture Senior High, asistió a New World School of the Arts en Miami, donde obtuvo la licenciatura en Bellas Artes, con una especialización en Medios Electrónicos y una subespecialización en Historia del Arte. Fue precisamente siendo estudiante cuando comenzó a desarrollar su técnica, casi por accidente. En ese entonces empezó a crear objetos a partir de la superposición de capas de pintura, los cuales picaba para obtener lo que denomina una “pintura histórica”. Según recuerda, “en ese entonces, los objetos tenían tonos neutros, marrones o beige, pues eran realizados con pinturas que encontraba en los basureros, o muestras que obtenía gratuitamente”1.

Exposición Individual: Loriel Beltrán — imagen 1
Loriel Beltrán. OBSDV, 2020–21. Pintura látex sobre panel. 177.8 x 393.7 cm (70 x 155 pulgadas). Foto: Oriol Tarridas. Cortesía del MOAD, Museo de Arte y Diseño del MDC.

Como inmigrante, Beltrán intentaba ubicarse en un nuevo contexto. Miami era muy distinto a Caracas, y su exploración plástica estaba relacionada de manera directa con esa historia personal que pretendía narrar a través de su trabajo. Los objetos realizados con capas de pintura constituyeron su punto de partida, un polo a tierra a partir del cual comenzó a desarrollarla. Inicialmente utilizó moldes de pequeño formato que cortaba para llevar las capas de color a una superficie plana. De igual forma, experimentó sumergiendo en pintura distintos elementos, incluidas ramas y frutas, que al ser cortados de manera transversal dejaban entrever las distintas capas de color, generando objetos escultóricos. Al final se concentró en llevar las capas a la superficie plana cortando manualmente los bloques de pintura.

A medida que fue trabajando formatos más grandes, encontró limitaciones técnicas. Intentó utilizar cuchillos de cortar pavo, máquinas de cortar jamón y hojillas especiales para la sierra de mesa, pero solo consiguió estropear el material. Por esa razón, dejó de realizar este tipo de obra por un tiempo y se dedicó a explorar otras ideas y ejecutar distintos proyectos. Al trasladar su estudio a la zona industrial de Hialeah, en el 2016, consiguió quien le fabricara el equipo adecuado para cortar los enormes bloques de pintura que había guardado por años. Desde entonces, ha realizado obras siguiendo el proceso que describe de la siguiente manera: “Comienzo con bocetos de ideas de colores y un formato aproximado de las obras que quiero realizar. Luego fabrico moldes rectangulares en los que empiezo a verter la pintura, capa a capa. Vierto un color y tengo que dejarlo secar durante unos dos o tres días antes de agregar el siguiente color. Repito este proceso durante unos meses hasta que se llena el molde. Saco el bloque de pintura del molde y lo instalo en una cortadora que tiene una guía para una hoja de guillotina que se tira de un polipasto, mientras que la pintura es sujetada por un sistema de prensado de gatos de automóviles soldados en una placa de acero. La pintura sale en tiras, las cuales pego en paneles de madera”2.

La complejidad de las obras va más allá de la técnica y del tiempo que invierte en su realización. Una vez dispuestas las bandas de pintura sobre la superficie, se aprecian espacios de tensión generados por la combinación de colores. Por ejemplo, al utilizar tonos opuestos como el azul y el naranja, se crea un campo neutral que muestra cómo el color es efímero y, en el caso de estas pinturas, claramente estructural. Por otra parte, la combinación de las tiras y la selección de los tonos generan un efecto óptico del cual es partícipe el espectador. La obra cambia según la percepción de la persona que la observa, si se detiene frente a ella o si camina a su alrededor.

El efecto óptico y el carácter participativo de los cuadros recuerdan las obras de Jesús Soto y Carlos Cruz-Diez. Sin embargo, según Beltrán, es importante recordar que estos artistas trabajaron en un momento utópico y optimista, experimentando con materiales industriales y rechazando el pasado en su búsqueda de nuevos métodos modernos. Su aproximación es distinta. No solo ve la historia como un repositorio de ideas, materiales y referentes, sino que además realiza una obra más orgánica que se relaciona más con la obra de Gego. Así como ella logra que la línea se convierta en algo tangible en trabajos como Reticulárea (1969-1982) y Dibujos sin papel (1976-1987), él logra que el color se vuelva tangible en sus cuadros. Por otra parte, es consciente de la influencia de artistas norteamericanos como Jackson Pollock, Mark Rothko, y, en general, del minimalismo, fundamentales en la historia del arte en Estados Unidos. Sin embargo, es el legado del constructivismo, y su impulso por concebir una visión en términos del objeto y el objeto en términos visuales, lo que esta muestra pretende revisar y redirigir. Según Beltrán, “el color oscila aquí entre un estado ‘mediado’ o visual y un estado ‘primario’ o físico; el color construido se afirma tanto como un evento óptico como un material estructurado que solo puede pertenecer al reino de las cosas”3.

NOTAS

1. Loriel Beltrán, conversación con la autora, Miami, enero 9, 2022.

2. Loriel Beltrán, citado en Museum of Art and Design @ MDC, 2021, Loriel Beltrán: Constructed Color [folleto].

3. Ibid.

Loriel Beltrán, por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD | artnexus