Exposición Individualjun 2022 - nov 2022· Por Carol Damian

Julio Larraz

Coral Gables Museum

El arte de Julio Larraz (La Habana, Cuba, 1944) abarca más de seis décadas y es reconocido por su temática única, el dominio de una técnica meticulosa y su contenido poético. En su primera exposición retrospectiva en Estados Unidos, un orden cronológico recorre su carrera, que comienza en Nueva York, como caricaturista para los principales periódicos, en el complejo período social y político de los años sesenta, y continúa a través de una práctica que incluye dibujos, pinturas y esculturas realizadas en Nuevo México, París, Florencia y Miami, donde el artista vive y trabaja actualmente. En colaboración con la Fundación Julio Larraz, y curada por Yuneikys Villalonga, la exposición incluye 85 pinturas y dibujos, y 10 esculturas que introducen temas claves que se han hecho reconocibles a lo largo de los años. La cuidadosa selección, dispuesta como una narración biográfica, lleva al espectador a un viaje intelectual y estético a través del tiempo y del espacio. El título de la exposición, “The Kingdom We Carry Inside” (El reino que llevamos dentro), es una introducción adecuada a la visión conceptual, íntima y a menudo surrealista del artista que inspira su obra.

Exposición Individual: Julio Larraz — imagen 1
Julio Larraz. Piety (Piedad), 2018. Óleo sobre lienzo. 82.5 x 114.3 cm (32 ½ x 45 pulgadas). Cortesía del artista.

El tiempo es una constante en su trabajo. El tiempo se detiene. El tiempo es un misterio. El tiempo es pasado, presente y futuro. En muchas de sus pinturas, nos hipnotizan los detalles de temas familiares: la casa solitaria, la luna, el mar, la gente y el objeto. Lo que el artista hace con sus temas es sacarlos de lo ordinario a una nueva dimensión, a menudo profunda, siempre inquietante. Creada con la máxima atención a la realidad y precisión pictórica, cada obra exige un análisis minucioso. Larraz es descrito como un maestro de la pintura, y las obras que recuerdan a Goya y a Rembrandt demuestran su prodigioso talento, incluso antes de concebir sus temas más conocidos. El personaje en The War (La guerra), de 1966, es una imagen digna de un maestro del barroco. Su admiración por Goya sigue siendo evidente años después en obras como Freedom Flight (Vuelo de la libertad), de 2021, donde un grupo migratorio flota sobre la tierra, y evoca Las Parcas, 1820-23, de las Pinturas negras, que nos recuerdan que la migración, el exilio y el desplazamiento son hechos de la vida.

En la exposición aparece una impresionante gama de personajes, desde familiares, amigos, pasando por figuras políticas y otros completamente imaginarios que surgen de la singular visión personal y, a menudo, humorística de Larraz. Se percibe un toque de cinismo en las obras que muestran a dictadores y clérigos haciendo alarde de su sentido de autoridad, siempre con un sarcástico juego entre las personalidades y su entorno. Juana Campamento es la madame del famoso burdel de La Habana, La Maestranza, que preside en la obra La Doyenne at La Maestranza, de 2016. Larraz capta la severidad de su postura y su personalidad, y al mismo tiempo trata su papel con humor. Parte de la decoración (ficticia) de su salón en Juana Campamento in the Blue Room, de 2020, es de una pintura de Francis Bacon, artista al que Larraz admira mucho. En Piety (Piedad), de 2018, muestra a la madame acercándose descaradamente a un servicio religioso, con una mantilla, el tocado de la virtud religiosa. Las personas que el artista conoció a lo largo de los años, o que inventó, a menudo sirvieron de inspiración para obras que nos parecen notablemente creíbles o irremediablemente falsas o surrealistas. En su imaginación, The Lion Tamer (El domador de leones), de 1990, tiene el control, ¡pero los leones no tienen manchas! Estos trucos para subvertir un mensaje son típicos. Al igual que los magos que frecuentan sus visiones, Larraz evoca inquietantes vistas de la tierra y el mar. A lo largo de su vida, Julio Larraz visitó lugares que pasaron a formar parte de su repertorio: desiertos, montañas, horizontes infinitos, e incluso fantásticas vistas del espacio exterior. De Nueva York a Marruecos, las personas que conoció, de las que oyó o sobre las que leyó, lo inspiraron para crear caracteres que, a sus ojos, habitan una realidad paralela. En 1977, durante su estancia en Nuevo México, fue noticia el famoso “Incidente Roswell”, un supuesto encuentro humano con alienígenas que motivó historias y teorías sobre la existencia extraterrestre. Larraz estaba intrigado por el espacio, la Luna y el tema de las abducciones alienígenas, e incluyó referencias de esta presencia, a menudo sutiles, en su vocabulario visual.

Las esculturas pueden surgir de una pintura, o viceversa, ya que Larraz disfruta explorar los mismos temas en diferentes medios y desde diversas perspectivas para obtener interpretaciones creativas. De 1999 a 2005, el artista vivió en Fiesole (Italia) y se relacionó con una fundición en Pietrasanta, con la que sigue trabajando. Aunque hay esculturas por todo el museo que juegan con los elementos de equilibrio y distorsión, tan importantes en el género de naturaleza muerta, el que también domina en obras impresionantes, la galería principal está dominada por Legend of the Hudson (Leyenda del Hudson), de 2007, una escultura ecuestre, en bronce, de tamaño natural. La imagen del jinete sin cabeza provoca una sonrisa y un final adecuado, a menudo desconcertante, para una experiencia visual extraordinaria.

Una importante publicación acompaña a la muestra e incluye un ensayo de David Ebony, que sitúa la obra de Larraz dentro de la vanguardia contemporánea, 200 reproducciones de pinturas, 50 de obras sobre papel y 10 de esculturas que ofrecen un análisis exhaustivo de los logros del artista.

Julio Larraz, por Carol Damian | artnexus