Exposición Individualjun 2022 - nov 2022· Por Bélgica Rodríguez

Édgar Sánchez

Galería Freites

“El otro rostro” es el título de la exposición de Édgar Sánchez (Venezuela, 1940), uno de los más importantes artistas que por varias décadas ha sido líder de la tendencia figurativa en América Latina; fue recientemente presentada en la Galería Freites de Caracas, bajo la curaduría de la crítica e investigadora de arte María Luz Cárdenas. El rostro y la figura humana han sido temas recurrentes en el desarrollo de la pintura de Sánchez, quien ha recorrido un largo trecho de investigación y reflexión sobre el hecho creacional, así como desarrollado magníficas técnicas expresivas dentro de una estética de la figuración que lo ubica, con pertinencia, entre los mejores en su campo. Sobre esto, la curadora, manifiesta que “Su rigor de oficio es tan refinado y preciso que se convierte en un rasgo luminoso de la expresión. La exquisita técnica se apoya en su privilegiado sentido de operación por contrastes entre luces y sombras, su capacidad de organización de la obra a través del color y el manejo decantado de la composición de estructuras y texturas”.

Exposición Individual: Édgar Sánchez — imagen 1
Édgar Sánchez. El otro rostro, 2020. Acrílico sobre tela. 60 x 50 cm (23 5⁄8 x 19 11⁄16 pulgadas).

Desde el principio de su carrera, le interesó la figura humana, en especial el rostro como manifestación expresiva del gesto humanista referente a la condición del Ser en la sociedad contemporánea. La secuencia de este tema ha sido una sistemática exploración de técnicas disímiles. En los años setenta se distingue como pionero y protagonista del conocido, e históricamente fundamental, “Boom del Dibujo”, que marca un movimiento, en realidad, netamente venezolano, constituido por la insurgencia de un numeroso grupo de jóvenes artistas dibujantes que harán historia en el desarrollo del arte en Venezuela. Dedicados a dar a conocer este “Boom”, instituciones, museos y galerías diversos crearon salones, bienales con sus respectivos premios, muchos de ellos otorgados a Édgar Sánchez; innumerables exposiciones colectivas e individuales, así como densas publicaciones sobre el extraordinario desarrollo del dibujo en el país. En esta década, Sánchez, con destreza y habilidad, aplica en su obra en blanco y negro impecables técnicas al carboncillo y aguada; lápiz, grafito y tinta sobre cartulina; aguada y crayón; tiza, lápiz y crayón sobre papel, algunas de ellas iluminadas con un cromatismo apaisado y de bajas temperaturas.

Durante los años ochenta continúa con sus “rostros”, pero se interesa en otras instancias como los paisajes natural y urbano. Llega a “El otro rostro” retomando el tema trajinado y, sin embargo, enunciativo de un cambio en el planteamiento plástico de la gestualidad facial y su comportamiento formal. Por ejemplo, en los años ochenta realiza una serie que titula Piel y paisaje, centrando su atención solo en partes del rostro, la boca completa o su comisura, o la nariz y los ojos, ocupando el centro del formato, hasta extenderse fuera de él; separadas del conjunto, estas partes crean efectos bastante dramáticos, no solo por la contundencia de la representación, sino también por la fiereza de la técnica que aplica, sobre todo en las resaltantes texturas “piel de naranja”, hendiduras, hoyuelos, y colores que podrían calificarse de torturados por los contrastes entre luces y sombras, recurso formal que Édgar Sánchez maneja con maestría. En sí mismas, estas obras reclaman la atención del espectador al cuestionar la condición humana del hombre contemporáneo. Otro ejemplo importante como antecedente de “El otro rostro” es la serie de serigrafías Paisaje de la memoria, de 1981. Son rostros de nadie, sin tiempo, sin modelos, rostros de un colectivo representado en imágenes de la memoria para un dibujo, y también para una pintura en la que se destaca como virtuoso de la conjunción del dibujo-color, como los que presenta en esta exposición de finales de 2021.

Sobre esta temática, y en relación con esta exposición, para la nota de prensa de la galería, Édgar Sánchez declara que le interesa describir “[…] con minuciosidad un hecho visual donde cada ranura, rasgo o cicatriz tiene un orden estricto en pos de la consecución de un clima […] lo que me interesa es crear una atmósfera, producto de la compenetración de situaciones opuestas. El clima producido es hermoso, me interesa esa forma de belleza. Estoy consciente de que mis motivos no son de una belleza convencional, pero sí rodeados por una superficie plástica hermosísima”. En efecto, no son “retratos”. El artista abandona la pulcritud del retrato convencional para detenerse ante la eficacia de la expresividad directa. Los rostros de hoy, extrañamente, lejos están de aquellos de períodos pasados; por su complexión anatómica, ubicada en un espacio de atmósfera brumosa y trazos de color, parecen emerger del fondo del espacio pictórico para confundirse con el área de color que los envuelve y que analizamos en términos formalistas cromáticos y de una estructura de rigor refractario, en cuanto a la más pura esencia estética de la representación figurativa.

Édgar Sánchez, por Bélgica Rodríguez | artnexus