La Fundación Municipal Bienal de Cuenca celebró su 15a muestra (10 de diciembre de 2021-28 de febrero de 2022) inaugurando la primera “edición sostenible”, titulada Bienal del Bioceno. Cambiar el verde por azul, tesis de su curadora en jefe, la española Blanca de la Torre.
Como pertinente alternativa al Antropoceno surge el concepto de Bioceno, eje central de la bienal, que apunta a una nueva era. La Bienal del bioceno pretende desplazar el voraz comportamiento humano y sus ejes de poder, para enfocarse en el respeto a los recursos naturales y demás seres vivos del planeta. Las propuestas nacionales e internacionales que participan en la Bienal de Bioceno integran tradiciones, materiales y manifestaciones culturales locales, lo cual supone una interesante colaboración con artesanos cuencanos.

La Bienal del Bioceno contempla la biosfera en su conjunto y busca dar una respuesta contundente, desde el arte contemporáneo, a temas de marcada actualidad, tales como la acción ante la emergencia climática, la resistencia ante las políticas extractivas, la preservación de la biodiversidad y la empatía con el resto de los seres vivos.
La ciudad de Cuenca, enclavada en un entorno natural surtido por cinco principales ríos, concede al agua el protagonismo de este gran relato. El discurso general incluye también la preservación de los mares, ecosistemas y hábitats naturales, y demanda un compromiso socioambiental mayor y la adopción de una visión renovada en cuanto al rescate de un mundo en el que gocemos de justicia social, de género y ecológica.
La Bienal de Cuenca es el único evento artístico internacional que ha permanecido en Ecuador durante tres décadas. Surge en 1987, tres años después de la primera edición de la Bienal de La Habana. Es parte de la Asociación Internacional de Bienales (IBA); se profesionaliza, genera tesis doctorales y prácticas teóricas. Mantiene convenios con otras bienales importantes de la región. Desde su 12a edición, asume una política de igualdad de condiciones en la participación local e internacional, haciendo parte del pulso de las prácticas artísticas contemporáneas globalmente.

En su 15a edición, establece tres ejes temáticos principales: Conocimiento ancestral y otras epistemologías, entendido como la defensa y el rescate de prácticas tradicionales desarrolladas por artesanos locales y campesinos; Ecofeminismos, que, como su nombre describe, enfoca la interdependencia del conocimiento femenino enlazado a la madre tierra (“la Pachamama”) y el cuidado y protección del entorno; Escenarios futuribles, un mejor mañana que puede ser imaginado y manifestado desde el arte. Un mensaje optimista nos invita a imaginar un futuro mejor. La toma de conciencia y las acciones que se emprendan hoy reportarán bienestar a las generaciones venideras.
La Colección Bienal de Cuenca está constituida por un acervo importante de arte contemporáneo. Se trata de más de sesenta piezas de distintos lenguajes y formatos, provenientes de los premios-adquisición otorgados desde su primera edición, en 1987, así como por diversas donaciones.
Honrando los estatutos de la Fundación (que especifican tres premios de adquisición de 20 mil dólares cada uno y dos menciones de honor), la administración de Katya Cazar, en esta 15a edición, retoma dichos premios, suspendidos en las dos bienales anteriores. Así mismo, se recupera, junto con un equipo de restauradores, el acervo patrimonial histórico de la bienal. La Casa Sede de la Bienal custodia las piezas y presenta exposiciones esporádicas para acercar la Colección Bienal al público. Sin duda, un capital importante que contiene 34 años de arte ecuatoriano, latinoamericano e internacional: 1.206 artistas de 65 países y 113 curadores nacionales e internacionales.

La 15a Bienal de Cuenca entregó tres Premios adquisición de igual categoría a Fabiano Kueva, de Ecuador; Tania Candiani, de México, y el Premio adquisición “Eudoxia Estrella” a Cristina Lucas, de España. Así mismo, Mención de Honor para Amor Muñoz, de México, y Ursula Biemann, de Suiza. El Premio París, consistente en una beca de estudio en Francia, se otorgó a la ecuatoriana Pamela Cevallos.
La Bienal del Bioceno deja atrás modelos demagogos enquistados en el Greenwash, que tanto ha desprestigiado el tema de la sostenibilidad. Asume de esta manera el azul vivo como estandarte de un cambio posible.
La bienal cuenta con un decálogo estructurado en una infografía de flujo circular, que contempla un Discurso positivo basado en el arte como generador de nuevos relatos. En líneas generales, la bienal propone un discurso ecosocial que apela a la imaginación, para rediseñar, desde diferentes actores vivos, un mejor entendimiento del Bioceno, recuperando la vida, como centro de todo.

Por su parte el enfoque de Ecofeminismos se afianza con un equipo 70% femenino, mientras que una cifra récord define en un 67% la participación de mujeres artistas; Menos es más: en esta edición se presentan menos artistas, con un máximo de atención. El recorrido planteado entre cada una de las sedes históricas que incorpora la bienal hace que su escala sea más amable, permitiendo tejer interesantes fricciones con el casco histórico de Cuenca, patrimonio cultural de la humanidad. La ruta por sus diferentes sedes constituye el disfrute de un relato que literalmente puede pasearse a pie. Reducción de huella ecológica: acorde a sus principios, la Bienal de Cuenca ha optado por minimizar la huella de carbono y evitar el despilfarro de recursos y energía que caracteriza estos grandes encuentros de arte. Como modelo, el transporte de obra en esta 15a edición de la Bienal de Cuenca se reduce al máximo, contando solo con dos obras que fueron traídas desde el exterior.

Una pionera apuesta por la Producción local/Kilómetro cero invita a los artistas participantes a que incluyan a artesanos, materiales de cercanía y proveedores locales en el proceso de producción de sus instalaciones. Una interesante sinergia incentiva la economía de pequeños y valiosos productores de la región. Reducción de la huella ecológica: los artistas extranjeros visitan una sola vez Cuenca para afinar sus propuestas, en coordinación con un eficiente/mínimo equipo de producción local.
Una fascinante apuesta por el uso de Materiales naturales y biodegradables permite a los artistas replantear sus proyectos para enriquecerlos, incluyendo materiales locales y métodos tradicionales que claman ser valorados, defendidos y transmitidos a otras esferas, desde la fértil escena del arte contemporáneo.
Como claro ejemplo de la mirada empática entre las especies que persigue la bienal, encontramos la obra de Eugenio Ampudia, quien pide prestado al parque municipal de Cuenca “el distinguido y frondoso público” de su “Concierto para el Bioceno”, que presenta en el Teatro Sucre. Plantas y espectadores disfrutaron de una pieza tradicional ecuatoriana, interpretada por la Orquesta Sinfónica de Cuenca.
Amor Muñoz, quien es acreedora de uno de los dos premios de honor, presenta su instalación Flujo, de 2021, una escultura sonora realizada en fibra de ratán (caña de azúcar), celdas solares flexibles, hilo conductivo y electrónica. Esta pieza permite pensar lo local para reflexionar sobre el devenir tecnológico. Se trata de una canoa invertida, tejida en una sola pieza por artesanos locales.
En la increíble pesquisa por conectar con materiales de la zona, se incorpora el uso de la fibra totora, obtenida a partir de una planta acuática local. Este material es usado para reconfeccionar la serie Alfombras con frases misóginas que los artistas Avelino Sala y Eugenio Merino presentan a la entrada de cada una de las sedes de la bienal.

Tania Candiani, acreedora del premio adquisición, realiza un ejercicio de visualización del sonido, en colaboración con un lutier cuencano. La instalación Arpas de agua consiste en la adaptación de cuatro telares industriales para crear cuatro arpas, sobre las que penden cuatro bordados a mano en tela de algodón, relacionados con la geografía de Cuenca. Las cuatro arpas sonarán sin cesar, como metáfora del sonido abundante que deberían mantener los ríos.
La bienal también diseña un plan de residuos, evitando materiales gráficos y promocionales de un solo uso, que, en su defecto, serán reciclados como merchandising de la bienal, un claro ejemplo de Economía circular. La disminución en el consumo y la moderación en la producción Decrecimiento y Buen vivir, también forman parte de la filosofía de la 15a Bienal de Cuenca. Otro de los puntos de este decálogo consiste en el sentido de pertenencia de Cuenca respecto a su bienal. La inclusión de diferentes comunidades y artesanos locales en la producción de obra ha sido clave, al incorporar el concepto de Comunidad al “ecosistema” que abandera la bienal. Así mismo, el discurso curatorial incorpora un glosario de diez palabras, las 10 R’s, que compendian la base de este encuentro (Reducir, Reutilizar, Recuperar, Reparar, Reciclar, Redistribuir, Reflexionar, Rechazar materiales contaminantes, Reclamar: justicia ambiental, y Rediseñar/ Reinventar: un mundo posible).

En palabras de Katya Cazar –directora ejecutiva de esta 15a edición–, la Bienal del Bioceno es: “[…] una edición coherente con el tiempo que vivimos, […] una bienal eficiente, concreta y estética, acorde con la escala de esta ciudad y sus características. Una bienal en sintonía con lo que somos, con una estructura técnica y profesional propia, que se abre hacia la globalidad. […] con una tesis curatorial que llama a la acción y al cambio […]”.
Por solo nombrar a algunos de los artistas participantes: Karina Aguilera Skvirsky, con Instalación multipantalla de video y asientos-escultura de materiales reciclados. Augusto Ballardo propone la reedificación comunitaria de una “maloka”, según modelo de cosmovisión “Panamazonia-arqueología viva”, utilizando madera endémica y paja toquilla. Destaca también la impactante instalación de Carolina Caycedo, quien orquesta en sala hermosas cintas de fotocollage impreso en lienzo de algodón, que titula Water Portraits Series: Simulacrum, Another Simulacrum, Maligna II, Yacumama (2015-2016). Basia Irland presenta Fotografías de esculturas de libros congelados (2007-2021). Marie Velardi presenta Book of Possible Futures, dibujos en acuarela y textos en inglés y maratí (idioma indio local en Bombay), en torno a conversaciones mantenidas durante su residencia en la India con mujeres, y sus respectivas esperanzas de cara al futuro. Ana Teresa Barboza muestra sus delicados Registros vegetales y expresa con los procesos del tejido tradicional el registro de la relación con nuestro hábitat.

A pocos días de su clausura, la bienal cuenta con una participación récord de 27.000 visitantes, con un alto porcentaje del público joven de todos los niveles de instrucción. Este aporte social es una de las razones de ser de la bienal, la cual robustece al arte y la cultura como derechos ciudadanos.
Cuenca se empodera y defiende su región. Conjuntamente con el proceso electoral de las Elecciones Generales de Ecuador 2021 –por iniciativa de la ciudad de Cuenca–, se celebró, y se ganó con más del 80% de votos a favor, una consulta popular para proteger los páramos y fuentes de agua más importantes de la sierra sur del Ecuador, donde se ubica esta ciudad, la tercera más grande del país.
Transcurrieron tres décadas, desde el comienzo de este reclamo, para que la Corte Constitucional ecuatoriana aceptara la realización de la consulta, marcando un precedente para garantizar el derecho humano al agua amparado por la Constitución del Ecuador. Todas estas acciones locales persiguen un referéndum nacional para rechazar la minería metálica en todo el país. Es un trabajo en conjunto, y la Bienal de Cuenca da un paso adelante al mantener la lucha viva desde el arte contemporáneo.
* Cortesía: Fundación Municipal Bienal de Cuenca.
ELISA RODRÍGUEZ

