Exposición Individualjun 2022 - nov 2022· Por Diana Cuéllar Ledezma

Beth Moysés

Galería Fernando Pradilla

La pieza que da nombre a esta exposición está enmarcada y mide 26 por 16 centímetros. En el interior del marco hay un alfiler de oro en forma de espada, con dos perlas y dos brillantes, engastado en una gasa quirúrgica. Sobre ellaa se ha bordado una frase del Evangelio de san Mateo: “No he venido para traer paz, sino espada”.

Como apunta el curador Francisco Carpio, la pieza puede funcionar como un icono o exvoto, no solo por su aspecto y formato, sino por sus alcances simbólicos. La ritualidad, también presente en esta pieza, es una de las características de la obra de Beth Moysés, y en esta ocasión vuelve a conjugarse con su posicionamiento feminista dando como resultado una obra delicada en su forma, pero potente en sus planteamientos y contenidos. Entiendo que la elección del versículo denota un feminismo combativo, en línea con el matiz reivindicativo que caracteriza al movimiento en la actualidad, y, sin embargo, la exposición opera de modo sutil desde una poética propia y sugerente.

Exposición Individual: Beth Moysés — imagen 1
Beth Moyses. No vine a traer la paz sino la espada, 2021. Joya antigua de oro, perla y brillantes, gasa quirúrgica e hilo de algodón. 23.5 x 13.5 x 6 cm (9 1⁄4 x 5 5⁄16 x 2 23⁄64 pulgadas).

En línea con los intereses creativos que Moysés (São Paulo, 1960) ha desarrollado en sus veinte años de trayectoria artística, la producción que aquí se presenta mantiene ciertos elementos como el recurso del textil, el uso del blanco y el abordaje de la violencia doméstica. En este sentido, es conveniente ampliar la citación del evangelio referido, para entenderlo en su contexto: “No crean que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada. Porque he venido a poner en conflicto al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, a la nuera contra su suegra; los enemigos de cada cual serán los de su propia familia”.

En el video 129 en llamas, la presencia de la boca, con toda su carga psicoanalítica, convive con carretes metálicos aludiendo a los inicios del movimiento feminista. La obra se concatena con una cuna metálica que contiene también carretes, en alusión a la infancia, las genealogías y los universos femeninos. En esta línea, el cuerpo vuelve a aparecer como testigo material de los vínculos materno-filiales mediante obras como Ombligo, de 2021, un bloque cúbico de resina marmoleada que rememora y remeda la anatomía umbilical para simbolizar el vínculo con la madre, y también el principio imponente de la vida.

Entre los registros fotográficos y en video de sus performances destaca Aurora, una acción llevada a cabo en 2019 en Madrid.

La artista recorrió algunas calles de la ciudad junto con otras mujeres, en silencio y con la soledad casi ritual del alba, haciendo paradas en puntos destacados para la historia de las mujeres, como, por ejemplo, la fuente de la diosa Cibeles, que ha sido el enclave del movimiento feminista en sus inicios en Madrid; la calle Montera, uno de los puntos calientes de prostitución, o el Monasterio de las Descalzas Reales, un convento de clausura femenina. La bandera que llevaba la artista durante esta caminata se expone como parte de la exposición, a manera de testimonio y prolongación de la acción.

Muchas de las obras de Moysés abordan el tema de la violencia de género desde lo colectivo. De la misma manera en que en Aurora la artista no se embarca en solitario hacia la realización de la acción poética, en su serie de performances Las malas muertas, las acciones son ejecutadas por un grupo de acompañantes a las que la artista dota de toda una parafernalia cargada de simbología, que le permite poner en marcha rituales de sanación, purificación o expiación de la violencia: túnicas blancas, turbantes, flores, banderas. Este recurso a la compañía parece tener una finalidad terapéutica y transmite un mensaje desde el feminismo: “no estoy sola”, “no estamos solas”. Como bien enuncia el curador de la muestra, estas son sus auténticas “armas de mujer”: “el filo y la espada, la idea y el brío, la determinación y el aplomo, y con ellas nos plantea su nuevo proyecto expositivo, en el que habita una decidida y convencida actitud beligerante y cargada de razones”.

“No vine a traer la paz, sino la espada” es una exposición con muchas capas de significación que se engarzan con finura. El corpus de obra que aquí se presenta se ejecutó entre 2019 y 2021; de esta manera, la circunstancia de la pandemia no puede dejar de estar presente y se hace visible a través de Yo, el cielo: en el aislamiento (2020), un políptico de ochenta piezas que se presenta en la sala trasera de la galería. Se trata de un registro fotográfico en el que, a manera de bitácora, se recoge la mirada de la artista a través de su ventana durante el pasado confinamiento. Lo personal convive, así, con lo público y lo colectivo de manera profusa y sugerente. Partiendo de su cuerpo y su memoria, desde la ventana de su habitación, y expandiéndose hasta las calles de la ciudad, la artista agita la espada para remover sensibilidades y pensamiento.

Beth Moysés, por Diana Cuéllar Ledezma | artnexus