Exposición Individualdic 2021 - may 2022· Por Alessandra Simões

Thiago Rocha Pitta

Galería Triângulo

Una metáfora bastante pertinente para ilustrar el momento actual del artista Thiago Rocha Pitta, tal vez sea la de un hombre sentado en la cima de una montaña mirando un profundo horizonte y un valle puntuado de bosques. Coherente y fuerte, su obra se encuentra en una fase muy madura, lo que puede ser comprobado en la muestra “Nigredo”, primera individual del artista en la Galería Triângulo. La muestra, que cuenta con texto del curador Pedro Cesarino, reúne la producción multimedia y más reciente del artista, con la cual explora, mediante videos, esculturas y pinturas, la relación del hombre con la naturaleza y el tiempo. Es este hombre-artista, con la arrogancia de una montaña, el que mira el horizonte del mundo y del arte con la seguridad de quien sabe que está recorriendo un camino acorde a sus aspiraciones más profundas.

Exposición Individual: Thiago Rocha Pitta — imagen 1
Thiago Rocha Pitta. Eclipse da Lua; 27 de julho de 2018 (Eclipse lunar del 27 de julio de 2018), 2021. Acuarela sobre papel. 132 x 90 cm (52 x 35 2/5 pulgadas). Foto: @Filipe Berndt.

En esta individual es posible ver cómo Thiago Rocha se mueve entre la pintura, la escultura, el video, la fotografía y la instalación, produciendo obras que establecen una relación directa con la naturaleza, una especie de entidad presente como coautora de sus trabajos, ya sea por medio del acaso, de las intemperies y de sus materiales. En esta muestra el elemento primordial es el fuego, que representa hechos, como el incendio en el Museo Nacional en la Quinta de Boa Vista, en Río de Janeiro, además de ficciones subjetivas propuestas por el artista.

Yendo de la tecnología audiovisual a técnicas antiguas, como el fresco, el artista va más allá de las paradojas que hacen parte de la transitoriedad de la vida y de la misma civilización humana. El término “Nigredo” (del latín “oscuro”), adoptado por los alquimistas para designar el primer estado de la alquimia (la muerte espiritual, la descomposición), sería el “comienzo del fin” representado en obras de fuerte impacto visual. Esta fuerza estética (y anestésica) está expresivamente presente en el conjunto The clopen door, en el que el artista se refiere a una puerta (door, en inglés) y toma prestado de la topología el término “clopen” (fusión de las palabras close y open, que en portugués significan cerrado y abierto, respectivamente), en donde las ideas de abierto y cerrado se entienden como complementarias y cíclicamente continuas. La idea está representada por la escultura de una hoguera con una puerta fijada en su punto más alto. La imagen de esta escultura cobra vida, mediante la proyección en grandes dimensiones que presenta una película en la que una hoguera arde de manera continua, hasta la total destrucción de la puerta situada en su punto más alto.

Las pinturas presentadas en la exposición complementan este repertorio en torno a la imagen del fuego y de otros elementos de la naturaleza, como en los frescos Incendio en el Museo (2021) y Suplicio de Cabral (2021), en los cuales se retoman las referencias del artista en relación con el fuego y el agua, como en la antigua obra Homenaje a William Turner, video en el que un barco se incendia lentamente en medio del agua. En esta individual, la película Cabeza Incendio se presenta como una especie de consagración de la muestra. Con imágenes de Thiago Rocha y textos del curador, narra la historia de un personaje ficticio, antepasado, que habría previsto y vivido una secuencia de violencias e incendios, como un primer ataque a su poblado, cuando ella fue “separada de su cuerpo” y llevada como trofeo a otro territorio.

El fuego ha sido uno de los elementos más significativos en la trayectoria de Thiago Rocha Pitta, quien, en las últimas dos décadas, ha venido desarrollando una reflexión fundamentada en la observación de las acciones del tiempo, de los fenómenos de la naturaleza, de las reacciones químicas y físicas en torno a la destrucción de las cosas y de las transformaciones del planeta. Son configuraciones de una poética que parece condensar el pensamiento del filósofo Gaston Bachelard en torno a los arquetipos de los cuatro elementos (agua, aire, tierra y fuego). El simbolismo de estos elementos, desmenuzado en las configuraciones de la imaginación poética del artista, se transforma en arte, siendo la obsesión por el elemento fuego (según los modelos de la epistemología y metafísica poética propias de Bachelard) su marca indeleble.

Los acontecimientos reales aparecen como al encuentro de las aspiraciones filosóficas del artista, como el incendio del 2018 que transformó en ruina al Museo Nacional –la institución científica más antigua del país, vinculada a la Universidad Federal de Río de Janeiro–y el incendio de 1978, que destruyó el Museo de Arte Moderno (RJ); ambos son referencias en el video Cabeza Incendio. “¿Cuántos construyeron la catástrofe? ¿Quién encendió las llamas? ¿Cuántos incendios más serán necesarios para nuestra extinción?”. Preguntas como esas, en el video, evocan las responsabilidades humanas frente al proceso destructivo político y civilizatorio. Para el artista, la respuesta parece estar en un fluir por la espiral de fuego y olvidarse de sí, del mundo. Para la naturaleza y la vida, el piso de cenizas trae una memoria mineral que no olvidará esos crímenes. Sin embargo, el artista señala que las últimas voces se desprenderán de las cosas. El mundo será solamente naturaleza, sin gente. Y el artista podrá recogerse entre las partículas de carbono, donde la luz será redimida. Es como si hubiera aún alguna llama de esperanza en las obras en las que el artista parece proporcionar los materiales que irán a transformar el momento actual, trascender el tiempo y los lugares. La alquimia, finalmente, puede acontecer, como en la representación de los colores fluctuantes de los eclipses en sus bellas acuarelas.

Thiago Rocha Pitta, por Alessandra Simões | artnexus