Exposición Individualdic 2021 - may 2022· Por Elisa Rodríguez Campo

Sheroanawe Hakihiiwe

Kunsthalle Lissabon

Sheroanawe Hakihiiwe (1971), artista indígena venezolano, perteneciente a la etnia Yanomami, consigue su primera exposición individual en Europa y le asigna el poderoso título “Urihi theri” para describir su lugar de residencia (la selva misma) como la “comunidad”, que agrupa armónicamente diferentes elementos y seres vivos que se dedica a pintar. Geográficamente podemos ubicar la comunidad Mahekoto-Teri en Platanal, en el municipio Alto Orinoco, del estado Amazonas venezolano.

En este remoto lugar, Sheroanawe desarrolla su extraordinaria capacidad de observación y pasea su mirada diáfana para rastrear la esencia de aquello que se manifiesta ante sus ojos y que, como artista, traduce desde su consistente rúbrica.

Exposición Individual: Sheroanawe Hakihiiwe — imagen 1
Sheroanawe Hakihiiwe. De la serie Urihi theri, 2020-2021. Acrílico sobre tela. 93 x 395 cm (36 39⁄64 x 155 33⁄64 pulgadas). Cortesía ABRA Caracas y Kunsthalle Lissabon.

Si bien es cierto que tanto hombres como mujeres de la etnia Yanomami suelen decorar sus cuerpos y que las mujeres se dedican solo a pintar cestas delineando sintéticamente su rica cosmovisión, es fundamental destacar que tanto sus mitos fundacionales como sus tradiciones nunca fueron plasmados sobre una superficie como el papel o la tela. La visión del mundo de la etnia Yanomami es un patrimonio inmaterial que se ha transmitido oralmente durante cientos de años.

La fascinante historia tras el recorrido artístico de Sheroanawe comienza en 1992, con el encuentro entre su comunidad (Pori Pori) y la artista mexicana Laura Anderson Barbata, quien visita la zona motivada por un proyecto personal. A partir de la aceptación de Anderson por parte de la comunidad, esta lidera el Rainforest Paper Project, titulado “Yanomami Owë Mamotima” (“Los Yanomami hacen papel”). A partir de ese mismo año el proyecto consigue integrar a los miembros de la comunidad (incluido Sheroanawe), para implementar soluciones sostenibles respecto a sus necesidades: la documentación, el compendio y preservación de su historia, el reciclaje de desechos de papel y la creación de una fuente de ingresos respetuosa con el entorno.

Iniciado en esta práctica artística, Sheroanawe traslada al papel el compendio gráfico e imaginario visual de su cultura con la guía de su madre, también artista, consiguiendo condensar la noción de “un camino lombriz”, “una mariposa”, “una oruga grande”, “huevos”, un “árbol de ceiba” o una Konopo Hena (palmera konopo), por ejemplo. La síntesis gráfica resultante permite a Sheroanawe abarcar conceptos amplios, desde referencias únicas.

La muestra en Kunsthalle Lissabon abre con la nueva serie de tres grandes panoramas que Sheroanawe titula Urihi Theri (“Selva / comunidad”), los cuales ha pintado sobre tejidos de algodón en este 2021. Estos espectaculares paisajes se despliegan tendidos en la sala, llegando a medir hasta 4,5 metros de ancho. Representan la selva y sus elementos, destacando, por ejemplo (Seiseimi Kona), o “cantar como las cigarras”, dada la yuxtaposición con la que Sheroanawe articula la composición, al incluir transparencias que enriquecen su plasticidad. La serie Urihi Theri no solo comprende un magistral trabajo de síntesis, sino que Sheroanawe incluye texturas visuales y colores industriales vivos que desgranan las hojas de “sus árboles”. En la muestra también encontramos la representación de Wakari (fruta dulce) y Hareremi kaweiki (Barba de insecto), plasmados en acrílico sobre papel, entre otras valiosas piezas.

El poder de comunicar y articular genuinamente sus impresiones, desde una paleta ínfima, hacen de este artista una “voz” que, lejos de ser outsider, está consiguiendo el respeto y reconocimiento que amerita. Sin embargo, es fundamental recordar la lealtad con la que Sheroanawe representa a la comunidad a la cual pertenece, y que su implicación en el trabajo sobre papel es producto del proceso de investigación colectiva encabezado por Anderson tres décadas atrás.

Recordemos cómo entre marzo de 1992 y hasta diciembre del 2001, la comunidad (junto con Sheroanawe) confecciona y culmina Shapono, un valioso libro de seis páginas escrito en lengua yanomami e ilustrado en planchas por los niños de la comunidad, creado a partir de fibras naturales y materiales reciclados. Shapono relata el mito fundacional Yanomami partiendo del establecimiento de la primera casa comunal, según las enseñanzas de los creadores, los hermanos gemelos Omawë y Yoawë. Imposible no pensar en el increíble paralelismo con el mito fundacional de Roma, personificado por los hermanos gemelos Rómulo y Remo.

El libro Shapono ganó en el año 2000 el “Premio al mejor libro del año” en Venezuela, otorgado por el CENAL (Centro Nacional del Libro de Venezuela), y hoy día forma parte de prestigiosas colecciones públicas y privadas como la Colección de la Biblioteca Cotsen de la Universidad de Princeton; la Biblioteca Gimbel de la Escuela de Diseño Parsons, en Nueva York; la Biblioteca del Congreso, la Colección de Libros Latinoamericanos, Washington D.C., y la Colección Spencer de la Biblioteca Pública de Nueva York.

Hacia el año 2000, Anderson incorpora en el proyecto de publicación de papel y libros al profesor Álvaro González Bastidas, jefe de la Unidad de Ciencias de la Conservación del Patrimonio del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA); el resultado es un segundo libro, Iwariwë, leyenda aborigen sobre el origen del fuego, que tiene como director del Proyecto a Sheroanawe. Este libro se encuentra actualmente en exhibición en el Columbia College Chicago Center for Book and Paper.

En 2012 Sheroanawe concibe un tercer libro, Poreawë (El hombre del plátano), junto con diez artistas internacionales de Gran Bretaña y Estados Unidos, en el Taller de Artes Gráficas de Caracas (TAGA). A partir de estos años Sheroanawe cuenta con el apoyo de su galerista en Caracas, quien lo acompaña en su producción.

Desde esta muestra, como ventana internacional que se abre en Lisboa, Sheroanawe comparte el vastísimo vocabulario gráfico que concibe en comunidad, tras casi treinta años de preparación. “Urihi theri” es una exposición relevante, pues permite al público internacional conectar con la perspectiva de una cultura vulnerable y remota como la Yanomami, que, respetuosa y ejemplarmente, ha conseguido establecerse en armonía con su entorno.

Sheroanawe Hakihiiwe, por Elisa Rodríguez Campo | artnexus