Luis Adelantado presenta la exposición individual “Sastre” –cuyo título viene derivado del nombre de la ropa que el artista ha estado produciendo– de Rodrigo Sastre. La galería, ubicada en Ciudad de México, es la sede de la muestra que se preparó con motivo de la Semana del Arte ZONA MACO 2021, que se llevó a cabo del 27 de abril al 2 de mayo de 2021, y que por motivos de pandemia amplió su vigencia permaneciendo abierta hasta finales del mes de octubre de 2021.
El proyecto de Rodrigo Sastre se puede entender como un reconocimiento u homenaje a todos los trabajadores que participan, de forma colaborativa, dentro del mundo de la industria y la manufactura de materiales físicos, enfocándose en la moda, la imprenta y las historietas cómicas. Así como también genera una introspección sobre el significado de la producción en serie, el consumismo exacerbado y el desapego de objetos utilitarios de uso cotidiano. En su obra se puede observar la intención en la práctica de la intervención de superficies y el recurso del grabado, y su visión particular sobre el significado de nuevos hábitos desechables que se han adoptado en los consumidores de la industria del vestido, que denotan una falta de apego por su facilidad de sustitución.

La muestra presenta una selección de piezas realizadas en papel de algodón, hojas de libro y telas –que en algunos casos las transforma en prendas de vestir–, que fueron elaboradas por medio de una matriz hecha con una cortadora industrial e intervenidas con aerosol. El resultado de esta práctica otorga a la obra una textura que se asemeja a las marcas de las gubias en el grabado (xilografía), dándoles también este sentido táctil a sus creaciones.
El montaje está dispuesto a partir del proceso, donde la primera obra que se encuentra en el recibidor de la galería pertenece a una serie anterior a la exposición que, aunque intervenida, todavía es en impresión digital, pero da la pauta para el trabajo más reciente. En las salas, inmediatamente se puede percibir el nuevo proceso con máquinas láser, donde el artista presenta las placas que empezó a trabajar desde el 2020 utilizando la técnica del grabado tradicional.
Sobre papeles de algodón, su metodología creativa comienza con la intervención de dichos materiales para después pasarlos a la placa. Con la intención de lograr un resultado que siguiera una línea tradicional del grabado, Rodrigo Sastre colaboró con talleres de impresión cuya operación se apegara a las formas históricas de producción.
Las piezas rompen el entorno monocromático de la galería al añadirle sutiles tonos de luz por medio de los colores azul, rosa y naranja utilizados sobre ellas, además de los colores propios de los materiales usados como bastidor y los elementos de soporte. El principio de la obra está fundamentado en el libro de André Malraux del Museo imaginario, mientras que las imágenes encuentran su origen en la estética de las tiras cómicas de Jack Kirby, ya que su forma de trabajar las viñetas le ha interesado a Sastre por hacerlas digeribles y entendibles para que todos los lectores las puedan interpretar. Es así como todo gira en torno al cómic, pero no solo en cuanto a los personajes que pertenecen al imaginario colectivo de algunas generaciones como Los 4 Fantásticos o Batman, sino también en la tipografía, los ambientes, las onomatopeyas y los elementos escenográficos.
Este estilo tan definido genera una sensación muy particular en la mente del espectador al llevarlo a una época donde el cómic era una herramienta de entretenimiento que se iba posicionando paulatinamente dentro del mundo del diseño y el arte, y cuyo vicio era su producción en masa; y que ahora ha ganado un mayor valor por su cualidad intrínseca de objeto de colección generando memoria, gusto y cierta nostalgia por el pasado.
Si bien la obra de Sastre hace alusión directa a todos estos procesos de producción en serie, cuya función es llegar a la mayor cantidad de usuarios gracias a su facilidad de reproducción, uno de sus grandes aciertos es romper este paradigma eliminando los tirajes de sus piezas y otorgándoles un carácter de unicidad.
Busca la intersección que se genera en la creación de una pieza única pero que proviene del grabado que da la posibilidad de que se repita. Su trabajo profundiza en la idea de la repetición, de la memoria; en cómo recordamos las cosas, las mantenemos y las volvemos a reinterpretar. Pero, además, realiza un tributo tácito al trabajo en equipo destacando la relevancia en la aportación individual que incluye la participación de diversos actores para generar un resultado, así como una llamada de alerta al consumismo y prescindibilidad que nosotros mismos damos a los objetos al atribuirles poca relevancia.
