Exposición Individualdic 2021 - may 2022· Por Alberto Barral

Cecilia Paredes

Ruiz-Healy Gallery

La obra de Cecilia Paredes, que se exhibe actualmente en la Ruiz-Healy Gallery de Nueva York, es una refrescante incorporación estética del arte del performance y la fotografía, en colaboración con la pintura y la manipulación textil. Ruiz-Healy Art es una galería ubicada en el Upper East Side que tiene la distinción de haber albergado hace muchos años la famosa galería caraqueña CDS, espacio que bajo la dirección de la fallecida Clara Sujo fue fundamental en la promoción de los artistas latinoamericanos Soto y Matta.

Exposición Individual: Cecilia Paredes — imagen 1
Cecilia Paredes. Constellation (Constelación), 2021. Fieltro, seda impresa. 127 x 127 cm (50 x 50 pulgadas).

Cecilia Paredes se representa a sí misma en los trabajos, a través de una serie de fotografías que describen su investidura en un sujeto pintado y envuelto que cubre toda la obra. Su cuerpo es coloreado con cuidado, con los mismos patrones textiles que la cubren parcialmente; esta es la parte del performance que puede tomar hasta nueve horas, de un trabajo detallado con sutileza para hacer coincidir la pintura con el textil, que incorporó en parte para envolver/cubrir su cuerpo. Algunas de las impresiones fotográficas del performance, como en Whisper (Susurro), integran su rostro dentro de la composición, desde donde la artista parece emerger, de manera exacta, de un jardín encantado, una jungla exótica de hojas y flores que percibimos al mismo tiempo como formas en la naturaleza, pero procesadas como un marco de imágenes derivadas de los patrones textiles. El ojo reconoce que estas formas provienen del ser humano, en lugar de una intervención de la naturaleza, el volumen del cuerpo indica una presencia escultórica, haciendo que la fotografía sea percibida más como un relieve escultórico.

La obra de Cecilia Paredes suscita alusiones y comentarios sobre el discurso que los artistas contemporáneos han tenido acerca de la fragilidad de la naturaleza, nuestra reciente comprensión sobre los daños emergentes de la superproducción y el uso por parte de grandes poblaciones postindustriales de los recursos naturales, y del bienestar de la naturaleza en general.

Su comentario sutil se ilustra mejor en su impresionante trabajo Constellation (Constalación), que se describe en las notas de la galería como una pieza realizada con materiales desechados e intencionalmente envejecidos. Un círculo dentro de un cuadrado compone el centro de la obra, que son franjas cosidas y superpuestas de telas de color oscuro, usadas y avejentadas con anterioridad, sobre las que vemos constelaciones como aparecerían en la representación del cielo en un globo terráqueo antiguo. Alrededor del círculo, en un tono más claro, hay más franjas que lucen como escrituras de antiguos manuscritos. La impresión general es narrada en la descripción que la galería hace: “Esta obra es una alegoría de cómo los humanos acomodamos y reacomodamos nuestras formas de insistir repetidamente en vivir sin cuidar el planeta”. La reconstrucción del mapa celestial también señala de un modo indirecto la tragedia sobre la pérdida de conocimiento y cultura, hecho que ha sido endémico de las civilizaciones humanas desde el principio de la historia, y entreteje esa narrativa con los desafíos contemporáneos de la conservación. Como artista peruana, la presencia de las franjas de telas es una referencia a los quipus, que fueron hebras de hilo anudadas, usadas por los incas para llevar sus registros.

Otra obra, Proud Waves (Olas orgullosas), también está inspirada en los quipus, que fueron utilizados como receptáculos de información. En esta ocasión, Paredes busca hacernos partícipes de una historia de la vida real que señala la lucha que aún tienen las mujeres en sociedades tradicionales donde las mantienen atadas a viejas creencias. La seda utilizada por la artista para esta obra es originaria de la India y confeccionada con los bordes que fueron cortados de los vestuarios de las mujeres, antes que se les permitiera el ingreso a los templos por considerarse impuros.

Una pieza que se relaciona con el tema de las especies en peligro de extinción, bellamente representada, es Of Wings and Thorns (De alas y espinas), donde solo puede verse la cabeza de la artista emergiendo detrás de lo que parece ser una bandada de pájaros. Después de un examen minucioso, observamos que algunas aves tienen etiquetas colgando, con los nombres de clasificación escritos como si hubieran sido tomados de un libro de especies, como la famosa serie Audubon sobre aves de América, que recuerda la idea de las enciclopedias sobre flora y fauna que se publicaron en el siglo XIX, cuando muchas especies comenzaron a extinguirse más que en ningún otro momento de la historia, aunque no fue precisamente la razón por la que aparecieron las publicaciones, sino porque fue un proceso con la finalidad de proporcionar ilustraciones de lugares lejanos, que rápidamente fueron colonizados por las potencias europeas, deseosas de expandir sus esferas de influencia en todos los continentes. Debido al rápido desarrollo de las industrias, se violaba el medio natural, y los espacios vitales de los animales se veían amenazados a consecuencia de la contaminación, que pasó a primer plano en oleadas crecientes, a medida que avanzaba el siglo, y posteriormente se extendió de las naciones industriales a las colonias.

Esta exposición es la primera de la artista en Nueva York, y en un momento en el que la pandemia ha traído una renovada atención sobre la conservación y la realidad del cambio climático que continuará, más allá de la “normalidad” de los nuevos tiempos, que han se han convertido en la realidad cotidiana para todos.

Cecilia Paredes, por Alberto Barral | artnexus