Exposición Individualdic 2021 - may 2022· Por Graciela Kartofel

Ángela Gurría

Proyectos Monclova

La vigorosa relación entre originalidad e influencia emerge en el amplio espectro de realizaciones artísticas, y en todos los otros campos de la vida. En los siglos de formación artística nacional, quienes estudiaron y generaron obras de referencias históricas, naturales, abstractas o indigenistas, se enmarcan de manera consistente en alguna de esas condiciones. Mientras que Ángela Gurría sin desconocer los citados aspectos, ha desarrollado personales y tempranas conceptualizaciones originales que no inscriben mayores influencias, sino buceos interiores, experiencias espaciales y preocupaciones sociales. La comparación de parámetros occidental-europeos con parámetros indígenas no es frecuente en obras de arte. Hay, sí, ocasionales escenas en las cuales se atesoran coincidencias, aunque poca atención les prestan estudiantes, artistas, teóricos, críticos o coleccionistas. La mirada ejercida sobre obras acabadas y en exhibición generalmente no promueve comparaciones mensurables, por ejemplo, debido al habitual “no tocar”. Como marcos de referencia comparativas están dimensión, color, ilustración, síntesis o detallismo, que se ejercitan sobre todo en miradas rápidas en los planos superficiales de obras extremadamente diversas en origen y resultados. Además, no se llega a profundizaciones pertinentes porque la mayoría de las personas carecen de formación en ambos territorios.

Exposición Individual: Ángela Gurría — imagen 1
Ángela Gurría. Cactus, 1993. Maqueta en metal: Hierro forjado, laminado y soldado. 60 x 24 x 22 cm (23 5⁄8 x 9 29⁄64 x 8 21⁄32 pulgadas). Fotografía anónima. Cortesía de la artista y Proyectos Monclova.

Desde épocas precolombinas resuena esta frase que revela una situación: Escuchar la materia. Ese es el título de la exposición de Ángela Gurría en la galería Proyectos Monclova de Ciudad de México. Asimismo, es una frase que hemos escuchado y dicho en innumerables ocasiones quienes estamos en el medio de las artes visuales. Si bien hay obras en diversas disciplinas que explicitan tal integración, es en escultura y sus ramas donde esto se pone de manifiesto con mayor evidencia. Nuestro pensamiento referido en este texto explica algo que parece acontecer en un trío: artista, materia y obra. Escuchar la materia. ¿Cuál materia? Gurría trabajó predominantemente en piedra y metal. Aunque en ocasiones se interesó por expresiones y materiales de la mitad del siglo XX, que fue un momento dinámico e intenso en el arte mexicano. Esto es como seguir las huellas de esas dos materias ancestrales que han dejado testimonios desde épocas remotas, sin cerrar las opciones a las nuevas situaciones. Escuchar la materia… A la vez, mantener la mirada alerta. Así, generó Ángela Gurría su versatilidad. Representando emblemáticos vegetales como los cactus, la artista ha elegido esa vegetación singular y multifacética mexicana que se alía con la bebida, el alimento y la señal. Tanto piedra como metal se perciben en las obras de esta notable artista con ángulos curvos suavizados u otros muy agudos. Dentro de su relación con la geometría, los círculos tienen una voz sonora en sus composiciones y establecen una discreta relación con los astros naturales.

Esta reseña crítica tiene una mirada a vuelo de pájaro sobre la prolífica artista. Sin atender a un guion biográfico, se reflexiona acerca del amplio espectro de sus realizaciones y las características que las distinguen. Su obra no buscó la ornamentación; Gurría incorporó aristas talladas en bajo relieve, o salientes con predominancias geométricas y referencias animalísticas y vegetales, como Mujer recostada con búho, de 1962, ¡Ya basta!, de 1992 –uno de los reclamos humanistas de Gurría–, o Celosía de mariposas, de 1993, y El vuelo de la mariposa, de ese mismo año. Para dar una referencia a la amplitud y variedad con que ha trabajado Ángela Gurría, se debe señalar que en su producción aparecen la masa matérica y los interespacios, así como ciertas placas de mármol y diversidad de cintas de metal.

Ángela Gurría, nacida en 1929, es un hito en la plástica mexicana. Discreta, de intensa productividad, parecería que es un puente entre la modernidad y lo contemporáneo, aunque bajo esa lente, es también la nave que cursó previamente las aguas de lo precolombino a la modernidad. Como se mencionó antes, la mitad del siglo pasado fue un elocuente momento en las artes. Es por entonces que ella –como otros pocos autores del momento– cuenta con Germán Cueto, quien avizoró esa explosión demográfica posterior a la Segunda Guerra Mundial. Entre las realizaciones no individuales, se distingue al ser seleccionada por Mathias Goeritz como una de las participantes en La Ruta de la Amistad. Tanto Cueto como Goeritz son pilares del arte del siglo XX en México, en el cual Gurría es voz destacada. ¿Podría decirse que fue casual que Ángela Gurría tomara sus caminos de síntesis por territorios de culturas indigenistas para simultáneamente transitar los movimientos de la posmodernidad? La autenticidad de la artista es indiscutible, y es por ello que creemos en sus profundas miradas intraterritoriales de lenguajes, danzas, rituales, textiles y señales (como Señales, que se yergue desde 1968 en el Periférico, siendo parte del abanico de esculturas al aire libre que conforman La Ruta de la Amistad).

Ángela Gurría, por Graciela Kartofel | artnexus