Exposición Individualago 2021 - nov 2021· Por Max Hernández-Calvo

Ximena Garrido-Lecca e Ishmael Randall-Weeks

Museo de Arte Contemporáneo - MACLima

Bajo curaduría de José Falconi, Ximena Garrido-Lecca e Ishmael Randall-Weeks han desarrollado un ambicioso proyecto colaborativo, en el que han construido una edificación de barro (hecho con “tierra negra” a las orillas de las lagunas de Chilca, que se dice tienen propiedades curativas) combinando una pulpa hecha con recortes de diarios de la prensa peruana.

Dicha construcción, que fue creada a lo largo de varios meses, se basa en el diseño propuesto por el filósofo y teólogo Tommaso Campanella, en su tratado utópico Ciudad del Sol, publicado originalmente en Fráncfort en 1623: una ciudad modelada en el sistema solar de Nicolás Copérnico, cuyos muros estarían cubiertos de todo el saber existente, haciéndolo fácilmente accesible a sus habitantes.

Exposición Individual: Ximena Garrido-Lecca e Ishmael Randall-Weeks — imagen 1
Ximena Garrido-Lecca e Ishmael Randall-Weeks. Materia común, 2019. Instalación participativa. Dimensiones variables.

Reelaborada por Garrido-Lecca y Randall-Weeks desde la costa limeña, la utópica ciudad del fraile dominico hace eco con otras construcciones que remiten a otras deidades y otras cosmovisiones: los templos del Sol precolombinos. Pero así como remiten a la historia del antiguo Perú, también recogen sus creencias (las propiedades mágicas del barro de Chilca), y remiten a su presente inmediato, vía los diarios empleados en la construcción. Pero, contra la aspiración de Campanella de divulgar todo el saber acumulado de su tiempo, aquí lo que se acumula es la información del presente al punto de la saturación. En tal sentido, la argamasa de papel periódico que emplean parece materializar la idea de la “infoxicación”, que supone la imposibilidad de profundizar en la información e, incluso, de discernir entre las noticias serias, amarillas, o incluso falsas. Ello es además realzado por la lectura en voz alta de noticias del día, durante el trabajo de construcción.

Un tema de este proyecto participativo y colaborativo concierne a la colaboración misma y sus dinámicas. Las evidencias materiales de la participación del público están incrustadas en la misma estructura de barro, a manera del universo de objetos que entregan como ofrendas: fotografías carné, tarjetas de presentación, entradas de cine, tickets de autobús, chanclas, ligas de pelo, bolígrafos, dibujos y juguetes, entre otros. Dichas ofrendas son una huella de la participación que evidencia el entusiasmo de los participantes. Pero, considerando la abundancia de fotos y tarjetas personales, aquí también subyace un implícito reclamo de reconocimiento en la participación, que acaso sugiere la necesidad de formar parte de una comunidad que no sea puramente anónima. Pero, acaso, más importante aún, los artistas rondan la cuestión de las posibilidades de la colaboración, más allá de esta exposición: la colaboración necesaria para construir un proyecto ciudadano, que traza su horizonte a partir de las aspiraciones y esperanzas comunes que habilitan el trabajo conjunto.

Esta pregunta aparece escrita en las mismas paredes de esta ciudad utópica, que evoca, a la par, una construcción en proceso, como tantas otras en Lima, pero también una ruina, como tantos vestigios prehispánicos hechos de adobe, situándonos así entre el presente de la expansión urbana y el pasado de las culturas milenarias. Pero no solo eso, pues los materiales incrustados en las paredes incluyen cosas como envoltorios de golosinas, de medicinas, pedazos de bolsas, bolsas plásticas, billetes viejos de lotería, incluso una caja de dentífrico, un preservativo y una toalla higiénica, creando la sensación de una acumulación sedimentaria que recuerda a los basurales de Lima; como si esta “ciudad del Sol” fuese una excavación arqueológica del futuro. Surge así la pregunta ¿qué estamos construyendo conjuntamente hoy mismo?

Al recorrer las formas concéntricas de la construcción, por momentos pareciese que se está dentro de un laberinto, sin tener del todo claro cómo es la edificación. Frente a esta y a su espalda se encuentran sendas escaleras que conducen a plataformas que permiten ver la construcción desde lo alto, logrando así una visión más panorámica del proyecto. También acompaña la instalación un tendal con los diferentes periódicos nacionales, así como paquetes de diarios, tierra y los equipos y contenedores en los que se han preparado el barro y la pulpa de papel periódico. Asimismo, vemos los moldes con los que se armaron los bloques de barro y los planos y maquetas de esa misma construcción. Mediante la inclusión de todos estos elementos, los artistas dan cuenta de los fundamentos de la colaboración: poder tener una perspectiva de lo que se hace y lo que se quiere hacer; es decir, poder conectar con el proyecto en cuanto proyecto.

Finalmente, entre este conjunto de planos, diagramas y maquetas, hay algunos que corresponden a la Ciudad del Sol de Campanella. De esa forma, Ximena Garrido-Lecca e Ishmael Randall-Weeks sugieren que la colaboración no solo se da en un tiempo y un territorio compartidos, sino que es posible colaborar en un proyecto y una aspiración de otra época y otro lugar, porque las esperanzas de una vida mejor, una ciudad mejor, un mundo mejor, perviven y se actualizan día a día en nuestros actos.

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