Cuáles son las narrativas que adquieren el sello legitimador de la historia? ¿Cuáles son las figuras y los eventos llevados a posiciones destacadas y quién decide mantenerlos en estos panteones? Estas son preguntas para las que no es siempre simple encontrar respuestas. De cualquier manera, la inscripción de algo o alguien en la historiografía requiere documentación, que acostumbra ir acompañada de imágenes como medio de testificar su validez, tanto en la historia general como en la historia del arte. En tiempos anteriores, tales imágenes venían en forma de esculturas o pinturas. Desde el advenimiento de la fotografía, a ella le fue transferida la responsabilidad de probar la autenticidad de los acontecimientos.
“Documento-monumento/monumento-documento” de Rosângela Rennó cuestiona precisamente el papel de la fotografía como evidencia indudable de un hecho. Hace mucho tiempo la artista colecciona registros de imágenes provenientes de varias fuentes, desde archivos públicos, pasando por varios medios de comunicación incluidos álbumes de familia. Investigando las repercusiones y los direccionamientos de tales registros, pone en jaque la supuesta objetividad de memorias, ya sean individuales o colectivas. En la muestra de la galería Vermelho, los resultados de estas investigaciones proponen miradas críticas sobre los discursos que se diseminan a partir de la inserción de determinada imagen en determinadas narrativas.

La reproducción de informaciones visuales masivas tiene la capacidad de rescatar significados arraigados en el imaginario colectivo. La fachada roja del edificio exhibe sobre la puerta de entrada la silueta negra de un hombre en pose enfática, que ha sido ampliamente difundida hace más de cien años, en varios países, tanto en su honor como en crítica; el visitante ilustrado reconoce, con relativa facilidad, que se trata de Lenin. En la parte de adentro, en el piso de calle, está instalada la obra Good apples/Bad apples (2019), compuesta por más de 800 fotos enmarcadas de monumentos erguidos en homenaje al líder ruso. Fruto de una investigación sobre el tema, que la artista realizó por dos años, son descritas por ella como “observaciones a partir del acto de coleccionar fotos de estatuas de Lenin”, un estudio de lo que aconteció con los monumentos a lo largo de los años, durante y después del fin de la Unión Soviética. Cada imagen trae anotaciones manuscritas de Rennó y el dibujo de una manzana semejante al logotipo del gigante de los computadores estadounidense, símbolo del capitalismo.
Un procedimiento análogo al de la intervención en la fachada es lo que vemos en Aucune Bête au Monde (2019). Este es el título (que quiere decir Ninguna bestia en el mundo) de un libro de 1959 sobre la guerra de independencia de Argelia, entre 1954 y 1962. La publicación contiene fotografías y relatos del conflicto, y es de autoría de un par de oficiales del ejército francés. Las caras de los militares fueron cubiertas con tinta gris, y todas las palabras fueron recortadas. Sin la individualización que los rostros mostrados traerían, permanece la noción de que se trata de una acción armada, pero ya no se puede saber si es una guerra, una misión humanitaria, un rescate o un ejercicio de entrenamiento de los combatientes, ni en qué parte del mundo se dieron estos eventos. Aun así, algunas constataciones son inevitables: las armas se reconocen, aunque apenas sean siluetas, pues hacen parte de la cotidianidad de cualquier persona que viva en sociedades complejas, y la visión de ellas trae a remolque la proximidad de algún peligro. Salen de la escena la identificación de agresores y agredidos y las justificaciones o no de la potencial hostilidad. La comprensión de la confrontación, entretanto, es universal.
La sobreexposición mediática de ciertas imágenes está trabajada en la obra-provocación Ejercicios de 3D (transparencias) #4 (2019): pequeños textos que describen fotografías famosas están clavadas en la pared y, sobre una repisa, queda a disposición un aparato antiguo para visualizar imágenes en 3D, que, en el entretanto, muestra un trecho descriptivo incómodo para leer por el movimiento de las letras. El material hace parte del Archivo Universal, que la artista comenzó en 1992. Son descripciones periodísticas de fotografías difundidas por la prensa internacional de manera tan intensa, que la lectura permite a la memoria (en la generalidad de los ejemplos) asociar la descripción a la imagen correspondiente, incorporada al repertorio visual de la mayoría de las personas con acceso a periódicos y revistas de gran circulación.
En medio de los asuntos más universales, Rennó presenta un trabajo que se refiere a la coyuntura local del país. Las brasilerísimas Havaianas se volvieron símbolos mundialmente conocidos que evocan un paraíso distendido, sensual y de naturaleza exuberante. En el 2019, ocurrió la ascensión de un gobierno de extrema derecha determinado a reprimir toda cultura libertaria, y con preocupaciones ambientales prácticamente nulas. Brasil (2019) se compone de dos pies derechos de las sandalias en los colores principales de la bandera, verde y amarillo, con el año 2019 inscrito en bajorrelieve. Las puntas, chamuscadas, son al mismo tiempo un preanuncio de la “cacería de brujas” anunciada y un recuerdo de las llamas que asolaron la Amazonía a lo largo del año.
SYLVIA WERNECK
