Marcos Kurtycz

Marcos Kurtycz. Falotropia tropical, 1981. Foto-acción escultórica. Fotos: Zbigniew Bzdak. Colección privada.

Monografíaago 2021 - nov 2021· Por Christine Frèrot

Marcos Kurtycz

Museo Universitario de Arte Contemporáneo - MUAC, UNAM

Tras la importante retrospectiva “Si tiene dudas… pregunte” (2016) de la performista y activista Mónica Mayer (1954), una de las protagonistas más activas del movimiento feminista mexicano1 de los años 80, el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad Nacional Autónoma de México (MUAC) presenta la primera gran exposición, intitulada “Contra el estado de guerra. Un arte de acción total”, de un artista profundamente comprometido que, algunos años antes, había abierto en México la vía al accionismo político y a la puesta en escena performativa de su propio cuerpo: el mexicano de origen polaco Marcos Kurtycz (1934-1996). Marcos Kurtycz llegó a México poco tiempo después de la masacre del 2 de octubre de 1968. Ese terrible drama provoca en él un choque que lo lleva a dejar su profesión de ingeniero para consagrarse a una práctica artística conceptual en la que su cuerpo será el vector principal. La importante/notable exposición organizada por el historiador de arte e investigador Francisco Reyes Palma, uno de los fundadores de la revista Curare2, confirma el valor de una museografía pensada y diseñada para la comunicación e información efectivas del visitante. El curador trabajó cerca de quince años sobre una multiplicidad de documentos visuales geográficamente dispersos (dibujos, cuadernos de notas, pinturas, collages, fotografías, videos, etc.). Hubo que localizarlos en varios archivos privados, reunirlos, fotografiarlos, filmarlos y digitalizarlos, todo esto con el fin de construir un recorrido de sentido que pudiera poner a la luz la personalidad humana, intelectual y subversiva de un artista rebelde, marginal, que supo conservar a lo largo de su vida una necesidad irrefrenable de crear y expresarse con total independencia.

Monografía: Marcos Kurtycz — imagen 1
Marcos Kurtycz. Bomba de cuitlacoche, 1983. Pintura y signo cara sobre impresión. Colección Helen Escobedo

Mientras vamos recorriendo las salas y la organización, más temática que cronológica, de los documentos, así como de las obras y los videos de performances, la exposición nos lleva al convencimiento de estar ante un trabajo inmenso casi ignorado por la crítica, y ante la fuerte personalidad de un artista que utiliza todo tipo de tecnologías y materiales, con total libertad de tiempo y de lugar. La museografía ha sido concebida en secciones (ocho en total) que deben dialogar entre ellas siguiendo un esquema helicoidal para combinar mejor los aspectos relacionales y espaciales. Esta premisa museográfica permitió organizar los numerosos documentos y preservar las huellas de algunos videos de performances, para permitir al visitante idas y vueltas de sentido, sin producir saturación visual.

Monografía: Marcos Kurtycz — imagen 2
Marcos Kurtycz. Sin título de la serie Mutilados olímpicos, 1968. Dibujo a plumón. Colección Privada.

El ingreso a la exposición nos permite conocer a un hombre, primero ingeniero, luego artista. Marcos Kurtycz se nos presenta también como un intelectual que dialoga con el teórico marxista Stefan Morawski, para construir una “Ética anarquista y acción conceptual”. Seguidamente, el visitante descubre la sección “Por un accionismo integral” (foto acción, acción urbana, acción ecológica, acción lingüística, etc.) a través de un gran número de documentos, cuya cuidadosa preservación por el mismo artista traduce una planificación minuciosa del trabajo, como se podría esperar de un ingeniero. El trayecto continúa con la representación, muy documentada, de las acciones sobre el cuerpo con el signo-cara, el ataque a la galería y al museo, el cuerpo sacrificio y la enfermedad en “El Artista/cuerpo significante y la estética del riesgo y la agresión”. 

Con la sección “El arte de la guerra” (ya experimentado por el grupo japonés Gutaï desde 1954), el visitante es confrontado al dolor profundo de un artista cuya familia, de origen judío, fue exterminada en los campos de concentración, y cuya madre fue fusilada ante sus ojos por los nazis cuando Kurtycz tenía tan solo cinco años (acciones “bombardeos” en las galerías, en el Museo de Arte Moderno de México, cuando Helen Escobedo era la directora –bombas de maíz–, crítica del genocidio de Hiroshima, críticas contra Reagan, incorporación de la noción del tzompantli3, el ataque de las torres gemelas de 1989, en donde los proyectiles son bonbones mexicanos, etc.). “La edición como ritualidad” confirma igualmente el vasto campo de las acciones –más de un centenar en México– realizadas por Kurtycz (libros de artista –proyecto de un libro por día, en homenaje a Orwell–, taller gráfico con niños indígenas chontales, poesía visual en donde predominan juegos de palabras e ironía). El recorrido de la exposición se termina con “El ciclo de la serpiente” (igualmente, muchos “artefactos” –ese es el término usado por el artista para referirse a las acciones y performances– en torno a serpientes de aire y de fuego, de mercurio, etc.)4. 

Monografía: Marcos Kurtycz — imagen 3
Marcos Kurtycz. Máscara de catcher, s.f. Ojos de bocina de bicicleta. Colección Privada.

En el catálogo editado con esta ocasión, Francisco Reyes Palma concluye diciendo5: “Marcos Kurtycz no perdía de vista que vivimos un estado de excepción permanente y que la autonomía anárquica del arte, su fuerza ilusoria, solo cobra sentido en el umbral donde conviven, de manera imposible, el ímpetu provocador y la factura meditada, el goce perverso y el despliegue sensorial, los juegos de abyección y la defensa de la vida, el juego y la producción obsesiva, la estética del riesgo y el humor”. La exposición nos sumerge en la vida, bastante trágica por cierto, de este artista que nació polaco y se convirtió en mexicano, y nos muestra su guerra permanente contra la autoridad, la injusticia, el orden y el desorden; su guerra contra las guerras y también contra sí mismo, ante la enfermedad y la muerte.

NOTAS

1. Con su cómplice, Maris Bustamante, y el grupo “Polvo de Gallina Negra”. De acuerdo con el deseo personal del artista, esta exposición destacaba el arte como proceso colectivo.

2. Revista Curare (1991-2010), con Olivier Debroise, Karen Cordero y James Oles.

3. Un tzompantli es una estructura en piedra con calaveras tallada, o incrustados en la base y estacas de madera en la parte superior, donde se empalaban las cabezas de las víctimas humanas sacrificadas a los dioses, en América Central (cultura azteca).

4. Marcos Kurtycz fue operado de un tumor cerebral que deformaría su boca provocando un rictus facial al que él denominó “facenake” y que se convertiría en un nuevo signo en su trabajo, como antes había sido el “signo-cara”.

5. “Marcos Kurtycz no perdía de vista…”. Catálogo de la exposición “Marcos Kurtycz. Contra el estado de guerra, un arte de acción total”, edición bilingüe español-inglés, MUAC, Unam, México 2019, 120 págs.

CHRISTINE FRÉROT

Marcos Kurtycz, por Christine Frèrot | artnexus