Gran Sur: una historia de ideas e imágenes

Patrick Hamilton. Proyecto Santiago Derivé, 2006-2008. Instalación: Triciclo repartidor de metal, caja de luz, materiales eléctricos, fotografía duratrans, impresión offset, treinta fotos blanco y negro (impresión lambda). Dimensiones variables. Foto: Werner J. Hannappel. ©Stiftung DKM.

Colectivaago 2021 - nov 2021· Por Carlos Jiménez

Gran Sur: una historia de ideas e imágenes

Sala Alcalá 31, Madrid

Como curador de esta exposición, Christian Viveros-Fauné definió en primer lugar al arte chileno contemporáneo como un “laboratorio de ideas”. Y después se tomó en serio la concepción del arte de Claudio Engel, el dueño de la colección que debía curar. Para Engel, “la obra de arte no es solo una creación material, sino una manifestación del contexto donde se originó”. Por lo que cada pieza de “mi colección […] narra, desde una visión particular, la historia del artista y nuestra historia chilena”. La suma de ambos conceptos hizo de “Gran Sur”, más que una simple colectiva de arte contemporáneo, una cala en una historia protagonizada por los artistas chilenos que han probado en su laboratorio tanto ideas sobre el arte como ideas sobre la realidad de su país.

Estas últimas ideas han tenido una importancia excepcional porque, aunque expuestas por primera vez en Chile, tuvieron, y todavía tienen, una extraordinaria repercusión internacional. La primera afirmaba la posibilidad de un tránsito pacifico del capitalismo al socialismo promovido por un gobierno elegido democráticamente, opuesta a la que asociaba dicho tránsito a la insurrección y la dictadura. Tal y como lo prescribían las experiencias de Rusia y China o de la Revolución cubana. El artista Mario Navarro evoca esta idea en Red Diamond, una instalación o una escultura consistente en un polígono hexagonal con ventanas, en cuyo interior podía verse una reproducción de un espacio mítico: el Opsroom. Salvador Allende, candidato de la Unidad Popular, gana las elecciones generales de 1970 y su victoria es reconocida por el Parlamento, que lo proclama presidente. Consigue, además, que apruebe la nacionalización de la industria del cobre, la más importante de todas. A renglón seguido, decide planificar el conjunto de las actividades económicas con el propósito de sacar el país del subdesarrollo y de garantizar el bienestar de sus mayorías populares. Contrata entonces al consultor británico Stafford Beer, a fin de que diseñe los medios técnicos necesarios para ejecutar dicha planificación. La respuesta de Beer al encargo fue el Proyecto Cybersyn, un sistema informático que permitía obtener información en tiempo real de la actividad de los centros claves de la economía nacional y de las necesidades y el grado de satisfacción de la población con respecto a los resultados de dicha actividad. Era la apuesta por el socialismo en la era de la información. El centro neurálgico de esta red sería el Opsroom, cuyo prototipo construyó, en la sede de la Empresa de Telecomunicaciones de Chile, en Santiago, el diseñador alemán Gui Bonsiepe. Consistía –según explica Viveros-Fauné en su texto del catálogo– “en un espacio hexagonal de diez metros de diámetro, que albergaba siete sillas giratorias blancas con cojines rojos y cuatro futuristas pantallas en las paredes, conectadas a su vez con 500 máquinas de teletipo que iban trasladando información desde importantes plantas industriales de todo el país”. 

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Mario Navarro. Red Diamond (Diamante rojo) 2006. Instalación: Madera, film adhesivo, acero inoxidable, motor y modelo a escala. 240 x 180 x 180 cm (94 31⁄64 x 70 55⁄64 x 70 55⁄64 pulgadas). ©Burke.

La otra idea, opuesta al socialismo democrático, consiste en reducir el papel del Estado al mínimo indispensable para dejar en manos privadas la economía del país. Una idea decimonónica que parecía completamente olvidada en los años 50/60 del siglo pasado. El Welfare State, el Estado de Bienestar, dominante entonces en Estados Unidos y en Europa Occidental suponía, por el contrario, un fuerte intervencionismo estatal que ponía coto al laissez faire, laissez passer defendido por el liberalismo clásico. Milton Friedman no estaba, sin embargo, de acuerdo y convirtió su cátedra de Economía en la Universidad de Chicago en fortín de propagación de sus ideas. Tuvo numerosos discípulos, entre ellos, un grupo de estudiantes chilenos que habrían de convertirse en los Chicagos boys cuando, gracias al golpe militar con que en 1973 Pinochet derrocó al gobierno de Allende, pudieron hacerse con el control de la política económica del país y aplicar a rajatabla las ideas de Friedman. Ellos convirtieron a Chile “en el primer laboratorio del neoliberalismo a escala mundial”, como afirma Nelly Richards en el texto de presentación de la instalación The Chicago boy´s Project (El ladrillo), realizada en el Museo Reina Sofia de Madrid, en 2018-2019.

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Elías Adasme. A Chile, 1979-1980. Detalle. Digigraphie sobre papel. 170 x 66 cm (66 59⁄64 x 2 563⁄64 pulgadas).

Pero si, en dicha obra, Patrick Hamilton le hizo arqueología a la brutal imposición del neoliberalismo en Chile, Proyecto Derivé (2006-2008), la que presentó en “Gran Sur”, mostraba los efectos cuatro décadas después. Era también una instalación, compuesta por un triciclo de carga que portaba una caja de luz con una imagen del distrito financiero de Santiago, doscientas fotos en blanco y negro que documentaban el uso cotidiano de esos triciclos en las calles de dicha capital, y un muro muy alto cubierto de papel que imitaba al mármol negro con vetas blancas. Contrastaba los deslumbrantes rascacielos de la City santiaguina, símbolos de la omnipotencia de las finanzas, con los vehículos de tracción humana utilizados habitualmente por los trabajadores informales. Cara y cruz del neoliberalismo. 

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Paz Errázuriz. La Palmera de la serie La Manzana de Adán, 1987. Fotografía. 115 x 77.5 cm (45 9⁄32 x 30 33⁄64 pulgadas).

El triunfo del golpe militar de Pinochet abrió las puertas a otra experiencia singular, con pocos antecedentes a escala internacional: la de hacer arte contemporáneo bajo una férrea dictadura militar. La fuente de inspiración fue la vibrante escena artística neoyorquina, que en los años 60/70 dio lugar a los happenings, el body art, las instalaciones y el videoarte, y en la que cumplieron papeles protagónicos Gordon Matta-Clark y Juan Downey. Este último representado en “Gran Sur” con el video The Laughing Alligator de 1979, producto de una estancia entre los yanomamis. El resultado de dicha influencia recibió su nombre, Escena de avanzada, de Nelly Richards, que incluyó o asoció a una serie de artistas, entre los que destacaron el colectivo C.A.DA. y artistas como Lotty Rosenfeld, Paz Errázuriz y Elías Adasme. 

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Enrique Ramírez. Brisas, 2008. Video. 12’48’’. Cortesía del artista y Dieecke, Santiago; Michel Rein, París/Bruselas.

Rosenfeld fue representada en “Gran Sur” por Acciones de arte Making Of (Selección), 1979-2010, un video que documenta la repetición por su parte, en distintos lugares y fechas, de la performance Una milla de cruces sobre el pavimento, realizada por primera vez en Chile en 1979, donde convirtió por primera vez una carretera en un cementerio simbólico. Errázuriz expuso seis fotografías en blanco y negro pertenecientes a las series La manzana de Adán (1987) y El infarto del alma (1994). Galerías de disidentes sexuales y marginales, cuya sola existencia contradecía el optimismo de la publicidad oficial. Sobre la que obró a posteriori, y de otra manera, Nicolás Franco, quien expuso Ayer y hoy (2013), un políptico de 58 cuadros de idéntico formato, cada uno de los cuales es una composición constructivista hecha a partir de un ejemplar del folleto de propaganda del régimen del mismo título, recortado y plegado en un insólito ejercicio de papiroflexia. 

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Lotty Rosenfeld. Una milla de cruces sobre el pavimento, 1979. Acción realizada en Santiago de Chile. Foto: Rony Goldschmied.

La pieza de Elías Adasme, A Chile (1979-1980), partió de una dura experiencia personal. A la salida de la comisaría donde estuvo detenido, decide colgarse semidesnudo y boca abajo del poste que sostiene el anuncio de entrada a la estación Salvador del metro de Santiago. Y colgó a su lado un mapa de Chile, queriendo identificar sus padecimientos con los de su país. Completaba la obra un conjunto fotos de los lugares públicos donde colgó esa foto.

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Jorge Tacla. La Distribución de los Primarios, 1995. Acrílico y óleo sobre tela. 406 x 355 cm (159 27⁄32 x 139 49⁄64 pulgadas). ©Robert Lorenzson.

El resto de las piezas incluidas en esta gran muestra giraban en torno a la crítica del monumento, como en los casos del tríptico de Voluspa Jarpa, El Jardín de las delicias (1995), el tapiz de gran formato La Balsa de la Medusa (2015) de Josefina Guilisasti y la serie de fotos intervenidas de monumentos de héroes y próceres de Andrés Durán. O de la evocación de los rigores de la dictadura, como lo hacían los videos Circunvoluciones, de 2017, de Catalina González, y Brisas, de 2008, de Enrique Martínez. O la crítica de los signos y los símbolos, como en el caso de Arbeit macht frei y Table mise, telas pintadas por Arturo Duclos en 1997; La distribución de los primarios, cuadro de gran formato de Jorge Tacla, pintado en 1995 y dedicado al Pentágono; la instalación Resistance, de 2009, de Iván Navarro; el número 5 de la Serie Suramérica de Francisca Animat, fechado en 2015 y consistente en una imagen de América Latina hecha con basura, y la instalación de Camila Ramírez, Carretilla comunitaria, de 2012. Por último, copia del video que reproduce A logo for America, la legendaria intervención de 1987 de Alfredo Jaar en una pantalla luminosa de Times Square. 

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Voluspa Jarpa. El Jardín de las Delicias, 1995. Óleo y tinta de impresión sobre tela. 240 x 450 cm (94 31⁄64 x 177 11⁄64 pulgadas). ©Guillermo Feuerhake.

El apartado de la crítica del modelo neoliberal incluía, aparte de la ya mencionada instalación de Hamilton, la del colectivo Hoffmann´s House, Si puedo conseguirlo aquí, puedo conseguirlo en todas partes, de 2007, y reveladora de la actual precariedad de los artistas; el video María TV, de 2014, de Rodrigo Valenzuela, y la impresionante instalación de 2011 de Fernando Prats Gran Sur: “Se buscan hombres para viaje arriesgado, poco sueldo, frío extremo, largos meses de oscuridad total, peligro constante, regreso a salvo dudoso, honor y reconocimiento en caso de éxito”.

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Fernando Prats. Gran Sur, 2011. Instalación: Neón, aluminio, estructura de madera y generador de energía. Dimensiones variables.

Completaban la exposición obras de Juan Pablo Langlois, Álvaro Oyarzún, Natalia Babarovic, Mónica Bengoa, Francisca Benítez, Camilo Yáñez, Alejandra Prieto, Cristóbal Cea, Gianfranco Foschino, Magdalena Correa, Pilar Quinteros, Francisco Rodríguez y el Museo de historia natural Río Seco.

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