Exposición Individualago 2021 - nov 2021· Por Lisbeth Rebollo Gonçalves

Franz Weissmann

Itaú Cultural

La exposición del escultor Franz Weissmann, en el Itaú Cultural en São Paulo, trajo al público la posibilidad de un enriquecedor contacto con la producción de este artista, a través de 800 trabajos exhibidos en los tres pisos del Instituto.

Con la curaduría de Felipe Scovino, la muestra titulada “Franz Weissmann: el vacío como forma” reunió dibujos, maquetas, los llamados “amasados” (abollados) y esculturas, recorriendo la producción del artista en su trayectoria de la figuración a la abstracción, de los años 1940 al inicio del siglo XXI. Fueron exhibidos cerca de 50 esculturas, de pequeño, medio y gran formato; 10 “amasados”, cuyo soporte matérico son placas de aluminio, acero y otros metales; cerca de 50 dibujos y 730 maquetas. De las obras expuestas, 14 eran accesibles para ciegos, pudiendo ser manoseadas e investigadas con el tacto. En realidad virtual, el visitante conoció el Monumento a la Paz, un proyecto destinado al espacio público, que nunca llegó a ser ejecutado por el artista, y que en esta exposición fue presentado por primera vez.

Exposición Individual: Franz Weissmann — imagen 1
Franz Weissmann. Grande Flor Tropical (Gran Flor Tropical), 1989. Acero cromado. 700 x 650 x 650 cm (275 19⁄32 x 255 29⁄32 x 255 29⁄32 pulgadas). Localización: Memorial da América Latina, São Paulo. Foto: André Seiti.

Una cronología con fotos de la vida y obra de Weissmann permitió al público seguir el desarrollo de su producción a lo largo del tiempo; un mapa traía información sobre la localización de las obras públicas de su autoría en las ciudades de São Paulo (diez obras) y Río de Janeiro (doce obras).

Según el curador Felipe Scovino, la muestra puso de presente “la postura pionera de Weissmann en la investigación de una escultura abstracta en medio de una tradición aún figurativa en Brasil”. Fernando Ortega, director del Instituto Weissmann, observó que el artista usaba diferentes colores en sus investigaciones: el amarillo (generalmente, en las piezas de formas estrechas y finas) y el negro (en los trabajos donde deseaba realzar el dibujo, acentuar la dimensión neoconcreta). Entre los colores, utilizaba igualmente el rojo, el azul y el verde.

Sus esculturas, con fuerte vocación para el espacio público, invitan a “entrar” en la obra. Estéticamente, el vacío revela el volumen atravesado por el aire, y es una clave fundamental en la manera como el artista operaba la elaboración de su trabajo.

Franz Weissmann nació en Knittelfeld (Austria) en 1911 y falleció en Río de Janeiro en el 2005. Vino a Brasil en 1921 con su familia, y vivió inicialmente en el interior del estado de São Paulo. Se trasladó en 1927 para la capital del estado, y en 1929 se instaló en Río de Janeiro. Ingresó en la Escuela de Bellas Artes (EBA) de esta ciudad, en 1939, donde frecuentó cursos de Arquitectura, pero no se adaptó. En el curso de la EBA, el ejercicio con modelo vivo, en las clases de diseño, solo tenía lugar en el tercer año. La propuesta curricular se encaminaba más a la formación en arquitectura, y no específicamente a la pintura o escultura. Weissmann quería la experiencia plástica; por esta razón, terminó por dejar la Escuela, buscando formación directamente con artistas experimentados. Estudio con el escultor polaco August Zamoyski, que vivía en Río de Janeiro.

En 1944 se fue a la ciudad de Belo Horizonte, en el estado de Minas Gerais, en donde se integró al medio artístico interesado en el arte moderno. Por algún tiempo dictó clases de escultura y de modelaje, convidado por el pintor Guignard, en la Escuela que llevaba su nombre, un espacio importante para la formación de los artistas jóvenes. En Belo Horizonte, conforme al testimonio de Fernando Ortega, Weissmann tuvo la oportunidad de observar, desde su atelier de trabajo, la realización de construcciones de edificios. Se encantó con las varillas utilizadas en las construcciones y comenzó a experimentar con estas. Llegó a resultados de expresión concretista, pioneros en el medio brasilero, y empezó en ese momento a explorar los vacíos, iniciando una investigación en esa dirección, que será, como ya se ha dicho, una característica fundamental en su obra: el vacío debe ser comprendido como elemento constructor de significados.

En la década de 1950, hizo parte del Grupo Frente, que reunía artistas dedicados a la abstracción, como Ivan Serpa, Lygia Clark y Aluísio Carvão, entre otros.

Franz Weissmann recibió, en 1958, el premio de viaje del Salón Nacional de Arte Moderno, para realizar estudios en el exterior. Fue al Japón y a la India. Entonces, fue atraído por el budismo zen, y este impacto habría impulsado su investigación sobre el vacío. Scovino llamó la atención del público sobre el hecho de que su contacto con el budismo zen influenció, además de la utilización de espacios vaciados, la expresividad de las líneas y el uso del color en su búsqueda constructiva.

Participó en la Primera Bienal de São Paulo, así como en otras ediciones de esta muestra internacional; formó parte de la Exposición Nacional de Arte Concreto en São Paulo (1956) y en Río de Janeiro (1967). Y su nombre está ligado no solo al concretismo, sino también a la historia del movimiento neoconcreto brasilero. Este movimiento surgió en Río de Janeiro, en oposición al concretismo de São Paulo. Los artistas cariocas ansiaban una mayor libertad, al valorizar el subjetivismo en el arte y en la creación artística, y al criticar el racionalismo y el dogmatismo de los concretistas paulistas.

Franz Weissmann, por Lisbeth Rebollo Gonçalves | artnexus