Exposición Individualago 2021 - nov 2021· Por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD

Carlos Estévez

Lowe Art Museum, University of Miami

La exposición “Ciudades de la mente”, curada por Carol Damian, presenta una nueva faceta del trabajo pictórico del artista cubanoamericano Carlos Estévez. Inspirado en La Habana de su juventud y en los viajes realizados por Estados Unidos y Europa, Estévez expresa una visión simbólica y personal de la ciudad a través de complejas composiciones de grandes dimensiones que hacen referencia a mapas y diagramas cosmológicos, mitologías e historias sobre el origen del mundo a través del tiempo y el espacio.

Las nueve pinturas incluidas en la muestra son el resultado de experiencias vividas durante su participación en distintas residencias de artistas realizadas en los últimos años. El viajar y visitar nuevos sitios le permitieron conocer personas, culturas e historias que inspiraron esta serie. La primera obra, Visión externa del mundo interior (2017), está basada en Carcasona, una ciudad medieval situada en la cima de una colina en el sur de Francia. En el medioevo, las ciudades estaban rodeadas de murallas para su protección y funcionaban como entidades independientes a nivel económico, político, social y cultural. Al pasear por sus calles, Estévez se sentía parte de ese universo. Fue allí donde tuvo la visión de las ciudades como microcosmos, metáforas del mundo interior de los seres humanos y proyecciones de la mente que contienen elementos alrededor de los cuales gira la existencia humana. Al salir y ver la ciudadela de lejos, le impactó ver como esta se había quedado congelada en el tiempo. Según el artista, la pintura Visión externa del mundo interior, con su forma circular y sus complejos engranajes y diseños geométricos, simboliza la creación humana en su totalidad.

Exposición Individual: Carlos Estévez — imagen 1
Carlos Estévez. Vision externa del mundo interior, 2017. Óleo y lápiz acuarelable sobre lienzo. 243.8 cm (96 pulgadas) diametro. Cortesía: Tucson Museum of Art.

Su contraparte, Visión interna del espacio exterior (2017), está inspirada en el reloj astronómico de Praga conocido como “Orloj”. El lienzo circular sirve de fondo a una compleja composición de círculos de distintos tamaños que recuerdan calendarios y caras de relojes elaborados y representan la obsesión del ser humano por estudiar y descubrir los misterios del cosmos a través de invenciones como telescopios y mapas celestiales. Según Estévez, observar el universo en su totalidad es prácticamente imposible y, sin embargo, es una tarea que el hombre se empeña en realizar. Otra obra que se inspira en lo temporal es Ciudad reloj (2018), un cuadro que representa el detallado mecanismo de un reloj con sus engranajes, resortes y osciladores dorados sobre fondo negro. La obra representa visualmente las relaciones temporales que se dan en un espacio específico como si fueran piezas de un complicado aparato que se mueve al ritmo de los habitantes del lugar.

Varios cuadros de la muestra están inspirados en los planos de distintos cascos urbanos.

Es el caso de Savannah (2019), que como su nombre lo indica, se basa en el plano rectilíneo de esta ciudad del estado de Georgia, una de las más antiguas de Estados Unidos, y de Ciudad imaginable (2018), una pieza monocromática inspirada en las ruinas de Atenas, Corinto, Delphi y Lindos, las cuales, según el artista, sintetizan diversas disciplinas de la vida humana como la arquitectura, la música, la filosofía, la política, las matemáticas y la astrología. En el caso de Thera (2018), la obra hace referencia a Santorini, en el mar Egeo, en particular a las viviendas cavadas en los acantilados situados frente al mar. En Citadel (Alcázar) (2017), Estévez se inspira en la fortaleza de Ávila, en España, específicamente en sus torreones semicirculares y sus famosas puertas, que en el cuadro se convierten en un mapa urbano con carácter antropomorfo.

Ciudad santuario (2019), un lienzo decorado con laberintos y diseños en tonos azules y aguamarinas que recuerdan el juego “Espirógrafo” –mediante el cual se realizan figuras geométricas hipotrocoides y epitrocoides–, está inspirado en la arquitectura religiosa de Estambul, en Turquía. Durante su visita a esa ciudad, le impactaron el arte bizantino del Museo Santa Sofía y el arte islámico representado por la Mezquita Azul. Especialmente le llamó la atención la espiritualidad que el arte islámico transmite a través de las formas, la luz y el manejo del espacio. A través de su obra Ciudad santuario, pretende crear un espacio de contemplación y meditación, y, a la vez, un sitio de encuentro que trasciende las diferencias que puedan existir entre quienes la observan y admiran.

A Estévez le apasionan la astrología y la astronomía, y por eso no es casual que se haya inspirado en mapas y cartografías celestes para la realización de Ciudad celeste (2017), una obra que, según él, “es un homenaje a la imaginación y la creación humana”. Desde sus orígenes, el hombre ha imaginado formas en el cielo, y en este cuadro juega a crear sus propias constelaciones. Se trata de un mapa urbano con calles y avenidas como si fuera un mapa de una ciudad terrenal, pero ubicada en el cielo. Para el artista, “esta obra simboliza la voluntad humana de alcanzar lo inalcanzable”.

La exposición “Ciudades de la mente” ilustra el interés de Estévez por la proyección social de lo humano en el contexto urbano, en el sentido más amplio de la palabra. Cada uno de los cuadros incluidos en ella es una aproximación al concepto de “ciudad” como resultado de la necesidad universal que tiene el hombre de realizar intercambios. El individuo funciona en tanto que pertenece a una comunidad. Todos, de una u otra forma, tenemos algo que ofrecernos e intercambiar. En cada una de las magníficas obras de la muestra, lo “urbano” expresa este mensaje en una elaborada y casi hipnótica forma visual.

Carlos Estévez, por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD | artnexus