Exposición Individualsept 2019 - nov 2019· Por Eugenia Macías

Magdalena Fernández

Museo Amparo

Adentrarse en la composición abstracta como territorio de experiencia sensible y reflexiva es la indagación central de esta exposición, que recibe al visitante con una instalación escultórica que descompone en planos verticales y horizontales el espacio que la aloja.

Uno puede transitar esta obra, 3/019 (2019), hecha para sitio específico con cordón, esferas de hierro y tubos de aluminio, e impulsar suavemente sus elementos proponiendo otro patrón de vivencia espacial que se vincula al que Magdalena Fernández postula en este trabajo.

El curador de la muestra, Carlos Palacios, enfatiza durante el recorrido la relectura expandida de naturaleza, por un lado, y por otro, de la genealogía de la abstracción y el geometrismo en el arte internacional, particularmente en Latinoamérica en el siglo XX, que articula esta artista venezolana en su producción, a manera de historia personal-profesional abarcando diez años de su obra.

Otros sentidos y medios son convocados en los proyectos de Magdalena Fernández: espacio y tiempo, no solo en lo visual, como ocurría en aquellos antecedentes creativos, sino en lo cinestésico y lo sonoro.

Exposición Individual: Magdalena Fernández — imagen 1
Magdalena Fernández. 2/PM009, 2009. Video instalación. Animación Digital: Marcelo D´Orazio, Percusión corporal: Grupo Vocal Perpetuum Jazzile. Loop 1’56”. Dimensiones variables. Cortesía: Museo Amparo.

Distintas obras con diversas indagaciones y soportes, de la serie Pinturas móviles, están presentes en esta muestra. 1/HO008 Homenaje a Hélio Oiticica es una de ellas. Los muros de toda una sala exhiben esta videoinstalación con animación digital hecha por Marcelo D´Orazio. Con la colaboración de la Colección Isabel y Agustín Coppel, despliega una videoproyección de bloques rectangulares de distintas dimensiones en un tono azul que está presente en obra de Oiticica, que se mueven y se encuentran entre sí en algún fragmento de sus perímetros, como ejecutando una suave danza juntos. En ese chocar se abren espacios blancos entre las formas constituyéndose también un motivo visual. ¿Cuáles superficies contienen y cuáles son contenidas?

También es de esta serie, pero del 2009, la videoinstalación con animación digital 2/PM009, realizada por D´Orazio. El despliegue de planos horizontales y verticales tridimensionales del inicio de la obra es trasladado aquí a un videosoporte móvil, en diálogo con una experimentación sonora que replica lluvia y sus distintas intensidades: desde el lloviznar pausado hasta una tormenta y sus truenos, a través de la escucha de otro proceso experimental: la percusión corporal del grupo vocal Perpetuum Jazzile.

D´Orazio elaboró otro despliegue de este grupo de obras con sonido de Gerardo Gouverneur, las animaciones digitales 1pms011 (2011) y 1pms015 (2015), proyectadas en pantallas de gran formato. Una, con patrones de puntos sobrepuestos que con sensores registran las variaciones y capas de sonoridades simultáneas de aves. Hay superposiciones de planos punteados, y cada plano “reacciona” como un latido visual al patrón rítmico que despliega el graznido de aves. Otra de las pantallas incorpora sonidos de aves y urbanos (transportes y sus alarmas). Retículas lineales igualmente sensibles a lo sonoro y que se van incorporando como nuevos planos densificando la visualidad. Meditación y contemplación son convocadas en el extrañamiento de la combinación entre tecnología digital y la sonoridad de naturaleza e intervención humana en un entorno.

La alusión ineludible a la actual situación de escasez, precariedad y protestas sociales por políticas gubernamentales arbitrarias en Venezuela en los años recientes, es otra vertiente de esta serie Pinturas móviles: videos colaborativos con personas y animación con loop, cuyo montaje y producción fueron realizados por Carlo Grata, Tetelo Fernández y Elizabeth Otero. Con tomas completamente verticales, se registran las acciones del grupo, que ha depositado panes en círculo y los rodea a ratos inmóvil, y luego desplazándose y cruzándose entre sí en el perímetro, para finalmente recogerlos y llevarlos descomponiendo el patrón circular; o la colocación de un círculo de velas y desplazarse alrededor de él o entre estos objetos.

Algunos videos con indagaciones formales y sonoras, también son de la serie Pinturas móviles del 2006, Video apuntes realizados entre 2011 y 2018, y Dibujos móviles del 2004. Visualidades de barras físicas que cambian de lugar en patrones de planos verticales y horizontales o de contornos más irregulares. Otros videos con líneas en movimiento constante e inestable por efecto digital o electrónico y algunos más con sonoridad que registra acciones concretas que desencadenan un dispositivo visual: rasgar un papel, disparar sobre una superficie con metralleta o con pistola, perforar una tela con un objeto punzante. Uno contemplando piensa si hay una crítica a la violencia ahí.

Geometría móvil es otra serie, pero esta vez de gráfica, producida entre 2018 y 2019, donde Magdalena Fernández ensaya la inestabilidad como fuente de experiencia sensible. Intaglios e impresiones sobrepuestas con tintas distintas, realizadas por Norma Morales, del taller TAGA, en Caracas, se conjugan con distintas densidades de aplicación y giros angulares de rectángulos sobrepuestos, cuyos cruces multiplican planos perceptuales aún en lo bidimensional. Escarpan la visualidad, y esto se agudiza en las zonas con motivos impresos con menos tinta o cerca de un resquicio del papel crudo. A veces se forman caminos, intersecciones o cruceros. Un grupo de estas obras solo presenta una tinta casi negra. Otro, el juego entre un tono claro y delineados negros, y uno más, tintas en distintos colores. En todos los casos, son aplicadas en cada motivo con una transparencia uniforme que construye el carácter escultórico de esta producción gráfica.

Una de las maneras de terminar el recorrido es transitar la instalación en sitio específico 2/019, producida por Magdalena Fernández este año para la terraza del Museo Amparo. Tiras de espejos entre los escalones de madera de este espacio permiten apreciar nubes, tonalidades celestes y las áreas superiores de edificios aledaños y plantas, para desdoblar la espacialidad de esta área. Desde una ironía, nos invita a expandir los sentidos: miramos lo que hay arriba, en el cielo, agachando la cabeza.

EUGENIA MACÍAS

Magdalena Fernández, por Eugenia Macías | artnexus