Exposición Individualsept 2019 - nov 2019· Por Alessandra Simoes

Laura Lima

A Gentil Carioca

Lo absurdo y lo real se confunden en la obra de la artista Laura Lima, así como es la vida misma. La frontera que divide esos territorios en las experiencias del sentido está borrada, como se puede vislumbrar a partir de la potencia de su obra; provocadora, misteriosa, casi inescrutable. Paradójicamente, Lima invita al espectador a ser parte de su creación, como mostró la exposición individual “Ballet literal”, trabajo inédito que conectó los dos edificios de la Galería A Gentil Carioca directamente con una encrucijada a través de una ingeniosa jugada.

Once años separan Ballet literal de Fuga (2008), la última exposición de Laura Lima en la galería. En esa ocasión, la artista transformó el establecimiento (del que es una de las fundadoras) en un aviario para cincuenta pájaros vivos. Ahora, en este trabajo inédito, la artista mostró el resultado de sus investigaciones con arquitectura: creó un gran organismo espacial vivo que movilizó decenas de personas orquestadas por la artista, en una especie de happening, que ocurrió el día 29 de junio. La exposición permaneció abierta hasta el final de agosto.

Exposición Individual: Laura Lima — imagen 1
Laura Lima. Balé Literal, Peixe estandarte “Madeira” (Ballet Literal, pescado estandarte “madera”), 2019. Pescado y madera. 80 x 45 x 40 cm (31 1⁄2 x 17 23⁄32 x 15 3⁄4 pulgadas).

Los espacios internos y externos de la galería fueron configurados como el pasillo de un teatro. La artista propuso la construcción de un bestiario de cosas y personas en vaivén: en lugar de bailarines, se tienen obras, objetos, maquinaria, equipos, arquitectura, sonorización e iluminación; además del público, que, como en una coreografía, circula por los espacios. Las bajadas, pausas y subidas de este “ballet” están acompasadas –por invitación de la artista– por una sinfonía inédita, especialmente compuesta por la joven cantora carioca Ana Frango Elétrico.

Recurriendo al diccionario, Lima explica que “literal” es algo “expresado, riguroso, restringido”. Pero la artista lo subvierte y señala el término “literal” en su ambivalencia: si la obra escapa de los marcos conceptuales clásicos, lo literal cabe, aquí, como dimensión de una producción que se afirma al reconocer, ante todo, aquello que ella no es. En este terreno inestable y fértil, su obra acaba por elegir como protagonista la guerrilla y el acaso, en sus múltiples posibilidades y peligros. En la encrucijada, los cruces orgánicos entre materialidades poéticas y desafíos logísticos tejen lo experimental, que tiene errores, aciertos e imprevistos en la potencia de “hacer haciendo”.

En contexto, durante el proceso de construcción de “Ballet literal”, se tocan hilos sueltos para la elaboración de otros nuevos lenguajes, confundiendo la posición entre significados y significantes. Operadas como un trío, se tienen las siguientes partes: 1) el desarrollo de un léxico imagético-textual de palabras (defenestrado, ritornelo, pasamontañas, etcétera); 2) impulsos anclados en referencias históricas (Bosch, Berkeley, Hilst, Tatlin, marqués de Sade, etcétera) en conexión con la genealogía de trabajos anteriores; y 3) la contextualización figurativa de “obras bailantes” (candelabro de muslos de pollo, lluvia de peces, mantos en coautoría con otros artistas, como Fernanda Gomes, João Modé y Cabelo.

Si el arte y el espíritu de su época caminan lado a lado, Laura Lima presenta señales de nuestro tiempo “absurdecido”, tambaleante. Entre contradicciones, nos hace preguntar: ¿qué hay de literal en la era de las “fake news”, de las visibilidades extremas, de las narrativas tergiversadas? ¿Cómo negar la fuerza del ahora, en toda su elocuencia y vértigo?

Hace algunas décadas, la artista usa modelos vivos, animales y vegetales, como soporte de sus creaciones. A pesar de dispensar la terminología “performance”, fue la primera artista brasilera en vender obras de esa categoría a un museo brasilero, el Museo de Arte Moderno de São Paulo, en 1995. En la época, la artista afirmó no buscar el sentido histórico en la performance, enfatizando que los cuerpos siempre se transforman en carne, como la arcilla que se moldea. Son ejemplos de este propósito las obras El monte de irónicos, que trae personas vestidas de payasos, y El gallinero de Gala, en la que construye un gallinero real, con gallinas de campo que tienen plumas artificiales acopladas a las plumas naturales mediante la técnica de elongación utilizada en cabellos humanos.

Escogida para una serie de cuatro instalaciones en Milán site specific para la novísima Fondazione Prada, el año pasado, Lima creó Horse Takes King, que alude a un juego de ajedrez, en que los espectadores son invitados a moverse libremente, sin saber lo que los aguarda a partir del impulso de la artista. El objetivo es distorsionar los sentidos de la comprensión y percepción. Con su trabajo en diversas colecciones nacionales e internacionales, Laura Lima es una artista que está interesada en las relaciones sociales, en la forma en que los comportamientos humanos alteran la percepción de lo cotidiano, y lleva a sus obras metáforas de condicionamientos del comportamiento. Nada más justo que cuestionar las fronteras entre ficción y realidad en la era contemporánea, como lo hizo en la muestra “Ballet literal”.

ALESSANDRA SIMÕES

Laura Lima, por Alessandra Simoes | artnexus