Exposición Individualsept 2019 - nov 2019· Por Fabiola Iza

Lake Verea

Vitra Design Museum

La admiración intensa por la obra de alguien, el voyerismo, el deseo de estar cada vez más cerca de un objetivo gracias al zoom de una cámara, y la obstinación por descubrir los secretos que resguarda el interior de una casa –atravesar sus paredes y desnudarla–, se conjugan en la exposición Paparazza moderna, culminación del proyecto homónimo emprendido en 2011 por Lake Verea, ente artístico formado por Francisca Rivero-Lake y Carla Verea. Presentada en tres capítulos, la muestra reúne los materiales derivados de una larga investigación y siete años de viajes a través de Estados Unidos, en los que Lake Verea fotografió, sin autorización de sus propietarios ni notificación alguna, los proyectos residenciales desarrollados por algunos de los arquitectos más afamados del modernismo europeo (Walter Gropius, Marcel Breuer, Richard Neutra, R. M. Schindler y Ludwig Mies van der Rohe) al mudarse a América tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, y de Philip Johnson, el único arquitecto estadounidense de nacimiento colocado bajo su mirilla.

Exposición Individual: Lake Verea — imagen 1
Lake Verea. Breuer House. Marcel Breuer. Lincoln, Massachusetts, USA, 1937, 2011-2017. C-print sobre papel Kodak Endura. Dimensiones variables. Cortesía de las artistas.

Paparazza moderna es un proyecto que se aleja de las convenciones del retrato arquitectónico –no se interesa por la imagen prístina de una casa, sino por su vida habitada, cuando las ventanas están estrelladas, los materiales han cambiado (muros que se cuartean y enmugrecen, barandales despintados que se oxidan) y el pasto crece–, y también marca su distancia con proyectos documentales asociados al conceptualismo como, digamos, el de Bernd y Hilla Becher, cuyo impulso residía en la serialidad de la arquitectura industrial y da testimonio de la transformación sistemática del paisaje durante el transcurso del siglo XX. Sería más productivo quizás abordar esta exposición como una manifestación afín al fan fiction, un deplorado género literario en el cual los admiradores de uno o varios personajes creados por un autor (o reales, incluso) se apropian de ellos y escriben nuevas historias, fuera del control de este último, y alimentan el deseo de que sus historias continúen.

Los capítulos de la exposición se inspiran tanto en las casas como en sus artífices, a quienes Lake Verea agrupó en pares, siguiendo las (complicadas) relaciones profesionales y personales que sostuvieron durante décadas; las cédulas que acompañan a los núcleos fotográficos narran algunos de estos eventos que los caracterizan como frenemies (amigos-enemigos, jugando con los términos en inglés). Por ejemplo, Gropius es director de la Bauhaus, y Breuer, su alumno. Años después trabajan juntos y, al mudarse de continente, ambos son contratados en Harvard. Son colegas, socios, amigos y vecinos; no obstante, se produce una ruptura y se distancian por el resto de sus vidas. Richard Neutra y R. M. Schindler, por su parte, se conocieron siendo estudiantes en Viena, y los unió la admiración que profesaban a Frank Lloyd Wright, con quien trabajaron brevemente, una vez asentados en Estados Unidos. Habitan, con sus respectivas esposas, una casa en Los Ángeles y establecen una firma en conjunto. Cinco años después, la relación llega, abruptamente, a su fin. Por último, Philip Johnson admiró a Mies van der Rohe desde que este era director de la Bauhaus, y siguió su trabajo desde la posición de un crítico, un curador y un ferviente admirador. Años después, Johnson se convirtió en arquitecto bajo tutela de Gropius y Breuer, y su relación con Van der Rohe se transforma en una marcada por la competencia y el deseo de superar al maestro.

Las fotografías tomadas, furtivamente, por la paparazza retratan sus obras colectivas e individuales: “Buscamos detalles que revelen el paso del tiempo, y los rastros dejados por sus habitantes y arquitectos”, se lee en uno de los carteles que dan la bienvenida a la muestra. La información brindada sugiere enredos y conflictos, y la fascinación ante estas historias se traduce en imágenes que buscan, empecinadamente, indicios. Además de las fachadas mancilladas por cables o por la vegetación creciente, Lake Verea muestra perros descansando en los jardines, basura tirada en los patios, y, con suerte, logra vistas del interior: elegantes comedores de mobiliario moderno, terrazas desaseadas o despachos de trabajo. Las vidas de estos personajes –las casas– continúan, ahora bajo su lente, quien acecha, revela las aventuras recientes en el cuarto oscuro y las plasma sobre película.

Así, “Paparazza moderna” existe después de los “genios” y narra capítulos apócrifos, cual si fueran inspirados por los chismes leídos en portales web. Y, aunque Lake Verea –vestida de negro y equipada con sus herramientas de trabajo (exhibidas también en la galería)– no descifra qué se interpuso entre Gropius y Breuer, ni si Neutra, Schindler y sus esposas vivían una relación swinger, la arquitectura aparece aquí como un fenómeno complejo que no queda exento de envejecer y cambiar, a diferencia de lo que sugiere su aparición, brillante y retocada, en catálogos especializados.

Lake Verea, por Fabiola Iza | artnexus