Durante los años sesenta y setenta, muchos artistas conceptuales utilizaron la fotografía y el video, levantando la pregunta acerca de si una obra era arte o documento, es decir, si se trataba de una representación estética o de un archivo. Durante este mismo periodo, y desde Chile, Gonzalo Mezza (Santiago, 1946) comenzó a hacer sus primeros trabajos explorando precisamente dicho paradigma.
La exposición “Mezza: archivo liberado”, organizada por Sebastián Vidal Valenzuela, se llevó a cabo entre marzo y mayo del 2019 en Galería D21, un espacio independiente localizado en la comuna de Providencia, en Santiago. Esta galería, desde sus inicios, en 2009, ha venido rescatando producciones artísticas locales realizadas durante las décadas de los setenta y ochenta, articulando una amplia colección de obras y de archivos que han llamado la atención de investigadores como Vidal Valenzuela. En esta ocasión, una de las principales motivaciones de la curaduría fue efectuar la primera revisión historiográfica del artista. Ausencia que resulta alarmante, si se considera su temprana y contundente presencia en la crítica de arte local e internacional. El trabajo de Mezza, como dicha crítica lo definió, es un trabajo medial que se vale de “nuevas tecnologías”. Esto se ve materializado ejemplarmente en “Santiago punto cero”, una exposición realizada por Mezza en Galería Sur, en 1983. Allí, el artista utilizó un computador y una programación que mostraba un avión F-16 lanzando una bomba sobre el territorio chileno. Si bien el trabajo hacía referencia a los bombardeos y masacres de la Segunda Guerra Mundial, lo hacía, además, y de manera más significativa, respecto al grave conflicto por el canal de Beagle que por esos años vivía Chile con Argentina.

La muestra se componía de fichas, bocetos, maquetas, casetes, registros fotográficos, postales, catálogos, Polaroid, videos e intervenciones análogas. Al ingresar a las salas de la galería, el espectador se introducía en múltiples archivos liberados, que son dispuestos en mesas de luz, vitrinas y muros. Se observaban entonces diversas estrategias realizadas por Mezza, de las cuales vale la pena mencionar tres. La primera tiene que ver con la monumentalización de documentos de procesos de obras. De hecho, esta estrategia se veía reiterada en todas las salas de la exposición, y los trabajos que en ella habitaban se titulaban Fichas de proyectos. Dichas fichas eran materiales que el propio Mezza ha producido desde su primer acercamiento al conceptualismo, en 1969, hasta la actualidad. Elaboradas en un formato estándar tamaño carta, las fichas contenían el nombre del proyecto, una descripción por desarrollar, la fecha de realización y un diagrama, además del boceto o material que complementa visualmente la idea. Un ejemplo de esto es Deshielo de la Venus 1, 2, 3. Pensada en 1972 y realizada en 1979, se trata de un documento donde se observan tres venus pintadas con los tres colores de la bandera nacional: rojo, azul y blanco. El documento es ampliado y encerrado entre dos acrílicos. Lo que era documento, ahora es una obra, que posibilita el ingreso no solo a un acervo de archivo, sino también al de una colección. Esta estrategia, cuyos orígenes canónicos se encuentran en el movimiento Fluxus, en Europa Occidental, se visibiliza claramente en Deshielo de Mezza. Al otro lado del Atlántico y al sur del Ecuador, la documentación, en efecto, era parte fundamental del proceso, como también del momento de la exposición.
Otro de los elementos o estrategias que visibilizaba la muestra era la inclusión de diversas tecnologías y medios dentro de un mismo proyecto. Un ejemplo de esto es la obra Cruz del Sur. Exhibida por primera vez en el 6to Concurso de la Colocadora Nacional en 1980, bajo la mención de “Gráfica”, se trata de una serie de elementos y tecnologías poco conocidos y empleados en el Chile de comienzos de los ochenta. Seis fotografías en blanco y negro con tonalidades rojas y azules impresas sobre papel emulsión de plata, arena de mar, cinco Polaroid color sx70, cajas de acrílico, pernos de acero, un grabador Sony, un monitor de TV y un reproductor de VHS. Elementos que formaron parte de una instalación que sirvió para documentar una acción de arte realizada en Isla Negra (Valparaíso, Chile). Para la exhibición en D21, a Cruz del Sur se le suman bocetos y maquetas análogas que cumplían el rol de storyboard de la videoperformance realizada por Mezza.
La tercera y última estrategia es su condición referencial. Los proyectos exhibidos se remiten a una historia pasada, llena de íconos y con un gran peso simbólico e histórico. Por ejemplo, en el caso del fotomontaje y polaroid Cordillera de los Andes (1987), la referencia al paisaje chileno es ineludible; en la instalación El deshielo de la Venus 1, 2, 3 (1972), se remite a la clásica figura de la venus sin brazos; o en 669 Variaciones sobre la Venus del espejo (1987), fotomontaje donde no solo aborda la clásica referencia de la pintura de Velázquez, sino, además, una reactualización de la figura del espejo, transformándolo en un televisor.
“Mezza: archivo liberado” nos presentó una novedosa mirada sobre la implicancia del archivo dentro de la historiografía del arte chileno, mostrando la difusa línea que separa a una obra de un documento, y cómo ello aporta a la multidisciplinariedad y al carácter vanguardista propuesto por Gonzalo Mezza desde la década de los setenta.
SEBASTIÁN VALENZUELA-VALDIVIA
