Exposición Individualsept 2019 - nov 2019· Por Anny Bello

Eduardo Vargas Rico

Spazio Zero Galería

Eduardo Vargas Rico es un joven artista multidisciplinar que ha desarrollado una investigación en torno al tema del archivo. Plásticamente, realiza un abordaje del objeto como pieza arqueológica; conceptualmente, destaca de estos objetos sus amplias aproximaciones discursivas para crear múltiples narrativas.

“Archivologías (lógicas de un archivo local)” está referida a la creación del archivo, prescindiendo de las técnicas para la sistematización del conocimiento, pautadas por áreas como la archivología, la bibliotecología, la arqueología, por mencionar solo algunas. Por el contrario, el artista se apoya en la memoria para crear conexiones dialécticas, sincrónicas y cruces temporales de la historia. Ese es justamente el nudo problemático del ordenamiento planteado, pues se separa de la narrativa cronológica, para enfocar la atención en las rupturas y transformaciones del discurso que poseen los documentos y objetos. El artista llama la atención sobre los procesos cambiantes de este cuerpo de estudio a los que interviene, transforma, replantea y reclasifica mediante una lógica íntima y local. La curadora Lorena González, quien estuvo a cargo de un agudo texto sobre la muestra, apela a la Arqueología del saber, de Michael Foucault, revelando el archivo como un garante del conocimiento y de la historia, y al mismo tiempo el drama de la vulnerabilidad de la memoria al incurrir en desapariciones y olvidos. Es un saber histórico incierto y movedizo, entre los vestigios y la carga emocional con la que nos aproximamos a ellos.

Exposición Individual: Eduardo Vargas Rico — imagen 1
Eduardo Vargas Rico. Sin título (Vista en construcción), 2019. Madera, tóner sobre papel, vidrio, malla metálica y clips de mordaza. 34 x 29 x 8 cm (13 25/64 x 11 27/64 x 3 5/32 pulgadas). Cortesía del artista y Spazio Zero Galería.

Una de las líneas temáticas de la exposición es la relación dicotómica y ambigua entre lo local y universal a través de la cartografía. El primer conjunto de obras en sala está conformado por reproducciones en papel, de fotografías, facturas, mapas e índices que se han preservado mediante técnicas de encerado. Pese a este tratamiento de conservación, están intervenidos con perforaciones, tintas, pintura industrial, madera, fragmentos de metal, cartón, vidrio. Los contenidos apuntan al diálogo entre la historia universal y la historia venezolana desde principios del siglo XX, a través de imágenes de personajes nacionales, misivas, edificios, vistas urbanas. Homenaje a la cartografía nacional presenta la fotografía de un grupo de personas, identificadas a través de leyendas, a las cuales se les han perforado los rostros e incorporado fragmentos de mapas; en Geografía Universal 57, Documento en pestañas, Índice de mapas, Prueba “S” sobre el mar Mediterráneo y Prueba triangular ponchada, los mapas se fragmentan y rearman para diseñar nuevas geografías; en Archivador de acordeón de concreto, se fosiliza un archivador de acordeón con la técnica de vaciado en concreto; Torres Philips, Polar y de Parque Central, son xerografías intervenidas por manchas de fragmentos de mapas. Estos fragmentos de territorios tienen una extensa presencia museográfica en distintos formatos y soportes. Realizados con pintura industrial sobre fragmentos de metal, aparecen persistentemente en obras como Pronósticos, conjunto fotográfico en el que la mano elevada al cielo sostiene uno de ellos; en las variaciones en cada recuadro va limitándose su presencia hasta finalizar en un plano oscuro; o como en la Serie Rejillas, Vistas en construcción, Sin título (otro prototipo para balcón con vista a la avenida Bolívar), enrejados con mallas de madera o hierro. En este conjunto, la idea de país es reiterativa, pero deja en evidencia la desaparición, el encadenamiento y la ausencia. Es una cartografía de escenarios que, aun partiendo de documentos tangibles, generan testimonios fragmentados de una historia que solo demuestran un presente devastado.

A través del recorrido se complejizan las características de las obras, pasando de los documentos a las piezas tridimensionales. Así, en la segunda sala se exponen objetos arqueológicos, encontrados y reconstruidos; algunos de ellos, realizados para otros proyectos, son insertados y ajustados al relato. Platos de peltre y envases de metal oxidados, cajas de cartón y madera deterioradas, zapatillas y huesos animales son fosilizados mediante el vaciado en concreto, tierra o cera. Arqueologías del consumo, Bodegón fraguado a escala doméstica, Serie vaciados y contenidos, De la serie paisajes de una bitácora sin leyenda, De la serie montaje arqueológico, Léxicos y reflexiones sobre la labor, Serie Construcción arqueológica, Sin título (Step), muestran la microhistoria de lo cotidiano, del uso, del pasado detenido y desechado. Tienen una presencia devastada, descompuesta, pero salvada de las ruinas. Aunque son objetos efímeros de consumo global, transmiten el sentido de la propia existencia.

Vargas Rico crea una matriz compleja con estos artefactos culturales, que eleva a ámbitos estéticos. Cuestiona los saberes establecidos. Aunque busca deslindarse de ubicaciones temporales y espaciales, deja latente la aspiración de periodizar, de identificar lugares, de definir nacionalidades. Su archivo confronta el de las nuevas tecnologías. Ambos, el físico y el virtual –perdurable el primero, de rápidos cambios el segundo–, ineludiblemente estarán filtrados por los límites del conocimiento

ANNY BELLO

Eduardo Vargas Rico, por Anny Bello | artnexus