Exposición Individualsept 2019 - nov 2019· Por Claudia Fazzolari

Anaisa Franco

Galeria Lume

En debates frecuentes, el análisis detallado de las prácticas artísticas construidas en la contemporaneidad ha incluido constantemente, en sus zonas de interés, capas de sentido y perímetros inclinados a las zonas abiertas de la experiencia tecnológica digital.

Tales ambientes, que permean nuestro espacio circundante y nuestros modos de subjetividad en los límites de las relaciones humanas, son objeto frecuente de investigación de Anaisa Franco.

En São Paulo, en la Galería Lume, la artista brasilera expuso recientemente los rumbos de un proyecto que se desarrolla entre identidades descentradas, entre formulaciones multimedia.

En un proceso continuo de interacción material tecnológica activada por el entorno sensorial, relativizando lugares e imágenes, la creadora inaugura un universo visual electrificado y problematiza los límites de las realidades físicas que nos cercan.

Exposición Individual: Anaisa Franco — imagen 1
Anaisa Franco. Homem Grávido (Hombre embarazado), 2018. Instalación audiovisual: escaneo 3D, corte de madera CNC, video documental mapeado.

En el espacio expositivo de la muestra “ID expandida”, individual centrada en un recorrido vivencial, el visitante encontraba los movimientos de un trabajo de creación interesado en la comprensión de las fuerzas de identidades móviles, no concluyentes, tambaleantes, activadas por la convivencia entre procesos digitales y pensamiento tridimensional interactivo.

Invirtiendo en una investigación de larga duración, dirigida a la discusión sobre recursos tecnológicos y nuevas identidades contemporáneas, Anaisa Franco utiliza medios asociados a las interfaces del mundo digital activo cuando, cuestionando posiciones fijas y centradas apenas en lecturas binarias, investiga las conexiones entre lo físico y maniobras conceptuales de interacción entre media que materializan el raciocinio de dinámicas interactivas.

La obra ID expandida –que titulaba la exposición– traía una escultura interactiva construida como un banco de madera, de gran escala, con 150 x 150 cm. Captando las impresiones digitales del visitante en contacto con el trabajo, el mecanismo ajustaba la información materializando una respuesta generativa. El resultado de las interacciones registraba, entonces, una multiplicidad de flujos luminosos coloridos irradiados por el espacio expositivo.

Entre otras creaciones expuestas, Paranoia, de 2010; Devenir: interface de flutuação de gênero (Devenir: interfaz de fluctuación de género, de 2013), y Homem Grávido (Hombre embarazado), ponían al visitante frente a situaciones que activaban el pensamiento sensorial e instauraban un cuestionamiento sobre nuestros cuerpos y nuestras acciones.

El conjunto de las obras reunía esculturas interactivas con prótesis dental, activada por un mecanismo acoplado a la pared; con imágenes distorsionadas del visitante en el espacio expositivo producidas por un espejo interactivo revelador de trazos masculinos y/o femeninos acentuados e indefinidos, tensionando estereotipos de género, y una gran estructura de un hombre grávido, una investigación sobre zonas limítrofes de lecturas de identidad tradicionales.

Cabe recordar la participación de Anaíia Franco en la colectiva “Homeostase@The Wrong”, Bienal de Arte Digital, en el 2018, en el Centro Cultural de São Paulo, cuando muchos de los proyectos que circularon en la reciente individual ya se encontraban en franco desarrollo.

En la obra Hombre grávido –una escultura de gran formato que remitía a un estudio scan en tres dimensiones de un cuerpo masculino con vientre de gestación en avanzado estado de desarrollo–, la creadora integra al abdomen de la estructura montada en laminado de madera un video con imágenes y testimonios de diversos transexuales que vivieron la experiencia de la gestación, relatando el recorrido de las decisiones y la constitución de sus familias.

Como nos consta, las identidades de la escena contemporánea ya no se presentan como ejes fijos de proyección del individuo, conforme se configuraba en el pasado la estabilidad del sujeto. En la actualidad el interés por el desplazamiento de posiciones, por los muchos procesos de subjetivación, e incluso por los estados de transición entre géneros, ha alimentado las motivaciones de la artista, especialmente en la construcción de aparatos de simulación perceptual.

La fabricación digital interesa a la creadora, que desarrolla sus proyectos en constante trabajo de investigación y, en sus obras, activa la presencia del espectador, retomando así el énfasis dado al cuerpo y al comportamiento, concediendo al otro un terreno importante en su proyecto.

Como comentamos, Anaisa Franco es una artista multimedia, escultora y diseñadora que investiga la relación de nuestros cuerpos frente a los objetos activados por las maniobras de la tecnología digital.

Sus proyectos buscan establecer nuevas formas de convivencia expandiendo los sentidos al proponer interfaces transformadoras pensadas para subjetividades que no caben en el sentido común. Así, la artista apunta a la producción de narrativas tridimensionales accionando sentidos y sensores, en máquinas que conectan lo digital y lo físico.

“ID expandida” traía al debate cotidiano, en una concepción ampliada de la investigación contemporánea, un capítulo más de estudios de una creadora interesada en la vida de las formas, en las posibilidades de interacción y ampliación de las emociones creadas virtualmente y en las instabilidades de temperamentos de los materiales accionados para el avance de los procesos experimentales.

CLAUDIA FAZZOLARI

Anaisa Franco, por Claudia Fazzolari | artnexus