Zilia Sánchez: Soy isla

Amazonas de la serie Topologías eróticas, 1978. Acrílico sobre lienzo estirado. 109.2 x 177.8 x 27.9 cm (43 x 70 x 11 pulgadas). Princeton University Art Museum, NJ, adqusición del museo, Fowler McCormick, Class of 1921, Fund, 2014-53.

Exposiciónjul 2019 - sept 2019· Por Valia Garzón

Zilia Sánchez: Soy isla

The Phillips Collection, Washington, DC.

Zilia Sánchez: Soy isla, la primera exposición retrospectiva de la artista (La Habana, Cuba, 1926) en un museo de Estados Unidos, se inauguró en The Phillips Collection de Washington, DC.

Con una curaduría cuidadosa y bien hilvanada, a cargo de Vesela Sretenović, la exposición resulta ser la más abarcadora presentación del trabajo de Sánchez hasta la fecha. Más de sesenta obras han sido reunidas (pinturas, esculturas, obras sobre papel, video y lienzos escultóricos) en una muestra cronológica que explora profundamente la carrera de Sánchez, desde sus inicios en La Habana de los 50 pasando por su estancia europea a finales de esa década, su salida de Cuba en 1960 hacia Nueva York y su definitivo asentamiento en Puerto Rico.

La exposición es la metáfora de una vida marcada por el desplazamiento, la vitalidad creativa, los diálogos interdisciplinarios y la labor pedagógica; y muestra por completo el mundo de una artista que recientemente ha llamado la atención de grandes museos en Estados Unidos.

Exposición: Zilia Sánchez: Soy isla — imagen 1
Lunar con tatuaje, c. 1968-1996. Acrílico sobre lienzo estirado. 180.3 x 182.9 x 30.5 cm (71 x 72 x 12 pulgadas). Colección de la artista.

En la década de 1930 comenzó en Zilia Sánchez el interés por el arte, teniendo a su vecino Víctor Manuel como mentor. Estimulada por su primer gran maestro, entró en la Escuela Elemental de Artes Plásticas, donde estudió dos años. Luego completó sus estudios en la Academia San Alejandro, graduándose en 1948. La década del 50 marcó su participación en el efervescente mundo cultural habanero, en el que tomó parte activa, exhibiendo sus obras en muestras colectivas y salones nacionales. Su primera exposición personal en uno de los más reconocidos espacios del país –el Lyceum and Lawn Tennis Club– fue en 1953, y en ella mostró varios de sus trabajos abstractos. Como parte de un grupo de artistas nucleados alrededor del Grupo Los Once, Sánchez participó en varias de sus exposiciones, sin ser uno de sus miembros fundadores. En 1960 sale al exilio en Nueva York, ciudad donde se consolida como artista. Allí toma clases de grabado en el Pratt Graphic Art Center, ilustra libros de poesía, realiza escenografías y exhibe por primera vez de manera individual en Zegri Gallery, en 1966. En 1971 se radica definitivamente en San Juan, donde vive en la actualidad y sigue desarrollando su trabajo.

La muestra logra captar todo este proceso de vida, cronológicamente. Por fortuna, exhibe piezas tempranas, que fueron definitorias en la carrera de la artista, como Afrocubano (óleo sobre tela, 1957), donde Sánchez sintetiza con líneas y planos de color a un eleguá que deviene símbolo de su esencia cultural e identidad racial. En esta pieza, donde combina elementos geométricos y formas rectilíneas, podemos entender los nexos de la artista con la pintura de vanguardia que se realizaba en Cuba en esta década y sus puntos de contacto con algunos de los miembros del Grupo Los Once.

Exposición: Zilia Sánchez: Soy isla — imagen 2
Afrocubano, 1957. Óleo sobre tela. 69.8 x 54.6 cm (27 1/2 × 21 1/2 pulgadas).

El erotismo, gran protagonista de la obra de Zilia Sánchez, puede verse en las líneas curvas de sus lienzos escultóricos, que dominan una parte importante de la muestra. Piezas, algunas de grandes dimensiones, que formalmente transportan hacia órganos sexuales femeninos y que resumen en ellas muchas de las preocupaciones vitales de la artista: su identidad sexual, su distanciamiento de los patrones de sociedades patriarcales, la ausencia de límites a la hora de imaginar y producir, su necesidad de comunicar un mundo interior marcado por su condición isleña.

Sánchez produce obras táctiles, en un proceso íntimo que la lleva a crear estructuras a las que luego añade la tela, modificándola y obteniendo protuberancias, planos lisos, elevaciones, en tonos suaves, muchas veces blanquísimos. Sus pinturas en relieve –donde las formas se erigen sobre telas estiradas y donde el carácter topográfico de su obra está presente–, en ocasiones no tienen una orientación única, e incluso son firmadas en lugares diferentes, como invitando al espectador a que salga de su pasividad y observe la obra desde ángulos que no habían sido previamente imaginados.

Otras piezas, como Lunar con tatuaje, pueden ser percibidas con puntos de contacto con el minimalismo, a primera vista, pero al acercarse, el espectador entra en un espacio de delicados dibujos, líneas muy finas que descubren todo el amplio mundo de la artista como mujer, creadora, exiliada, aislada, y, a la vez, activa en una comunidad que la respeta, aprecia y considera una gran maestra.

Esta exposición no solo deja la grata sensación de ver toda una vida reunida y expuesta, sino que –en un esfuerzo profesional encomiable por rescatar y exponer la verdadera significación de la obra de Zilia Sánchez dentro de la historia del arte caribeño– ha producido un muy buen catálogo con textos de su curadora, Vesela Sretenović (quien además realiza una entrevista a la artista), Ingrid W. Elliott, Abigail McEwen, Carla Acevedo-Yates y Mercedes Cortázar. Mención especial merecen las muy bien documentadas Cronología y Bibliografía de la artista, realizadas por Alyson Cluck. Todo este esfuerzo documental se ha traducido museográficamente en la exposición, con el despliegue de catálogos, publicaciones periódicas y textos de época, que permiten entender el proceso creativo de la artista.

Teniendo como colofón de su preparación el devastador huracán María, que asoló Puerto Rico y que se convirtió también en metáfora de la insularidad de la artista, la muestra ha sido concebida como un viaje a través de la ambigüedad emocional, referencial, sexual y formal de un cuerpo de trabajo que ha mantenido su calidad a lo largo de los años y al que no ha transformado la aparente falta de interés de los circuitos dominantes del arte.

VALIA GARZÓN DÍAZ

Art consultant, radicada en Washington, DC. Miembro de International Society of Appraisers (ISA) y consultora para coleccionistas públicos, corporativos y privados.

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