Exposición Individualjul 2019 - sept 2019· Por Pilar Altilio

Paula Toto Blake

Museo Emilio Caraffa - MEC

Paula Toto Blake (1972) nació y vivió en la ciudad de La Plata, donde aún conserva parte de su familia. Esa ciudad, capital de la provincia de Buenos Aires, fue proyectada a finales del siglo XIX siguiendo los lineamientos de sus fundadores, todos ellos miembros de la masonería. Desde el plano, y en todas sus referencias de diagrama reticular con algunos trazados diagonales, se perciben una serie de símbolos reconocidos de la logia, ligada a los constructores desde la Edad Media. Como reconoce la curadora Carina Cagnolo en su texto, “su diseño pertenece a una conciencia de época, progresista, de valores éticos, políticos y sociales no clericales e ilustrados”. El proceso de La casa simbólica es una derivación de algunas de sus series anteriores, donde evidenció el tema de la temporalidad y su implicancia metafísica en nuestra vida como punto de enfoque. Inicia indagando en archivos históricos de la ciudad, recuperando algunas fotos emblemáticas de arquitecturas simbólicas: el Museo, el Palacio Municipal o el Legislativo, las principales sedes bancarias o el Rectorado de la universidad, monumentos del saber y del poder. Verifica que, en sus inicios, en los frentes aparecían algunas de estas iconografías características, tales como los instrumentos de precisión, el compás, la escuadra, el nivel, la plomada. A pesar de ser oriunda de esa ciudad, estos datos son nuevos y la incitan a redescubrir otras claves en lo conocido.

Exposición Individual: Paula Toto Blake — imagen 1
Paula Toto Blake. Universidad Nacional de La Plata, 2015. Díptico. Fotografías Intervenidas: impresión lambda, recortes láser de metacrilato aplicado y martillado, acrílico e impresión lambda calada con simbología masónica (columnas jónicas pertenecientes a la fachada del mismo edificio) aplicada en capas de acrílico. 42 x 60 x 6 cm (16 17⁄32 x 23 5⁄8 x 2 23⁄64 pulgadas) c/u.

Paula Toto Blake se inspira en los ensayos del filósofo francés Gaston Bachelard (1884-1962), sobre todo en el cuerpo teórico que analiza particularmente las formas del habitar y sus derivaciones, llegando a interpretar la casa como “el otro cuerpo” cargado de esos rastros humanos. Algunas de estas meditaciones ya estuvieron latiendo en otras de sus series, pero particularmente fue en la muestra de 2013 del Centro Cultural Recoleta, que se titulaba “Fragilidad”. Aquella mantiene relación con la presente en cuanto al tono sepiado de las fotos y el juego de superficies aplicadas sobre la copia; la diferencia es que estaban basadas en un registro propio de un cementerio en Inglaterra. Lápidas cubiertas de nieve, tumbas muy particulares que indican esa otra casa de la existencia humana, donde descansan los restos. Fue justamente el mismo día en que aquella muestra concluía cuando una lluvia torrencial, además de la caída de un muro de contención de una destilería, inundó de forma trágica una gran parte de la ciudad natal, con consecuencias gravísimas. Desde esa penosa e imborrable memoria colectiva que también rozó a su familia, Paula jugó a despojar al monumento de su carga de poder y autoridad usando estos registros recuperados, mediante un trabajo de aislamiento que recorta toda referencia ambiental. Realizó operaciones sobre estos asimilando los símbolos masones del espíritu fundador y transformándolos en segmentaciones sobre la imagen original. “Como si la temporalidad solo quedara enmarcada en el rastro físico del cemento monumental convertido en despojo: el anti-monumento”, como inteligentemente ejemplifica el texto curatorial. El juego de recortes y desplazamientos por capas opera sobre la imagen tanto óptica como estéticamente; son mediaciones realizadas con cortes pulcros, y solo en algunas se suman algunas placas de metacrilato martillado que los fragilizan aún más.

Presentadas en dípticos de tamaños similares, tanto colgados como en libros, esas imágenes acaparan la atención del espectador, que debe procesarlas a partir de diversos indicios teniendo a disposición una serie de datos con los que puede inscribir esas arquitecturas. Trayendo al presente una parte de aquel pasado para combinarlo con su universo poético, haciéndonos parte de una memoria colectiva que se activa sensiblemente al conocer la historia, el montaje en las amplias salas del espacio contemporáneo del tradicional Museo Caraffa de la ciudad de Córdoba es un acierto. Mediante un juego de articulaciones y mesas de exhibición para los libros, las piezas de esta serie se refuerzan en el blanco de la pared operando como silencios en algunos tramos, haciendo emerger austeramente la discursividad de su propuesta, que necesita de esa mudez para entrar en sintonía con la paradoja de esta obra. Es que, como en la memoria, el pasado se reconstruye mediante nuevas articulaciones, donde la historia deja de ser exclusivamente personal para dejarse invadir por nuevos sentidos que el método operado por Toto Blake pone en evidencia, tanto desde el despojo como desde la carga de desintegración, toda una carga simbólica de peso.

PILAR ALTILIO

Paula Toto Blake, por Pilar Altilio | artnexus