Hay una manera de la metáfora en la que a partir de pequeñas acciones se logra evocar conceptos de mayor envergadura. Funciona como una sugerencia, o más bien, sugestión, que hace emanar relaciones entre lo que se ve (o se lee) y cuestiones que flotan dentro de la subjetividad de los espectadores. Donna Conlon (Atlanta, 1966) y Jonathan Harker (Quito, 1975) presentan en el Museo Rayo una serie de videos cortos, en los cuales gestos concretos y poéticos insinúan aspectos complejos y problemáticos.
Para la muestra, Miguel González curó un conjunto de obras que tienen que ver con el medioambiente: Más me dan (2005), Estación seca (2006), Brisa de verano (2007), El basurero (2009), Bajo la alfombra (2015) y Voz a la deriva (2017). Piezas que además contienen una reflexión sobre la escala y la nada, aspectos que se manifiestan entre líneas. La escala doméstica de unas botellas, de unas bolsas o de una alfombra se abre de pronto a un plano universal, en donde se habla del mar, de la montaña o de toda la basura del mundo. Esta capacidad de tender el puente entre lo particular y lo general se debe, en parte, a la concreción de los gestos y la duración de los videos. Obras que son ciclos cerrados, en donde los objetos fluyen mostrando lo caótico de su propio caudal.

Se puede ver, por ejemplo, en Más me dan cómo una persona sostiene una bolsa de plástico que contiene una gran cantidad de bolsas que va sacando una a una, en una tarea que parece interminable. Al final, nada se contenía en esas bolsas más que ellas mismas, como el detrito que queda al margen del consumo y que constituye solo un objeto en función de los objetos que contiene. Por ello, este vacío recalca su condición desechable, contaminante y sucedánea. Al final queda apenas un trágico soporte publicitario, vacío por dentro.
El problema de la nada se puede ver en videos como Estación seca y Voz a la deriva. En el primero de ellos, una acumulación exagerada de botellas de vidrio color verde, vacías, compone una especie de paisaje montañoso mientras alguien arroja más y más botellas, en un ritmo que va aumentando la intensidad. El sonido realizado por el vidrio roto también tiene un pico, una cima igual que las montañas a las que alude. Quizá este sea un mar cristalizado y artificial que espera quebrarse del todo. En el video Voz a la deriva se muestra una botella que, si contiene “algo”, contiene un secreto, una voz que un hombre susurra dentro, para luego taparla y dejarla fluir por canales de agua hasta que llega a las manos de una mujer que la destapa y la acerca a sus oídos. Se podría pensar que en algunas de las piezas de Harker y Conlon se concretiza el vacío, se puede percibir.
En Brisas de verano, una reja metálica recibe y atrapa bolsas de plástico que son arrastradas por el viento, como una especie de colador que se va tapando hasta que en el plano no se ve más que un cuadro de basura que no deja pasar el aire, cuya naturaleza invisible relacionamos con la nada. Hay una relación inversamente proporcional entre la levedad de lo puro y la materialidad ruidosa de la contaminación. En otro de los videos, un par de personas barren con una escoba y depositan la basura debajo de una alfombra aludiendo al arquetipo del “mal trabajador”. La alfombra, que es una gran hoja de tierra y césped, se transforma con la basura acumulada en una montaña coronada con la bandera de Panamá, país en donde los artistas han desarrollado la mayor parte de su obra. Bajo la alfombra es una puesta en escena y tiene un carácter que parece menos “espontáneo” que los demás videos. De alguna forma, los colores y los objetos mostrados en la escena componen un gesto exacto: saturar esta vez el subsuelo de un pequeño paisaje.
Y es así como, finalmente, unos billetes de dólar son llevados a cuestas por hormigas que intentan subir por el tronco de un árbol sin una linealidad fija, sin ni siquiera poder trazar una marcha precisa (de la obra El basurero). Las hormigas se devuelven, vacilan, fluctúan. El capital fluctúa, fluye como líquido. La escala es una vez más redimensionada, desde lo que puede ser el patio de una casa (o un denso bosque tropical) hacia la estructura sin cauce de la economía mundial. En este video el desenlace puede ser algo profético, irónico: las hormigas depositan los billetes en un basurero, en donde también, como lo manifiesta Conlon, están algunos muertos de su colonia.
BREYNER HUERTAS
