Inspirada en la obra del artista Jacob Lawrence, que hace referencia a la movilización masiva de afroamericanos que migraron del sur rural al norte urbano en Estados Unidos al finalizar la Segunda Guerra Mundial (1940-1941), Carola Bravo aborda temas como la migración, el exilio y la asimilación. Bravo, nacida en Venezuela y residente en Miami, realiza una obra conceptual basada en su propia experiencia, y en la cual hace alusión al desplazamiento geográfico, voluntario o forzado, que implica sacrificios y conlleva consecuencias de tipo económico, político, social y psicológico.
La exposición “Geometrías habitadas: Nuevas obras de video” presenta cinco videoinstalaciones ejecutadas específicamente para el espacio de la galería de Bernice Steinbaum.
La idea de la muestra surge a partir de la lectura del libro de Gaston Bachelard La poética del espacio y de las interesantes esquinas de la galería. Según explica la artista, “Bachelard habla de los espacios que nos hacen sentir en un hogar y que son íntimos y cercanos como las esquinas, las ventanas, las gavetas, los clósets, todos los espacios donde guardamos cosas, donde tenemos parte de nuestra memoria”. Aclara además que “cada instalación tiene un pequeño texto relacionado con lo que se está viendo”.1

La muestra comienza con una videoinstalación basada en la obra Identity Canon (2016). En una nueva versión, Bravo dibuja, con un gran sentido de la línea y la perspectiva, el interior de un clóset. El dibujo bidimensional adquiere nuevas proporciones mediante la presencia de tres objetos –un saco, una cabeza de Papá Noel y una cebra de juguete–, pero sobre todo por el video proyectado en una pantalla, que constituye el punto central de la obra. En él, Bravo aparece vestida de blanco observando una imagen de sí misma inspirada en el famoso dibujo El Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci (1492). La precisión de la línea en los dibujos, que deja entrever su formación como arquitecto, y la rica superposición de planos e ideas en una misma obra, sirven de punto de partida para las piezas que presenta en la sala contigua.
La instalación titulada Soñador de esquinas y libros (2018) representa una biblioteca dibujada con líneas negras sobre la pared blanca de la galería. En el costado aparece proyectado un video que muestra a la artista entrando en el espacio de la pared. El juego de planos se hace aún más complejo al reflejar esta imagen en un espejo, generando un nuevo espacio virtual. Además de trabajar con distintos niveles, tales como el espacio, el movimiento y el sonido, Bravo juega con múltiples realidades: se muestra entrando en el espacio que simboliza la biblioteca, dibujando en la pared, y reflejada en el espejo. Todos los espacios, reales y virtuales, son manejados con gran acierto tanto a nivel formal como conceptual.
En la siguiente instalación, Geometría de ecos (2018), utiliza elementos similares en una forma más abstracta. Inspirada en una cita de Bachelard, la pieza hace alusión al hogar no solo como construcción arquitectónica sino también como símbolo de memoria e historia. Bravo coloca una varilla metálica en la esquina creando una línea física que sirve de punto de fuga para composición de líneas reales y virtuales que salen de ella. Las líneas reales están dibujadas sobre las paredes y las virtuales aparecen a medida que la artista dibuja en el video proyectado sobre la pared.
Según la artista, “uno de los signos más importantes del ser humano, de su existencia, es definir el espacio donde vivimos, donde estamos. Cuando uno como inmigrante decide salir, se desarraiga del territorio completamente, arranca las raíces y tiene que decidir qué se lleva y qué tiene que dejar, porque no se puede llevar todo. Traemos lo mejor de nosotros mismos, porque lo demás lo tenemos que dejar. Todo lo que no es valioso, todo lo que no somos, lo dejamos atrás. Te traes tu esencia. En el nuevo país debemos integrarnos y conectarnos para volver a pertenecer a algo. Yo me siento en un espacio como este y con mi trabajo en general como este como una araña. Lanzando líneas a las esquinas y tratando de agarrarme para no caerme. Esas son líneas de conexión con todo lo que me rodea”2.
En la siguiente instalación, titulada La casa de la memoria (2018), los objetos son particularmente significativos. Un banco, una maleta y dos manteles simbolizan física y metafóricamente lo que ella ha decidido llevarse, no solo a nivel de objetos, sino también en lo relacionado con los recuerdos, e incluso con las ilusiones. Finalmente, Bravo muestra el video El nido tibio (2018) acompañado por el poema de Jean Caubere del mismo nombre. En él, el autor habla del antiguo hogar, que en la pantalla aparece representado por un enorme nido siendo pintado por la mano de la artista. Al final, la artista se muestra como silueta al costado de la escena, dejando en claro que cada una de las obras es un testimonio de su propia historia.
NOTAS
1. “Carola Bravo. Visita guiada a la exposición”. Miami, enero de 2019.
2. Ibíd.
FRANCINE BIRBRAGHER PHD
