La presente entrevista se efectuó durante los últimos días de Carlos Urroz como director de la Feria ARCO, cargo que ocupó durante nueve años. Ahora asume la dirección del TBA21, Thyssen-Bornemisza Art Contemporary, la fundación creada por la coleccionista Francesca de Habsburgo.
Celia Birbragher: Te voy a hacer preguntas sobre temas que creo mucha gente tiene curiosidad. Asumiste la dirección de ARCO en una etapa muy complicada para esta institución y la economía mundial. ¿Cómo hiciste para asumir esos retos?
Carlos Urroz: ARCO es un proyecto que tiene un gran potencial. Es muy querido por todo el sector del arte en el mundo. Incluso, galerías a quienes no les ha ido bien tienen un buen recuerdo de Madrid. ARCO es muy importante para la ciudad, para IFEMA [Institución Ferial de Madrid] y para las galerías; con lo cual era lógico que eso se arreglara. Lo hiciera yo u otra persona. Era sencillamente conjugar los intereses de todos, hacer una feria que se adecuara a un momento de recesión económica: hacerla más pequeña, optimizar los gastos, gastar solo en cosas que generaran negocio para la feria, mirar a Latinoamérica, que se había abandonado un poco por la existencia de Art Basel en Miami. Esas fueron las claves: una feria con carácter propio, y en eso me sentí muy apoyado por las instituciones, las galerías, la prensa, los coleccionistas, y funcionó.
CB: Hablando de América Latina, tú de manera muy en especial miraste a América Latina, no solamente miraste, sino que viajaste. ¿Alguna razón en particular?
CU: Creo que este es un mundo de relaciones personales. Un artista entra a una galería porque tiene confianza en el galerista. El galerista elige el artista porque le conoce, o sea, rara vez es porque le envía su e-mail o a causa de una campaña de marketing digital. Es importante para mí y para ARCO el tú-a-tú con las galerías, los coleccionistas, las instituciones, escuchar mucho, “pues, mirad, te invito a que des una charla”, o proponerte para un premio, o ver que tú eres una galería joven y que necesitas una sección joven, y ver lo que necesitaba cada uno de los agentes. Siempre ARCO tiene las puertas abiertas para América Latina, y yo me he sentido muy bien recibido donde he ido: Colombia, Argentina, Perú, también México, en todos los países visitados. Yo creo que esa hermandad a veces parece utópica, pero existe esa proximidad entre América Latina y España.
CB: He visto a lo largo de los años que las adquisiciones de la Fundación ARCO cambian de sistema. Unas veces son los curadores, otras veces, el público. ¿Cómo funciona?
CU: Desde que estamos nosotros, la colección tuvo dos curadores: María Inés Rodríguez y Adriano Pedrosa. Luego, por compromisos profesionales, no pudieron seguir y estuvo Miguel Von Hafe, que era uno de los que trabajaba en la institución que tenía la colección, con Manuel Segade, y ahora está Vincent Honoré. Ellos son los que eligen los contenidos que va a comprar la Fundación. Lo que hemos hecho en alguna ocasión es que, dentro de esos contenidos que eligen los curadores, una de esas piezas sea votada por el público; pero siempre dentro de las opciones que han sido preelegidas por los curadores. O sea, hay unos curadores que marcan las líneas de toda la colección, y dentro de eso, si ellos proponen veinte y se pueden comprar diez, que una de las obras sea por votación, como en el caso que has trabajado tú varios años (Premio EFG). Ese era un juego que nos interesaba. Luego, como lo convertimos en la gala de fundraising, ya era muy complicado hacer ambas cosas, y esa idea ha quedado suspendida, pero posiblemente, a lo mejor está ahí. Era interesante porque a la gente le gusta la idea de participar, y se les dio la oportunidad dentro de lo que habían elegido los curadores.
CB: Y los premios ARCO ¿cómo se seleccionan?, ¿quién toma la decisión?
CU: Tenemos un consejo asesor de la Fundación ARCO formado por coleccionistas de todo el mundo, en el que pueden recibir propuestas del propio consejo asesor de la dirección de ARCO y de las galerías. Hay dos reuniones al año en las que se evalúan todas estas candidaturas; se discute mucho para que esté equilibrado entre nacionales, extranjeros, latinoamericanos, coleccionistas importantes, coleccionistas emergentes; construir un conjunto que no tenga en cuenta solo bancos o grandes empresas. Con eso, se hace una primera lista después del verano, en octubre, y luego, en dado caso que haya un premio especial excepcional, que pase en esa edición.
CB: La otra cosa que te quería preguntar: tú has estado en diferentes áreas del mundo del arte. Estuviste en la feria, has sido asesor, galerista. ¿En cuál de esas áreas te sientes más cómodo?
CU: Pues todas esas áreas tienen su encanto. Yo creo que ser director de una feria ha sido un honor y me encanta, pero echo de menos el trabajar con los artistas. El estar un día montando una exposición, o producir una pieza ambiciosa, es algo que echo un poco de menos, y esa es la parte que, quizás, más me gusta. Estar con los artistas y que la idea de un artista se convierta en un proyecto, ya sea una exposición, una pieza, o hacer un debut en una feria.
CB: Y ahora que te retiras de ARCO, ¿tienes alguna nostalgia? ¿Qué sientes?
CU: Le tengo mucho afecto, recibo mucho afecto de la gente que me dice: “Y que te vamos a echar de menos”, lo que es algo positivo, pero siento que yo siempre estaré vinculado con ARCO, no sé, cómo tú dices, es que he venido a ARCO desde el principio, primero como estudiante, luego cuando estudiaba abogacía. Como me gustaba, venía a colaborar con las galerías, a ayudarles en el booth; después trabajé con Rosina, con Helga, y luego ya vine como director. He trabajado para la comunidad de Madrid adquiriendo piezas. Creo que, haga lo que haga, estaré vinculado a ARCO de una manera u otra, por lo cual me despido como director de ARCO, pero no de ARCO, que seguro que volveré, pues estaré por el pasillo o estaré en un stand, o ya veremos.
CB: Y cuéntame un poco de esa relación ARCO-Lisboa. ¿Cómo surgió esto? Y ¿cómo va a seguir?
CU: Va a seguir, seguro, porque ARCO-Lisboa es una formalización con el ayuntamiento de Lisboa que financia una parte importante de la feria, y, en ese sentido, su continuidad está asegurada tres años más, lo cual me tranquiliza también, hasta que sea un proyecto más sostenible, porque con los proyectos a veces hay que llegar a un punto de break-even, y yo creo que con esta ayuda de cinco años de feria sea sostenible. La idea surgió de un interés de IFEMA de hacer ferias en el extranjero, que lo sigue teniendo, pero la oportunidad, por un lado, surgió por una feria en Lisboa que había desaparecido, porque es un país que está recuperándose de la crisis, y ARCO es una marca muy, muy potente. Conocen más ARCO que Basel o que Frieze, y nace por la mucha colaboración de las galerías y de las instituciones portuguesas. Es un proyecto que está muy bien, que este año gira un poco mirando hacia África, que posiblemente sea una vía de ARCO-Lisboa en desarrollo, y hay que mirarlo con mucho cariño.
CB: ¿Cómo funcionó el que hubiese dos directores para esta feria, invitar a Maribel a vincularse y trabajar los dos juntos?
CU: Pues funcionó muy bien; es un proyecto, pues Maribel siempre ha estado trabajando en adjuntos. Con lo cual ella siempre ha sido codirectora o directora adjunta. Un poco de las variaciones es que todas las decisiones relacionadas con ARCO-Lisboa para el 2020 o 2021 ya son decisiones suyas, pero sí, el hecho de que seamos codirectores en esta feria le ha permitido a ella también ir a reuniones para el futuro de ARCO como directora pues, si no, la gente hubiera querido hablar conmigo y no con ella, y en ese sentido, creo que le ha dado más presencia y más interlocución en cada proyecto.
CB: Carlos, tú has hecho una labor estupenda. Te vamos a extrañar muchísimo como director; creo que tú eras quien podía sacar a ARCO de donde estaba, así que, solamente nos queda felicitarte, y ya sabes que puedes contar con nosotros para cualquier proyecto que realices.
CU: Muchísimas gracias. Siempre me he sentido muy querido por ArtNexus y seguiremos en contacto.
CELIA SREDNI DE BIRBRAGHER

