La fuerza poética de la arquitectura y del urbanismo y su relación con asuntos políticos y filosóficos marcan la obra del artista cubano Carlos Garaicoa, como reveló la reciente muestra Paisajes de trabajo, en la Galería Luisa Strina, en São Paulo. Esculturas, dibujos e instalaciones, especialmente realizados para esta individual, tuvieron como foco la arquitectura modernista y las paradojas entre la belleza del paisaje urbano utópico y los esfuerzos y trabajo físico comprometidos en su construcción.
Una vez más, Garaicoa destaca su obsesión estética por los espacios construidos como imagen y reflejo de la realidad política y social. El artista echa mano constantemente de la apropiación de objetos cotidianos para representar sus temáticas, como en esta exposición, compuesta por cuatro “mesas de trabajo”, en la que están dibujados diseños de Oscar Niemeyer, en grandes dimensiones. Estas obras se titulan Poder, Justicia, Danza y Muerte. Alrededor de este conjunto, el artista instala dibujos hechos con hilos conectados con clavos y reglas antiguas, directamente en la pared. Estos aluden también a la arquitectura modernista y a los ideales del proyecto civilizador inacabado, sobre todo en América Latina.

Completan la individual nuevas obras de la serie Puzzles, iniciada en el 2018, en la que fotografías de paisajes urbanos de Cuba, ampliadas, se imprimen sobre piezas de rompecabezas en tonos azulados. En las partes de la superficie fotográfica sobre el puzzle en que la arquitectura está arruinada, el artista desmonta el rompecabezas, dejando en el tono azul lo que queda del paisaje “original”; bajo el colapso de las pequeñas piecitas queda visible una imagen de los mismos lugares, en blanco y negro, instalada como una segunda capa de fondo, retratando la ruina urbana.
Esta es la cuarta muestra de este artista de renombre internacional en la galería Luisa Strina. Una mirada atenta a las exposiciones anteriores permite constatar la coherencia de su trabajo, en el sentido de abordar conflictos de la vida contemporánea a través del uso de imágenes urbanas y de arquitectura. En el 2013, la individual “Revuelta, batalla, mudanza” presentó una producción de tapicerías que reproducían pisos de antiguos almacenes de La Habana. En el 2009, la muestra “Cómo hacerse millonario a través del junk mail” trajo dibujos, basura electrónica, maqueta de papel e instalaciones de vidrio; estas últimas fueron consideradas por el artista como “mis obsesiones públicas” y mis “obsesiones privadas”, que relacionan conceptos como autoflagelación y ciudad. En el 2005, la muestra “El mapa del viajero”, instalación inspirada en los escritos de viajeros, exploradores y científicos, presentó un “mapa inexistente”, representado apenas por “push pins” de plástico (alfileres para pegar papeles en carteleras de avisos), en la forma de construcciones arquitectónicas.
Pese a que la obra de Garaicoa está centrada en la realidad cubana, su aproximación abarca un contexto de orden mundial. Las frustraciones por la decadencia de la utopía del siglo XX, el deseo de repensar el espacio urbano como espacio necesario para el ser humano, la consideración de la imaginación como alternativa a la realidad, la fragmentación de la memoria en el lugar de la historia, están entre los poderosos cuestionamientos que el artista expresa por medio de la representación de la ciudad. Su trabajo es una gran metáfora del colapso contemporáneo.
“Yo utilizo una aproximación multidisciplinar para los asuntos de cultura y política, particularmente cubana, por medio del estudio de la arquitectura, el urbanismo y la historia. Mi tema principal y mi inspiración siempre fueron la arquitectura de la ciudad de La Habana y la forma cubana de vida, pero también hay muchos paralelos con ciudades que visito, que también me inspiran”, explica el artista en el material de divulgación de la muestra actual.
Garaicoa ya ha participado en diversas exposiciones y bienales del mundo, incluidas la Bienal de São Paulo, la documenta de Kassel y la Bienal de Venecia. Inició su carrera en los años 90, en La Habana, su ciudad natal, de manera autodidacta. Premiado internacionalmente, hace parte de una generación de artistas cuyos trabajos procesuales surgidos en los años de 1960 se interesaban por la crítica a la arquitectura, como Gordon Matta-Clark (1943-1978) y Hélio Oiticica (1937-1980). En el caso de Garaicoa, la experiencia urbana decadente de La Habana fue definitiva para la configuración de su trabajo.
La reacción a una trayectoria de modernidad tardía o paralizada y transformada en ruinas es la marca de su obra, cuyo lenguaje formal expresa exactamente la carga simbólica del brutalismo, el papel alegórico de la ruina, la arrogancia del racionalismo, el flagelo de la contemporaneidad urbana, entre otros asuntos que permean la subjetividad de los espacios habitados. Garaicoa ejerce, por medio de la arquitectura, una crítica contundente a los procesos sociales derivados del fracaso del capitalismo. Su obra entró al ámbito de los grandes símbolos de esa decadencia.
ALESSANDRA SIMÕES
