Las obras reunidas en Inflexiones de Ben Abounassif despliegan un particular estilo, limpio y depurado de la abstracción geométrica y el Op Art, a través de la superposición de planos, de un cromatismo limitado, y del corte y doblez de los soportes. Abounassif, nacido en Caracas en 1964, pero vinculado a Beirut, a donde viaja con frecuencia, conjuga la herencia visual oriental de la filigrana con el lenguaje cinético, de influyente tradición en Latinoamérica.
La inflexión, “curvatura, desviación o torcimiento de una cosa recta o plana”, es la base conceptual de la que parte el artista para construir un complejo lenguaje geométrico sobre soportes bidimensionales que aspiran moverse o salir del plano. El trabajo artesanal y la tecnología se unen para maniobrar el papel, el acero y el acrílico con alta precisión, a través de cortes digitales y dobleces realizados manualmente.

En la selección de las obras se observa la progresiva emancipación de las figuras, transición que facilita el agrupamiento por series: Movimientos geométricos, Formas abstractas y Fragmentos. Sombras en movimiento es una de las primeras obras realizadas en 2012, en la que se intercalan dos papeles de colores contrastantes, rojo al fondo y blanco en el primer plano. Sobre el papel blanco se repite una misma figura. De ella, solo se recortaron algunos bordes, los cuales se doblaron levemente, dejando ver por esos intersticios el rojo ubicado al fondo. Con esta modificación, la figura inerte conquista una nueva lectura óptica, al dibujarse los bordes por la combinación visual de los colores de los dos planos.
Posteriormente, en dos piezas tituladas Movimientos geométricos, de 2014, los cortes de menor tamaño y con menos contraste exponen una superficie tenuemente labrada y texturizada que estimula un efecto óptico. La construcción geométrica, que mantenía cierta estática en las anteriores composiciones, se dinamiza para provocar movimientos sinuosos o de profundidad. En otra obra de la misma serie, de 2016, realizada sobre papel y acrílico rojo, el vigor del color y las formas ligeramente ovaladas que surgen de las incisiones realizadas forjan un efecto laminar. En esta ocasión la luminosidad, que aporta el material a la superficie y la noción de profundidad, se hace notoria.
En Formas abstractas, de 2017 y 2018, el artista se vale de soportes y medios mixtos como papel, zinc o acrílico. La separación entre los planos se acentúa. Aislados a cierta distancia, las figuras circulares son perforadas repetidamente formando una retícula cuadrada. Luego, el segundo soporte es cortado y doblado. Se establece entonces una relación dinámica entre ambos planos. Los círculos obtenidos de la perforación se enriquecen con el efecto de los cortes y dobleces que se originan desde atrás, dibujando ópticamente formas diversas, lecturas rítmicas, luces y sombras sorpresivas. La monocromía es un aspecto distintivo de estas piezas por la utilización de materiales de color azul, rojo o blanco.
Fragmentos se distingue por el predominio del acero inoxidable y el acrílico. Con el acero se realiza una forma única, círculos o cuadrados, colocados sobre una lámina de acrílico de colores neutros que complementan el color del metal o contrastan con él. El círculo está estructurado internamente por pequeños recuadros, cuyos tamaños disminuyen o aumentan, a fin de simular la idea de perspectiva. Esto refuerza la ilusión de tridimensionalidad de un soporte que en realidad es plano, aunado a la brillantez del metal que contrasta con las láminas mate del acrílico. Se genera, así, la ilusión de un volumen con forma de esfera. En las obras cuadradas, por el contrario, el metal está dispuesto sobre láminas de acrílico de llamativos colores. En este caso, se conserva la bidimensionalidad, pero se acentúa el movimiento de las diminutas piezas recortadas, que a través de la luz se desdibujan en blancos y negros luminosos. La obra se transforma según el desplazamiento del espectador, de la incidencia de la iluminación y del entorno circundante por la cualidad de refracción del acero. Se observa especialmente un efecto moiré, tal como lo menciona Susana Benko en el texto de la muestra, de indefinición de las formas y de aparente mezcla visual. La imagen, por tanto, se fragmenta.
El ordenamiento calculado de la composición, el estudio de las cualidades de los materiales y de las posibilidades que ofrecen al desarrollo de la obra, la exploración de la tercera dimensión y de los volúmenes virtuales, el dominio de los elementos de expresión visual, están armónicamente conjugados en una propuesta, que, como esta, revela inagotables facetas estilísticas de la abstracción geométrica y el Op Art.
ANNY BELLO
