La galería Pinakotheke inauguró en São Paulo la muestra Estética de una amistad: Alfredo Volpi y Bruno Giorgi. La exposición estará abierta hasta el 25 de mayo, y se presentará en seguida en la sede de la misma galería en Río de Janeiro. La curaduría estuvo a cargo de Max Perlingueiro y Pedro Mastrobuono.
Los dos artistas de la exposición, procedentes de la Toscana, en Italia, se conocieron en 1936, en Brasil. Volpi había emigrado con su familia, viviendo aquí desde su primer año de edad. Bruno, en 1936, acababa de llegar al país. El encuentro se dio en el taller del Grupo Santa Helena, en São Paulo, donde Joaquín Figueira, escultor y pintor muy activo en la época, llevó a Bruno Giorgi para presentarlo a sus colegas, artistas de la generación joven de aquel tiempo (Rebolo, Bonadei, Clóvis Graciano, Zanini, Manoel Martins, Humberto Rosa). Los dos talleres del Grupo, en la Praça da Sé –Plaza de la Catedral–, en el centro de la ciudad de São Paulo, eran un punto de encuentro de artistas e intelectuales.

Bruno Giorgi y Alfredo Volpi son artistas consagrados en sus carreras, reconocidos por su importancia en la historia del arte brasilero. En los 52 años de su perdurable amistad, además de la convivencia frecuente, estuvieron presentes al mismo tiempo en muchos eventos que marcaron la época: exposiciones colectivas de la joven generación modernista a la que se integraron, bienales de São Paulo, Bienal de Venecia, y, ya más tarde, muestras de revisión histórica en Brasil. Ambos fueron premiados en la II Bienal de São Paulo. Sus obras son puntos de referencia en Brasilia, capital de Brasil desde 1960, considerada como Patrimonio Mundial por la Unesco, por el conjunto arquitectónico y urbanístico (proyecto de los arquitectos Oscar Niemeyer y Lúcio Costa y del ingeniero estructural Joaquim Cardoso). Brasilia es el símbolo de la modernidad brasilera, con fuerte presencia de las artes visuales. Allí, de la autoría de Volpi, está como referente el mural Don Bosco, en el santuario del mismo nombre; de Bruno Giorgi, las esculturas Meteoro, frente al Palacio Itamaraty, y Los Candangos (obreros de Brasilia). Los proyectos de estas obras están en la exposición.

La muestra reúne 120 trabajos, muchos de ellos exhibidos al público por primera vez, por ejemplo, las esculturas de Bruno Giorgi realizadas con el método de “cera perdida” o el busto en terracota de la escultura/monumento en homenaje al crítico, escritor y poeta Mário de Andrade, personalidad clave del proyecto modernista brasilero.
Los trabajos de Bruno Giorgi mostrados en la exposición provienen en gran parte de la colección de Leontina Giorgi, viuda del artista, y los de Volpi, de colecciones particulares. La presentación de las obras, en la muestra, está permeada por documentos, declaraciones, grabaciones con narrativas que ilustran la amistad de los artistas y destacan aspectos importantes de sus trayectorias en el escenario cultural.
El visitante encuentra también obras que nacieron de la relación de amistad, como retratos de Leontina, con quien Bruno Giorgi estuvo casado; telas pintadas por Volpi.
El catálogo realizado para la exposición presenta una cronología inédita que entrecruza informaciones sobre los dos artistas, revelando hechos de su convivencia.
El recorrido de la muestra se inicia en la década de 1930, cuando se conocieron estos artistas. De Volpi, el visitante encuentra los paisajes que marcaron su producción desde mediados de los años 30 hasta la década de 1940, época en que integraba el grupo Santa Helena. De Bruno Giorgi hay dibujos y una extraña escultura realizada en París, del tiempo en que fue alumno de Maillol. De los años 50 en adelante, se tiene la posibilidad de ver muchos otros trabajos importantes: algunas de las famosas “fachadas” de Volpi y sus pinturas, donde la referencia figurativa desaparece o está apenas sugerida. De Bruno Giorgi, además de un conjunto de torsos, se exhiben esculturas que realizó en su investigación de la abstracción, así como los esbozos de maquetas de monumentos, construidos o no.
Esta exposición trae la oportunidad de revisitar tendencias y momentos significativos del arte brasilero, a partir del encuentro con la obra de dos artistas. Mientras que la obra de Volpi se puede ver con más frecuencia en galerías o museos, hace tiempo que no se mostraba un conjunto tan importante de los trabajos de Bruno Giorgi.
LISBETH REBOLLO GONÇALVES
