Realidad programada: la vida y el arte en la televisión

Carlos Amorales. TV Girl (Chica TV), 1999. C-print. 95.5 x 149 x 2.5 cm (37 19⁄32 x 58 21⁄32 x 0 63⁄64 pulgadas). Cortesía: Colección Jumex.

Colectivamar 2019 - may 2019· Por Isaura Ruiz

Realidad programada: la vida y el arte en la televisión

Museo Jumex, Ciudad de México

A través de una colaboración entre la Colección Jumex y la Colección y Archivo de Fundación Televisa se presenta una muestra en la que la televisión es la protagonista, revisando su impacto en la vida cotidiana y en la cultura visual contemporánea. La curaduría fue realizada por Kit Hammonds y Adriana Kuri Alamillo, curador y asistente curatorial del Museo Jumex, respectivamente.

Desde sus inicios, la televisión ha sido un medio de circulación de información, pero también de generación de identidad en todas las latitudes, reuniendo obra de artistas de América, Europa, Asia y África, abordando la televisión como objeto, como sujeto y como medio.

Colectiva: Realidad programada: la vida y el arte en la televisión — imagen 1
Javier Hinojosa y Melquiades Herrera. Las fases de Melquiades I, 1986. Detalle. Cortesía: Colección y Archivo de Fundación Televisa.

La exposición se compone de instalaciones, fotografías, esculturas y video. En este último punto hay dos vertientes: tanto piezas artísticas hechas para la televisión, y transmitidas en los programas y comerciales televisivos, como tres “canales” de videos de artistas con programas temáticos que abordan formas y géneros particulares que se refieren a la experiencia del día a día de la televisión.

La muestra cuenta con una gran representación de artistas latinoamericanos que se han destacado por su trayectoria a nivel internacional, y su obra forma parte de las Colecciones de Jumex o de Fundación Televisa.

Colectiva: Realidad programada: la vida y el arte en la televisión — imagen 2
Yoshua Okon. New Decor (Nueva decoración), 2011. Vídeo. Duración variable. Cortesía: Colección Jumex.

Las aproximaciones al tema son muy diversas; en el caso de Miguel Calderón (México, 1971), en la obra México vs. Brasil toma con comicidad las constantes derrotas de la selección de fútbol de México ante la de Brasil y transforma el deseo colectivo de la afición mexicana en un triunfo épico y catártico: el marcador final es 17-0. Así, en el marco de la 26ª Bienal de São Paulo, el artista representa a México en este evento artístico y al mismo tiempo representa el sueño de muchos mexicanos que al fin logran ver a México ganador ante el considerado el mejor equipo del mundo, inventores del jogo bonito, no solo con un apretado marcador sino con una victoria contundente. A partir de una minuciosa edición se recrean los 90 minutos de un partido con los comentaristas habituales. Para realmente acercar la obra al público, el artista proyectó el video en un bar en São Paulo logrando captar la atención y el entusiasmo del público, que no daba crédito al marcador, y descubriendo poco después que se trataba de una obra de arte, la cual tomaron con gran humor.

Colectiva: Realidad programada: la vida y el arte en la televisión — imagen 3
Jorge de la Garza. Cut & Fade (Cortar y desvanecer), 2017. Instalación (7 estructuras de metal con imágenes impresas sobre lienzo, trípode y 5 mesas con dispositivos de producción de televisión). Dimensiones variables. Imágenes originales de Ángel Otero. Cortesía: Fundación Televisa, pieza comisionada.

En contraste, la obra de Abigail Reyes (El Salvador, 1984) se aleja de lo cómico al editar horas de telenovelas latinoamericanas para lograr poco más de cuatro minutos de la frase “Sí, Señor”, pronunciada por personajes femeninos que representan secretarias. Durante el video se aprecian distintos tonos vocales y emocionales, ofreciendo una reflexión sobre la jerarquía y los estereotipos de género en las telenovelas, que han influenciado a numerosas generaciones. Es importante mencionar que otros artistas, como Stefan Ruiz y Christian Jankowski, han quedado fascinados por el fenómeno cultural de las telenovelas latinas y también han realizado obra a partir de su análisis y de su estética.

Colectiva: Realidad programada: la vida y el arte en la televisión — imagen 4
Miguel Calderón. México vs. Brasil, 2004. Vídeo DVD. 90’. Cortesía: Colección y Archivo de Fundación Televisa.

Retomando las telenovelas como exploración de lo social, en la obra New Decor, Yoshua Okon realiza un video de tres canales en el cual transforma la realidad en una puesta en escena al invitar a los clientes de una tienda de muebles a recrear escenas de sus vidas en formato de telenovela, usando los muebles en exhibición como sets. La atención de la cámara causa que las personas, que en su mayoría parecen afligidas y angustiadas, se conviertan en personajes de ficción, desdibujando la frontera entre la vida real y la fantasía creada a través de una pantalla. Ya en los años sesenta, la psicología plantea como herramienta terapéutica el juego de roles, en donde justamente el paciente interpreta a alguien más o a sí mismo para liberarse de un conflicto. Okon hace que la cámara tenga el papel del terapeuta.

Colectiva: Realidad programada: la vida y el arte en la televisión — imagen 5
Abigail Reyes. Sí, señor, 2015 - 2016. Vídeo. Cortesía de la artista y del Museo Jumex.

Otra obra cercana a lo político, sin alejarse de la ironía, es Chica TV de Carlos Amorales (México, 1970), en donde visita una maquiladora y retrata a una de las trabajadoras que ensamblan televisiones captando el momento justo en el que aparece encuadrada en ella, como si fuera la protagonista de un programa, una realidad lejana para una persona que trabaja largas jornadas y que tiene pocas oportunidades de destacar, sobre todo en un ambiente monótono donde no existe el entretenimiento, concepto ligado a lo televisivo.

Colectiva: Realidad programada: la vida y el arte en la televisión — imagen 6
Fernando Bryce. Huaco TV, 1999 - 2000. Vitrina con cerámica, libros y sistema de circuito cerrado. Dimensiones variables. Cortesía: Museo de Arte de Lima.

Con un espíritu lúdico, en 1986 se unen el versátil artista Melquiades Herrera (México 1949-2003) y el fotógrafo Javier Hinojosa (México 1956) para crear la serie Las fases de Melquiades, en donde el artista del performance crea personajes de sí mismo, como si fuera un mago lleno de trucos, de esos que aparecían en los programas infantiles plenos de fantasía, transformándose a partir de objetos inverosímiles como unos lentes con forma de televisión.

La televisión también ha sido una suerte de filtro ante la historia al validar las imágenes, repetirlas y darles una aparente certeza, como en la obra de Fernando Bryce (Perú, 1965), en la cual una cámara proyecta una televisión que está a poca distancia, los cuatro tomos de Historia de la República del Perú de Jorge Basadre, publicada en 1939, junto con una pequeña escultura prehispánica, lo que vuelve a la pantalla una mediación entre el espectador y la identidad nacional. Por una parte, aleja al espectador de los objetos, ya sea en bibliotecas o museos, pero al mismo tiempo los acerca con la accesibilidad de la imagen disponible con solo apretar un botón.

Colectiva: Realidad programada: la vida y el arte en la televisión — imagen 7
Marepe. Periquitos, 2005. Técnica mixta. 40.9 x 53.4 x 29.9 cm (16 7⁄64 x 21 1⁄32 x 11 49⁄64 pulgadas). Cortesía: Kadist.

La obra de Jorge de la Garza (México, 1978) suele estar impregnada de su atracción por la fotografía y el cine. En la instalación Cut & Fade, rescata el trabajo fotográfico de Ángel Otero, quien retrató a numerosas estrellas de la televisión y la farándula mexicana en la época de los años cincuenta y sesenta, y las combina con equipo fílmico de esos años, capturando cierta nostalgia y presentándola como una escenificación idealizada.

Siguiendo con la reflexión a partir de la televisión como objeto y como medio, la obra Me está cegando todo ese color (Notas sobre el comienzo del final del videoarte) es un videoensayo que habla sobre la construcción de significado a través de estéticas y estrategias obsoletas, denotando el colapso y el desplazamiento del tiempo y de los medios de producción. El resultado es un collage de imágenes de la historia del videoarte a partir de intervenciones artísticas en la programación televisiva, que ahora son una cápsula del tiempo en un formato difícil de exhibir que resalta la obsolescencia de la tecnología a través del paso del tiempo.

Colectiva: Realidad programada: la vida y el arte en la televisión — imagen 8
Mario García Torres. All That Color Is Making Me Blind (notes on The Beginning of the End of Video Art) [Me está cegando todo ese color (Notas sobre el comienzo del final del videoarte)], 2008. Vídeo (instalación de 9 canales). 16’. Cortesía: Colección Jumex.

Con un enfoque personal hacia su cultura y hacia la televisión como objeto, el artista Marepe (acrónimo de Marcos Reís Peixoto, Brasil, 1970) crea una instalación en donde liga sus recuerdos infantiles vividos en el noroeste de Brasil, sus tradiciones, festivales, y la interacción entre esa cultura local y la cultura europea. En la obra Periquitos se representa una televisión que en un primer momento pareciera ser las barras de colores saturados, como en el estándar utilizado en el sistema para realizar las verificaciones en la transmisión de la señal de video; sin embargo, mirando en detalle, además de los colores hay unas fotografías que son del propio artista a la edad de seis años. Su interés era plasmar el recuerdo de que en su región natal, debido a los escasos recursos, cortaban acetatos de colores y los colocaban encima de las pantallas de las televisiones en blanco y negro para ver las imágenes en color. La creatividad siempre ha conseguido triunfar sobre la escasez.

El título de la exposición, Realidad programada, alude a teorías recientes en los estudios culturales que exploran cómo la televisión refleja la vida en una pantalla, y simultáneamente les da forma a la experiencia y el comportamiento actuales, siendo un modo de formar un imaginario colectivo y una identidad visual a través de programas que marcaron a generaciones enteras. La televisión ha sido además una especie de líder de opinión, el primer influencer de la sociedad.

El poder de la imagen se sitúa en el centro de la sociedad. Cada vez más, el tiempo libre se invierte en una pantalla, sobre todo con la proliferación de los reality shows y las redes sociales. Es entonces cuando la realidad se transforma y las imágenes creadas se absorben y se vuelven parte de la realidad cotidiana.

Realidad programada: la vida y el arte en la televisión | artnexus