Exposición Individualmar 2019 - may 2019· Por Max Hernández-Calvo

Rafael Mayu Nolte

Crisis Galería

En su primera individual, El retorno del cometa Biela, Rafael Mayu Nolte parte de una compleja ficción narrativa para abordar cuestiones sobre la creatividad y el papel del público.

La trama literaria que estructura la muestra tiene como punto de partida un dato histórico real: el descubrimiento del cometa Biela, avistado en 1792 (por Jacques Leibax Montaigne y Charles Messier) y luego reconocido como un cometa periódico por Wilhelm von Biela en 1826 –de ahí su nombre–, y finalmente desaparecido en 1852 (presuntamente desintegrado). A partir de dicha historia, Nolte crea un relato de un mundo paralelo al nuestro, aunque pacífico y tranquilo al punto de la estasis, que descubrimos a partir de la evidencia documental dejada por el inventor Conrad B. Rallad (una alusión al escritor de ciencia ficción distópica J. G. Ballard), quien vino a la Tierra desde dicho mundo. Según las teorizaciones de Rallad, la paz absoluta que alcanzaron en su mundo los ha llevado al estancamiento. La desaparición de la violencia no solo significaría paz, sino también ausencia de creación: sin la fuerza y el movimiento de la destrucción no habría posibilidad de crear. Rallad habría venido a la Tierra con miras a hallar la manera de reactivar los procesos creativos, mediante una máquina que recuperaría la violencia.

Exposición Individual: Rafael Mayu Nolte — imagen 1
Rafael Mayu Nolte. Planos, 2018. Tinta sobre papel. 35.5 x 28 cm (13 31⁄32 x 11 1⁄32 pulgadas) cada uno.

Las distintas series de piezas que reúne la exposición trazan diferentes líneas narrativas que forman parte de la trama de Rallad/el cometa, cada una señalando distintas posibilidades estéticas. Mediante estas líneas narrativas y sus series de obras correspondientes, Nolte aborda la multiplicidad de modos de producir arte que existen. Así, por ejemplo, la serie 5 partes, formada por dibujos de formas muy sintetizadas y planas sobre fondos muy vacíos (algo que recuerda a una suerte de alfabeto iconográfico), ha sido inspirada en caricaturas que hacen referencia a los avistamientos del cometa en el siglo XIX. La serie de dibujos Poemas, que tendría como pauta las investigaciones de la violencia de Rallad, está conformada por diagramas de armas (reales y de ficción) obtenidas de internet, remitiendo al dibujo técnico y al diseño industrial. Planos, una serie de dibujos de formas abstractas que evocan imágenes macroscópicas y/o microscópicas (el espacio, microorganismos), alude al mundo de Rallad, pero también recuerda a las rayografías de Man Ray (especialmente en los dibujos, en los que vemos siluetas de manos), así como a la abstracción temprana.

Nave, la pieza principal de la exposición –los restos de la nave de Rallad– es una estructura de varillas metálicas en la que se conjuga un aspecto muy gráfico y pop (la vista de planta traza la silueta de una explosión) con referencias a las exploraciones constructivistas de la primera mitad del siglo XX. Se ponen así en juego diversos registros visuales y referentes arte-históricos, así como distintas formas de producción, todas organizadas alrededor de una narrativa literaria, pero también mediante una narrativa de display: formas de presentación que remiten al archivo y al museo. Ejemplo de ello es el Diario de Conrad B. Rallad, que contiene sus reflexiones y dibujos, y opera a la vez como un documento por ser examinado y como objeto de contemplación. Igualmente, la caja metálica que contiene arena y circuitos electrónicos (Sin título) es mostrada como un objeto estético y como un vestigio por ser estudiado.

Pero hay un marco mayor que plantea Nolte y que excede la cuestión de los modos de producción visual y artística, pues concierne a la idea misma de la creación. Dicha cuestión aparece primeramente en el relato de la muestra, a través de la relación intuida entre violencia y creación. Luego está presente, en Otro lenguaje es posible, una serie de obras formadas por hojas de papel con texto mecanografiado agrupadas con postales: dibujos y acuarelas de paisajes selváticos acompañados de textos hechos a partir de extractos de manifiestos y comunicados de grupos subversivos y terroristas latinoamericanos, cuya redacción sigue una estructura de cuño poético. El artista vincula, así, las imágenes idílicas de la inmensidad feroz de la selva y los embellecidos discursos de una utopía social por ser brutalmente implantada mediante la violencia, cuyo punto de encuentro estético sería esa experiencia de desborde cognitivo que llamamos “lo sublime”.

La pregunta por la creación trae como correlato la pregunta por el público y las maneras en que este se relaciona con ella. Esta tarea del público se encuentra delineada desde el mismo punto de partida narrativo que organiza toda la muestra: el descubrimiento y posterior enigma de la desaparición del cometa Biela y la historia de Rallad, surgida a partir de una labor de reconstrucción basada en una serie de documentos y vestigios –materializados en los dibujos, texto, esculturas y objetos–. En ese sentido, lo que finalmente parece sugerir Rafael Mayu Nolte es que, más allá de un posible nexo entre creación y destrucción, creación e interpretación no resultan muy ajenas entre sí.

MAX HERNÁNDEZ CALVO

Rafael Mayu Nolte, por Max Hernández-Calvo | artnexus