Exposición Individualmar 2019 - may 2019· Por Juan José Santos

Miler Lagos

Max Estrella

El arte de protesta se puede manifestar en diversos formatos, y usualmente en la calle. Performances que involucren desnudos y sangre de utilería. Pancartas con calaveras y dianas. Sentadas colectivas con cadenas y esposas. Pero también pueden tener la forma de resina sobre papel, y el espacio de denuncia, el cubo blanco de una galería de arte. Puede que su fuerza de acción sea menor. Pero también puede que la misión de queja sea secundaria.

Exposición Individual: Miler Lagos — imagen 1
Miler Lagos. Lago almuerzo en la hierba, 2018. Resina epoxi sobre papel de algodón. 133 x 218 x 17 cm (52 23⁄64 x 85 53⁄64 x 6 11⁄16 pulgadas). Cortesía: Max Estrella.

En su estreno como artista en exposición individual, Miler Lagos (Bogotá, 1973) experimenta con la forma en su conexión con el contenido. La serie que presenta, cómicamente titulada Lagos, consta de varias obras, a medio camino entre la escultura y la pintura, hechas de resina epoxi y papel acuarela de alto gramaje. Miler Lagos tensiona los materiales para destensar un mensaje. “Arruga” el papel que, en sus concavidades, recibe el contenido de resina roja o negra, conformando en esos altorrelieves una miniatura esquematizada –y estetizada– de una topografía inventada. Los lagos artificiales generados, rodeados de pequeñas montañas blancas, cuelgan en vertical de las paredes. La materialización de esa imposibilidad provoca una reacción de incomodidad, de que el contenido del lago va a verterse sobre el suelo de la galería. Esa incomodidad se relaciona con un significado que el espectador es capaz de comprender, aun sin conocer el contexto. La domesticación de la naturaleza en Lagos conecta con la explotación de los recursos medioambientales.

La industria papelera y el usufructo mineral son los telones de fondo de estos trabajos, y Colombia, el terreno real sobre el que se asienta esta creación. Un país con casi dos mil lagos, muchos de ellos asiento de explotaciones de minerales, y víctimas de la contaminación por culpa de una irresponsable gestión de las fábricas colindantes. Aguas negras. La cartografía que trazan las obras se asemeja a la cordillera andina, y, por tanto, la velada crítica también se dirige a la tala de árboles por parte de las empresas madereras. El conflicto puede teñirse de sangre, al igual que algunas de sus resinas sobre papel son de color rojo. Pero como señalábamos al principio, la acusación no es aquí la principal tarea del artista, ya que, en ese caso, el humor desconectado del objeto de reparo no habría tenido cabida (en el citado título de la exposición, o de algunas de las obras, como Lago ballena con papada, nombre sugerido por la forma del lago artificial), y se habría sido más cuidadoso con aspectos éticos: no se podría evidenciar la tala indiscriminada de árboles para vender papel haciéndolo con obras sobre papel de acuarela para vender arte. Lo que vemos y lo que vivimos en la Galería Max Estrella es una experiencia contemplativa y reflexiva, y el mayor estímulo proviene de la brillante facturación técnica de un artista que ya había trabajado esta materia prima en anteriores ocasiones (Anillos del Tiempo o Cimientos). La serie Lagos también se presenta sostenida por una estructura –de nuevo– de madera, pero esta vez en entornos naturales, rodeados de vegetación. De nuevo la arruga y de nuevo la evocación acuática ensuciada pero reflectante. Es el papel –antes, árbol– el que sufre.

Miler Lagos es un artista interesado en la involucración del espectador, pero también en la posibilidad de concienciación a través de su creación. En la última edición de la Feria Internacional de Arte de Bogotá, ArtBO, obtuvo el Premio Kubik, con una instalación interactiva de gran escala y de gran calado. Rainmakers era una rueda de madera gigante que podía ser utilizada por el público para accionar un molino de agua. Es un trabajo que puede ser objeto tanto de selfie como de llamada de atención a un visitante que se convierte en el accionar del molino en un animal de muele, en una maquinaria sin cerebro. De una forma sutil, al igual que en Lagos, pone en cuestión las consecuencias del capitalismo especulativo, la acción destructiva de una humanidad insaciable.

JUAN JOSÉ SANTOS

Miler Lagos, por Juan José Santos | artnexus