Exposición Individualmar 2019 - may 2019· Por Anny Bello

Juan Toro Díez

Galería D’Museo

Juan Toro Díez (1969) es un artista venezolano radicado en Caracas, que desde 2009 trabaja el tema de la violencia y sus relaciones con el poder y la política. En esta ocasión presenta la exposición Tropus, en la Galería D’Museo, en la que plantea un relato sobre las acciones de calle de la Resistencia opositora al partido oficial en Venezuela, acaecidas en 2017, sobre las que propone distintos acercamientos basados en el archivo visual que realizó de estos acontecimientos.

Exposición Individual: Juan Toro Díez — imagen 1
Juan Toro Díez. Tropus, 2018. Instalación de cincuenta polaroids intervenidas soportadas en cajas de luz. Dimensiones variables. Cortesía del artista.

Tropus es una instalación realizada en 2018, conformada por cincuenta imágenes de escudos, fotografiados por el anverso y el reverso, reveladas en Polaroid intervenido, soportadas en cajas de luz de pequeño formato y de medidas variables.

La curaduría a cargo de Yuri Liscano y el texto de María Luz Cárdenas enfatizan el propósito que guía la instalación a través de la museografía. En la sala en penumbra se disponen varias cajas de luz en la pared, de las cuales, la que contiene el escudo de la “Constitución de la República Bolivariana de Venezuela 1999”, arrugada y desecha, es central e inicia el diálogo con el resto de las piezas. Otro grupo de obras se ubica en el piso y hace referencia a los manifestantes caídos. El pequeño tamaño invita al visitante a detenerse; requiere el acercamiento para buscar en el detalle, en reproducciones minimizadas, documentos que ocuparon la atención de la sociedad venezolana y de instancias internacionales durante buena parte de 2017: un conflicto de grandes dimensiones resuelto en la discreción, en el grito acallado que pervive en la memoria. Museográficamente, el texto de Cárdenas refuerza esta propuesta al presentarse en un monitor para destacar el hecho noticioso, a modo de un Teleprónter.

El artista se vale del tropus, del cambio del sentido original de las ideas. Propone una segunda mirada, un acercamiento por medio de capas. Así, son varios los enfoques que desatan las imágenes y el material empleado. Para Cárdenas, la metáfora y el desplazamiento del significado son los recursos para articular la narración de los escudos, mostrados por ambas caras, como referentes de lucha. Los escudos se elevaron como un arma de defensa y protección del grupo de la Resistencia, pero por otro lado limitaron la posibilidad de una visión completa y dejaron en el anonimato a quienes se ocultaron tras ellos. Un país que no da respuesta, que no tiene forma, genera la asociación con los soportes amorfos del Polaroid. Una vez que las membranas del Polaroid son desprendidas de su soporte, no se pueden llevar a su forma original. Y es justamente esa irregularidad la que muestra de manera figurada el estado de debilidad y pérdida de solidez de lo acontecido. Las imágenes se hacen inasibles sobre membranas que se transparentan, planteando el tema de la memoria y los símbolos inquietantes que enlazan la fragilidad del material con la fragilidad de los sucesos: aspiraciones libertarias estériles, desvanecidas sobre pequeños soportes que reconstruyen los fragmentos de dolor de quienes se ocultaban tras ellas, y también los de un país. Las películas aluden también a la piel desgarrada y roída.

Los escudos quebrados, rotos, incompletos, son expuestos como restos antropológicos de actores abatidos. En el reverso se muestran la improvisación y precariedad en su elaboración con tablas, toneles, plásticos, en definitiva, el acto desesperado de ir al combate sin garantías. Por ambas caras se inscriben los gritos de lucha a través de emblemas, eslóganes, ilustraciones de símbolos patrios, de la imagen de Bolívar, de colores, de denuncia, de esperanzas: “Ánimo Venezuela nueva”, “Libertadores de Venezuela. Resistencia”, “Héroes”, “SOS”, “Maldito el soldado que vuelva las armas contra su pueblo”, “Agua, alimentos, insumos médicos, tela…”, “Dispárame pastillas y mátame de viejo”, “Pude haber sido yo…Ni uno más”, “…Le podemos dar agua a nuestros barrios”.

La reproducción de la portada de la Constitución, descartada y sin vigencia, predice la falta de institucionalidad e inaplicabilidad de las leyes que avivó la necesidad de crear escudos para reclamar. Mediante una propuesta contemporánea de contenidos agudos, Toro Díez desvela los resultados morales que arrastra la sociedad por la ausencia de responsabilidad ante los hechos, cuyas consecuencias han quedado relegadas, sin ser asumidas claramente por los grupos implicados. Esta situación motiva el gran llamamiento de la instalación Tropus. Las pérdidas humanas con rostros ocultos, sin identidad, se expresan con fuerza en el símil penetrante de las imágenes sobre el piso que no admiten ser desconocidas.

Juan Toro Díez, por Anny Bello | artnexus