Exposición Individualmar 2019 - may 2019· Por Ricardo Arcos Palma

John Nomesqui

Aurora Espacio para el Arte y el Diseño

“Y es darse cuenta de una preocupación cada vez más torturante en la medida que el tiempo pasa, preocupaciones que rondan esta doble pregunta, la única que vale ahora: ¿cómo vivir en un mundo enfermo sin simplemente sobrevivir y, de este mundo enfermo, qué podemos hacer para que recupere su salud?”.Paul Ardenne. Un art écologique

La obra del artista emergente John Nomesqui comienza a hacerse visible en el contexto nacional, y sin lugar a dudas tendrá una proyección internacional contundente porque logra poner en diálogo algo muy raro en el arte contemporáneo: un virtuosismo técnico propio del artesanado y una profundidad conceptual propiciando que forma e idea configuren una obra compleja y rica en significantes. Su más reciente exposición estuvo abierta al público en la Galería Aurora, en Bogotá, y se enmarcó dentro de esa corriente ecológica del arte contemporáneo que pone de relieve una postura crítica frente al proceso predador del ser humano frente a la naturaleza y la respuesta de esta, en una especie de resistencia de orden simbólico que el artista logra materializar en una respuesta estética y política frente al consumo, centro neurálgico de este asunto.

Exposición Individual: John Nomesqui — imagen 1
John Nomesqui. ConserVACIÓn, 2018. Instalación: tronco de árbol natural e hilaza. Dimensiones variables.

En estos tiempos, hablar de Arte y Naturaleza se ha convertido en un lugar común, y hay que decirlo sin tapujos, bastante banalizado: vemos por todo lado obras seudoecológicas, maticas por aquí y por allá, nostálgicas reminiscencias de un pasado idílico perdido, etc. Son pocos los artistas que han logrado investigar seriamente este aspecto. En nuestro medio, José Roca desde hace ya varios años ha insistido en esta búsqueda y ha hecho visibles a algunos artistas como Alberto Baraya y María Elvira Escallón, entre otros tantos, donde la relación arte y naturaleza es problematizada con seriedad. El proyecto Flora ars+natura en la actualidad es consecuencia de este proceso trazando una línea curatorial y conceptual muy sólida. En esta misma línea, John Nomesqui logra inscribirse dentro de la nueva generación de artistas que se siguen preguntando por el equilibrio entre la naturaleza y lo humano más allá de la explotación salvaje de lo natural propio del progreso moderno; tal pregunta es abordada por él, donde la instalación escultórica y la acción performática generan una obra en desarrollo que vale la pena seguir.

Nomesqui empezó a hacer visible su trabajo ya hace algunos años en la Galería Santafé (que, por cierto, tanta falta nos hace) con una pieza escultórica desarrollada esencialmente con papel. Esta pieza está compuesta por una serie de tejidos realizados con hojas de revistas y papel periódico que generalmente van a parar a la basura. Aquí los hilos son conformados por largas tiras de papel que el artista previamente ha enrollado. Luego esas tiras se disponen en un telar y comienza el tejido a desarrollarse. Esta acción lleva a una serie de obras que empiezan a tener una cierta organicidad y se materializan a manera de formas casi naturales, como la que se presentó en el 2017 en la exposición colectiva “Otras naturalezas” en Poliedro Arts, donde estas formas parecían hongos que crecían en los vértices de la sala de exposición, o más recientemente, su obra escultórica que se desarrolla a partir de troncos de árboles recolectados en la ciudad que han sido cortados y dejados por ahí. El artista decide “completar” esos troncos como si fueran un “miembro fantasma” con el mismo tejido de papel, restituyendo el material a su origen: la madera. Así se genera un contraste entre lo artificial y lo natural. Estos troncos hacen parte de la obra Consumo cuidado, que se pudo observar en la exposición colectiva “Alrededor de la sombra”, curada por Mario Opazo para la Cámara de Comercio de Bogotá, y que reunía una serie de artistas alrededor de la obra del artista Ramón Uribe, que merece una recuperación pues fue de los primeros en los años noventa en hacer parte de la Bienal de La Habana siendo él muy joven. Su última exposición fue “Textus Resistentiam”, realizada en LA Galería, y aquí el artista logró anudar su proyecto más reciente, que concluye en Aurora.

Otra de las obras que vale la pena resaltar del artista es la minuciosa recolección de semillas de guayaba que ha venido realizando desde hace un tiempo. Esta obra se instala a manera de tapiz en el suelo y se ha exhibido en varios espacios donde se realizan labores pedagógicas: en el Jardín Infantil Semillas, donde van sus hijos; en el colegio donde labora el artista como docente y en la Universidad Pedagógica, donde el artista trabaja en conjunto con el filósofo Germán Vargas Guillén. Este componente pedagógico es muy importante pues insiste en un aspecto fuerte en la obra de Nomesqui: la construcción social, donde la pedagogía del arte adquiere un valor trascendente. Los estudiantes y participantes pueden intervenir la instalación dibujando con ella, pisando las semillas habiéndose descalzado previamente, tomando las semillas, incluso llevándose un puñado de ellas. El olor de la guayaba recuerda esa conversación entre Plinio Apuleyo Mendoza y Gabriel García Márquez, donde este último deja ver lo que significa la narración de un territorio cultural que es el nuestro.

Pero no solamente en el referente literario y poético está la fuerza de esta obra en proceso, sino en el aspecto de convertirse en un señalamiento sobre el frágil equilibrio de la naturaleza, donde, por ejemplo, el mercado de los transgénicos afecta indudablemente el equilibrio natural y el ecosistema. Hoy, buena parte del mundo está regulada bajo esta óptica neoliberal, y Colombia no escapa a esta tensión económica. De ahí que la propuesta de Nomesqui es contundente pues pretende insistir en que la riqueza por venir está en la acumulación de semillas originarias, lo que de hecho está prohibido. Esta obra se exhibió también en una de las salas de la Cámara de Comercio de Bogotá, en la exposición colectiva Cultivo. La instalación varió, pero en la mayoría de las veces, el sonido y la participación de los asistentes son fundamentales insistiendo en la presencia de la mano, que de hecho es un elemento clave para entender toda la obra del artista, donde manufactura y artesanía se conjugan de manera potente con el arte contemporáneo.

Consumo cuidado, expuesta en Aurora, recrea un bosque con esos troncos de árboles talados en nuestra ciudad, y el artista trata de reconstruir a su manera esos troncos faltantes, esos árboles que ya no son. Acude entonces al tejido para ello; tejido, como hemos dicho, hilado con hilos de papel de recuperación y reciclaje. Aquí el material es restituido en su origen, al menos simbólicamente. Resuenan referentes como los de Giuseppe Penone, a nivel internacional, y Miler Lagos, a nivel local. Nomesqui nos cuenta lo siguiente sobre su obra: “Analicé específicamente el fenómeno Regeneración biológica, descrito como la capacidad que poseen ciertos organismos vivos para restaurar un tejido perdido o lesionado o de hacer crecer nuevamente una parte de su cuerpo, perdida por causa accidental o fisiológica. Se traduce este proceso de regeneración al acto de tejer: continuar el cuerpo del árbol talado con tejido de fibra de papel”1. Es así como el planteamiento entre arte y ciencia se anuda, así sea metafóricamente, dejando en claro que el punto central es la recuperación de un cierto equilibrio que hemos dado por perdido.

NOTA

1. Propósitos del artista confiados al autor de este texto.

John Nomesqui, por Ricardo Arcos Palma | artnexus