Exposición Individualmar 2019 - may 2019· Por Eugenia Macías

Gonzalo Lebrija

Museo Tamayo

El proyecto Vía Láctea, realizado en 2016 por Gonzalo Lebrija (Ciudad de México, 1972), documenta a un grupo de fumadores de tabaco de la selecta casa cubana Vegas Robaina, reunidos en una intervención en espacio público, desde la diversidad de sus contextos e identidades, en el patio del Palacio de Bellas Artes de La Habana.

La imagen inicial en ese recinto celebra lo arquitectónico en sus relieves y bloques dialogando con lo vacío como contenedor de modalidades de lo vivo. Por otra parte, esta obra enfatiza el acto de fumar como práctica vinculante, cuya presencia asidua remite a la producción de tabaco como una de las actividades económicas predominantes en Cuba.

Exposición Individual: Gonzalo Lebrija — imagen 1
Gonzalo Lebrija. Vía Láctea, 2016. Still de vídeo. 5’50’’. Cortesía del artista.

El proyecto guarda relación –en el transcurrir del humo emitido– con las indagaciones contemplativas en torno al tiempo en la trayectoria de Gonzalo Lebrija, y el video y la fotografía como soportes del recoger y pizcar instantes.

El montaje de Vía Láctea nos traslada de la fotografía panorámica de una hilera de más hombres que mujeres, sentados todos, fumando del tabaco más fino en La Habana (Cuba) a los retratos de estas personas en pareja o solos, desdibujados por el humo y la noche. ¿Será que, como los conglomerados siderales que constituyen galaxias, el contraste entre panorámica y retratos en la totalidad de la situación, nos indica conjuntos de matices en lo que percibimos?

Se nos invita a viajar de lo que pareciera una práctica accesible a unos pocos, a metáfora fotográfica de la condición mutable del vivirse y ser. Diversas posibilidades se despliegan en las múltiples composiciones que el humo suscita entrelazando zonas de nitidez y otras desvanecidas en los cuerpos.

En las incidencias y oscuridades de lo luminoso, casi siempre lo que se esfuma son los rostros, como las situaciones vividas, que dejan, a la manera del humo, trazas en nuestra memoria emotiva y también –como aquí– en los gestos de la corporalidad del disfrutar sentado, el cómo tener con uno los brazos o el torso, en el sostener el puro o el cigarro. Una situación aparente en superficie se vuelve poética del constituirse persona en los pequeños actos.

Además de fotografías digitales impresas en papel algodón, un video es soporte móvil del suceso y de las cambiantes condiciones lumínicas que permitieron la contemplación de lo humano y de la dinámica física de las bocanadas, por entradas de luz intermitentes que nos reconcilian con el observar sensible y la experiencia que regala: geometrías del azar, danza lumínica, su posible origen, el haz de luz titilante de un antiguo proyector, aparatos que siempre han causado fascinación creativa en Lebrija.

Este artista ha tenido exposiciones individuales en sedes como La Casa Encendida (Madrid, 2015), Vancouver Art Gallery y Museo de Arte Moderno del INBA, en la Ciudad de México (2011). También ha participado en diversas colectivas organizadas, entre otros museos, por Jumex (Ciudad de México), Amparo (Puebla), el de Arte Moderno de la Villa de París y el de Arte Contemporáneo de Denver.

EUGENIO MACÍA

Gonzalo Lebrija, por Eugenia Macías | artnexus