Exposición Individualmar 2019 - may 2019· Por Irina Leyva

Alexandre Arrechea

Fredric Snitzer Gallery

Uninhabited Order (Orden deshabitado) prolonga el interés de Alexandre Arrechea de trabajar con los objetos, algo que quizás ha caracterizado la mayoría de su producción. Dentro de estos, la arquitectura ocupa un lugar protagónico, haciendo resaltar su cualidad de institución de poder. Este es un tema que le interesó probablemente desde sus primeras obras, cuando hizo parte del conocido grupo Los Carpinteros. Sin embargo, las obras más visibles en las que lo ha trabajado son sus esculturas monumentales. Entre estas resaltan las de su muestra No Limits, del 2013, en la ciudad de Nueva York, en la que instaló varias piezas de tamaño monumental en varias partes de la ciudad, todas tributos a famosos edificios. Con estas reflexiona sobre cómo una construcción está inevitablemente sometida a cambios a través del tiempo como el valor, la ideología a la que sirve o representa, de acuerdo con cambios en los gobiernos, etc. La arquitectura se convierte en algo más que en espacio de vivienda o trabajo.

Exposición Individual: Alexandre Arrechea — imagen 1
Alexandre Arrechea. History Matters (La historia importa), 2018. Acuarela sobre papel. 187.9 x 259 cm (74 x 102 pulgadas). Cortesía: Fredric Snitzer Gallery.

En esta exposición nos llama la atención sobre la arquitectura y la función del espacio público a nivel social, y para ello se apoya en el concepto ágora. Ágora, palabra griega que precisamente significa espacio de reunión o discusión, vital en el desenvolvimiento de esta democracia de la Antigüedad, le sirve al artista para aludir a procesos sociales contemporáneos como la migración. Los estadios actuales vienen a ocupar el lugar en el que los antiguos se reunían a debatir ideas. Aquí se convierte en la representación del espacio en el que se abandonan creencias o ideologías y se recolocan en nuevos contextos. Esta idea es explorada a profundidad en Matterfall from Agora series, pieza que creó con el músico Pavel Urquiza, y que consiste en un “estadio” de color amarillo que alberga en el centro un video sobre una escalera eléctrica interminable, de color azul, cuyo sonido se convierte en parte de la obra. Visualmente nos recuerda la caída de una cascada, idea que se enfatiza aún más por el contraste de los colores tan puros.

Agora (Ágora) y History Matters (La historia importa) también utilizan esta idea del estadio como punto de partida. La primera, Agora, representa una enorme mano en la que se visualizan varios ruedos de diferentes tamaños. Aquí toma la idea de estos recintos como puntos de diversidad en los que se acumula y se absorbe información. A partir de la implicada concentración de personas que puede ocurrir en un momento dado en una de estas instalaciones, nos habla de cambios e intercambios, de modificaciones y de individualidad en medio de la amalgama colectiva.

La pieza que tal vez resume la idea central de la exposición es History Matters. Esta enfatiza en la importancia de la historia, ya sea individual o colectiva, personal o social, en cualquier proceso de cambio, la necesidad de no solo mirar al pasado, sino de tenerlo en cuenta a la hora de reaccionar en el presente y en el momento de concebir el futuro. En esta pieza, los estadios toman la forma de dos cuencos de barro, uno vertiendo un líquido verde en el otro, es decir, el flujo continuo e ininterrumpido entre un tiempo y el otro, imprescindible en estos procesos.

Otras dos obras de la muestra, Order (Orden) y Leyes, se refieren a un aspecto de la arquitectura que a menudo pasa desapercibido. Estas dos piezas parecen a primera vista paredes hechas de las tradicionales celosías de cemento, tan comunes en el trópico, las cuales ofrecen una superficie y una textura irregulares. Encima de estas hay trazos lineales blancos que al principio no parecen tener sentido. En una segunda aproximación vemos aparecer las palabras order y leyes construidas a partir de las líneas blancas. Para estas imágenes, Arrechea se apoya en el lenguaje de los artistas callejeros que hacen murales y en los grafiteros que acomodan su mensaje a la estructura arquitectónica que utilicen. Aquí intervienen la historia de la superficie (edificio o muro), la intención de cambiarla y el mensaje que se proyecta. El objetivo aquí es reordenar el espacio y, consecuentemente, darle una nueva dimensión a partir del cambio de su contenido, y, en consecuencia, de su función y lugar en el área.

En esta muestra, Arrechea se apoya una vez más en la arquitectura para hablarnos de la dialéctica que se establece en la vida, la sucesión de eventos y su concatenación. Esta idea puede aplicarse al hecho de emigrar, en el que la adaptación al nuevo espacio, lugar y cultura, conlleva dos procesos: recordar y aceptar, creando una nueva dimensión del presente y del futuro, entre tradición y asimilación.

IRINA LEYVA

Alexandre Arrechea, por Irina Leyva | artnexus