Agustín Estrada es un dedicado fotógrafo mexicano que se ha concentrado en la realización de portafolios de obra de autor y a las aplicaciones técnicas de la fotografía para publicaciones. Delicadeza y minuciosa observación definen su trabajo en ambos ámbitos. El título de su exposición en el Departamento de Artes Visuales y Dramáticas de la Universidad Rice, justamente señala esa delicada y minuciosa observación: “Shizen – On the Art of looking at Nature” (Shizen: acerca del arte de mirar la naturaleza). En la experiencia de quienes ven creaciones artísticas se ha insistido en lo valioso de dedicar atención y tiempo a mirar para ver. Una estrecha correspondencia que brinda gratificantes resultados.

Treinta y dos imágenes conforman esta exposición de obras digitales impresas sobre papel de algodón por medio de inyección de tinta (pigmento). El tamaño de estas es de 42 x 60 cm. Agustín Estrada afirmó: “He estado trabajando sobre temas en Japón. Esta selección está formada por dos grupos de fotos tomadas allí. La primera se llama Koika (que se puede traducir como pasión por las carpas o poema de amor, según la forma en que se escriba en japonés), serie que realicé entre 2009 y 2010 y que se expuso en la biblioteca Miguel Lerdo de Tejada de la SHCP –Secretaría de Hacienda y Crédito Público–, en 2012. Y esta segunda serie se llama Momiji, realizada en el 2017 sobre el otoño. Un pequeño libro llamado Tokio, que escribí en conjunto con mi hija Inés, en el 2015, y que publicó la Secretaría de Cultura en la colección Círculo de Arte, integra esta trilogía oriental”.
La mención del autor acerca de su dedicación a aspectos de Japón es la introducción adecuada, dado que aquella exposición de 2012, en la peculiar biblioteca Lerdo de Tejada, fue intensamente visitada y comentada. Y para quienes la hemos visto, establece un vínculo de percepciones, tiempos, tramas visuales y culturales que permiten descubrir la sutileza del hacer de Agustín Estrada. Como bien sabemos, los artistas en la actualidad son indiscutiblemente nómadas, lo que confirman estos datos. La mirada admirativa de un autor mexicano hacia Japón se presentó en México y posteriormente en Estados Unidos. Estas fotografías son tan representacionales como abstractas y están centradas en la naturaleza, en la detenida observación de esta. A la par, algunas imágenes de este portafolio ofrecen texturas abigarradas, y otras fotografías se empeñan en revelar lo etéreo, en expresiones donde la levedad de las hojas de los árboles articula la profundidad del espacio.
En esta exposición, aunque parezca, no hay un tema rector. La naturaleza no es un motivo elegido por el autor, sino el medio a través del cual Estrada nos muestra cómo ve, y nos invita a hacerlo de la misma manera. Situaciones en calma, otras en movimiento, formas redondeadas y elementos angulosos, varas emergiendo del agua y peces bajo el líquido medio, árboles en flor, troncos y ramas ultrasaturadas que revelan las hojas de un mismo árbol, formas dibujadas por la naturaleza en el espacio, ramas bañadas por el sol y otras oscurecidas por la sombra crean una infinita escala del blanco al negro. Por más que algunos patos entran a escena, no son la vida ni la anécdota lo que cuentan, sino los tiempos que cada uno de los componentes revela al espectador.
Ya sean cuerpos animales o vegetales lo que se ha impreso y se muestra en la exposición, constituyen referencias en el espacio. No son intrusos ni significativos, son verificadores de estas esencias que conforman el decir del autor. Agustín Estrada manifiesta un trabajo de conducta, más que de acordanza con la realización fotográfica temática habitual. La conducta de unos y otros consiste en una serie de dicotomías como la genética y la ambiental, temáticas ambas de gran relevancia actual. Las fotografías de peces transmiten una dualidad. La de lo detenido –por la toma fotográfica– y la realidad de sus conductas, que consisten en un constante deslizarse. El punto culminante de las imágenes de esta especie es el valor simbólico del ojo de cada pez que parece hablar acerca del arte de mirar la naturaleza. Como si al mirar la naturaleza –por más conocida que nos resulte–, el arte de mirarla nos descubriera ciertos juncos que tornan la escena abstracta y única.
GRACIELA KARTOFEL
