Exposición Individualdic 2018 - feb 2019· Por Mónica E. Kupfer

Rachelle Mozman

Galería Arteconsult

Una existencia pura y primitiva en un lugar tropical donde él pudiera vivir “como un salvaje”. Esto es lo que Paul Gauguin esperaba encontrar en la isla de Taboga, en la costa pacífica de Panamá. En 1887, varios años antes de sus míticas estadías en Polinesia, el pintor postimpresionista francés, quien huía de dificultades económicas en París, viajó a Panamá, donde se sintió dramáticamente decepcionado por la burocracia, los altos costos y la imposibilidad de llevar la vida idealizada que imaginó. Permaneció sólo unos dos meses, pero su tiempo en Panamá dio pie a leyendas sobre sus labores en el fallido proyecto del canal francés y sus actividades en el Istmo. De las obras de arte que pudo haber producido ahí se sabe poco o nada.

Exposición Individual: Rachelle Mozman — imagen 1
Rachelle Mozman. Tenía cara de niña, imagen fija de Espejo Opaco, 2018. Video, aparecen Peter Endrigian y Asel Otunchieva. 14’18”.

Este vacío histórico constituyó terreno fértil para la imaginación de la artista Rachelle Mozman, cuya muestra El espejo opaco de Gauguin refleja sus propias fantasías sobre la búsqueda del paraíso y el trabajo artístico que Gauguin podría haber emprendido en Panamá. El proyecto conceptual nació a partir de su experiencia en la exposición sobre Gauguin titulada Metamorfosis, presentada en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 2014, que destacó algunas de sus obras menos conocidas, sobre todo esculturas, xilografías y transferencias sobre papel. Cuatro años después, en la muestra El espejo opaco de Gauguin, presentada en la Galería Arteconsult y curada por Maylin Pérez Parado, Mozman expone obras que constituyen tanto una investigación como un metaproceso: la búsqueda de la artista por encuadrar, re-representar y cuestionar la práctica creativa y la actitud y las expectativas de Gauguin. Quizá en respuesta a la exposición del MoMA, la de Mozman incluye obras en diversos medios: fotografías a color de “musas” modernas y collages que forman parte de la serie Elenco de mujeres (Selecciones de una artista); un grupo de pequeños objetos que asemejan fetiches primitivos; y una obra de videoarte titulada Espejo opaco, en la que, a través de una narrativa ficticia, ella recrea a Gauguin en su busca de musas “puras y primitivas” en Panamá.

En los collages, Mozman combina imágenes históricas y contemporáneas para crear nuevos significados y una sensación de misterio que evoca el espíritu del arte de Gauguin. Mozman sobrepone a retratos de mujeres que aparecen en libros etnográficos o en los dibujos del propio Gauguin imágenes de naturaleza o mujeres supuestamente exóticas que ella ha fotografiado en Panamá o Nueva York, que podrían haber parecido “salvajes” al ojo del extranjero. En palabras de Mozman, “el deseo de Gauguin de crear su propia identidad influenciado por una ideología darwinista motiva estas imágenes, como también lo hacen mis fantasías de la transformación psicológica en su modelo como resultado del contacto con el artista”. Las modelos, de diversas razas, aparecen en poses de cuerpo entero, de tono sensual, pero a la vez un poco absurdo, recostadas sobre una playa o rodeadas por exuberantes jardines tropicales. En otras fotografías, las vemos reclinadas sobre coloridos paños con diseños folclóricos, proyectando una desnudez artificial al estar completamente cubiertas por leotardos de tonos neutros (¿color “piel”?). Sus poses ironizan la actitud colonialista y la categoría del “otro” definida desde el punto de vista europeo y norteamericano.

En el video Espejo opaco participan un actor en el rol de Gauguin y varias actrices como sus posibles musas. La obra es una obra de ficción satírica, que muestra al pintor en busca de quiénes serían los sujetos de sus obras, por medio de un acoso engañosamente gentil. El sustrato sexual es imposible de ignorar. La acción en el video, que dura casi quince minutos, se desarrolla de manera parsimoniosa frente a un fondo artificial de un intenso “color de rosa” que parece aludir al mundo idealizado que añoró Gauguin. En la escenografía intencionalmente artificiosa, el trópico está representado por biombos de bambú, grandes hojas de Monstera (cerimán) y palmas de papel. Los actores –un hombre blanco de aspecto melancólico y varias sosegadas mujeres multirraciales– tienen las caras pintadas como indígenas y visten las ya mencionadas mallas de tono cremoso, con marcas oscuras en los pezones y los pubis. Una voz en off narra los pensamientos de Gauguin, con citas de cartas a su esposa, donde describe la desilusión que representó Panamá.

Espejo opaco refleja continuidad en la obra de Mozman, en particular con respecto a su exploración del pasado colonial y los temas de raza e identidad en Panamá, el país de origen de su madre. En 2017, ella produjo The Dying Cavendish, un video en el que consideraba con sarcasmo la historia de la explotación del país por parte de las bananeras, con referencias al director de la United Fruit Company Minor Keith y el cultivo del banano de la especie “cavendish”. Años atrás, nos impactó su extraordinaria serie fotográfica Casa de mujeres, donde tres protagonistas idénticas, pero con distintos tonos de piel (todas protagonizadas por su madre), representan simbólicamente a una familia, en una obra que escudriña sin miedo el tema de la identidad, las diferencias raciales y las clases sociales.

Ante la obra original y provocadora de Mozman, no podemos evitar considerar cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo nos ven los demás. Cuestionar la naturaleza de nuestra identidad poscolonial. Preguntar: ¿quiénes realmente son los “otros”? O como dijo Gauguin en su famosa pintura de 1897-1898, ¿de dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos?

MÓNICA E. KUPFER

Rachelle Mozman, por Mónica E. Kupfer | artnexus