Veintisiete obras realizadas en acrílico sobre madera conforman la exposición del joven artista visual Mario Morales. Aluden en su título Serendipia a lo fortuito que da paso a un cambio de buenos augurios.
El título de la exposición sugiere el descubrimiento o el hallazgo afortunado, al estar siguiendo un camino predeterminado. El artista siente haber tropezado con una forma de expresión que calza perfectamente con su sentir interno, la cual traduce un logro capaz de manifestar una espontánea alegría de éxito propio en el arte.
De esta manera el artista en esta exposición, nos comunica que ha dado un paso profundo, abandonando el campo de la abstracción geométrica, para penetrar en el campo de lo cinético.

Esta es su segunda exposición individual. Demoró dos años en concretarla. En ella se exhiben creaciones de gran maestría, de una madurez digna de un maestro, donde la manualidad es el basamento de la creación. Lo cual en nuestros días es muy relevante, porque permite medir el oficio y el dominio de la técnica, de parte del individuo, sobre el resultado perfeccionista de máquinas.
Morales confiesa abandonar su interés por el arte geométrico y se aventura a penetrar en un mundo irreal, de múltiples facetas y de inconmensurables recodos vertiginosos construidos expresamente para jugar con el espectador, engañando su visión real, con el uso de diseños, en que se alterna el rigor con el uso medido del color.
Recapitulando observamos la trayectoria de Morales y lo vemos como un invitado especial cuando decide incursionar en el arte geométrico. Fue más bien por un impulso propio, no por haber sido partícipe de un taller o escuela de arte, sino que le fascinó combinar rectas y curvas y formas figuras que jugasen con la luz y sombra. El arte geométrico tuvo su época de auge y esplendor en el Chile de los años sesenta, donde contó con una gran cantidad de artistas que fueron fervientes seguidores, y luego cayó en decadencia, por situaciones derivadas de los tiempos políticos adversos a la democracia hasta entonces imperante en el país. En esos momentos trágicos para Chile, el arte fue intervenido, tanto por los partidos de izquierda como posteriormente por el gobierno militar. El arte geométrico no estaba en los planes de ninguno de los dos bandos.
En la expresión cinética elegida por Morales, las formas parecen tener movimiento y permiten en una investigación profunda alcanzar combinaciones de formas y colores de una belleza especial, que son del agrado de un amplio público, como así lo han demostrado artistas predecesores, a los cuales Morales, más de una vez, les ha rendido tributo: Matilde Pérez, Getulio Alviani, Victor Vasarely, Bridget Riley, Gustavo Poblete y Carmen Herrera.
El arte cinético implica desarrollar la creación de imágenes, para que un espectador pueda ilusionar un movimiento que no es tal, contando con herramientas como la luz y la sombra, la forma y el color. No es fácil crear sin antes investigar los efectos lumínicos, el comportamiento de las semisombras y de la combinación de colores sobre un material en particular. Los artistas que en el pasado hicieron del arte cinético su forma de expresión no contaban con los elementos y técnicas que hoy existen. La tecnología informática actual permite crear imágenes con mayor facilidad, pero la diferencia entre una obra creada en computador y la surgida de un artista es notable.
Morales es una persona muy meticulosa, detallista, es un explorador permanente, como lo demuestra la diferencia de las obras exhibidas entre sus dos exposiciones. Su gran mérito es haber logrado como autodidacta el oficio y el temple del artista que es.
ERNESTO MUÑOZ
