Exposición Individualdic 2018 - feb 2019· Por Andrés Isaac Santana

Liza Ambrossio

Galería Cámara Oscura

La ira de la devoción se titula la más reciente muestra personal de la joven fotógrafa mexicana, residente en Madrid, Liza Ambrossio, en la galería Cámara Oscura. Se trata de una muestra que centraliza la mirada sobre esas ritualidades en las que el ser es trascendido, paradójicamente, en su animal humanidad. Asistimos a la puesta en escena de un imaginario lúgubre, con zonas oscuras y tenebrosas que hablan –todo el tiempo– de esa condición cubista y accidentada de nuestra propia ontología. Las fotos de Liza Ambrossio responden, como portentosas alegorías y desvíos retóricos (entre lo lírico y lo abyecto), a esa suerte de identidad fragmentada, especulada, dicha y escrita por otros.

Las piezas aquí reunidas devienen en una suerte de intromisión en espacios cifrados por prácticas religiosas y culturales como la santería, la brujería, la magia, el chamanismo, animismo, lo esotérico, la cábala o el espiritismo. Es desde esos ámbitos, plurales y específicos a un tiempo, que la artista construye prefiguraciones visuales claramente perturbadoras e inquietantes, en un intento de interpelación y de comentario crítico sobre los órdenes heredados, los modelos igualitarios o las tiranías de lo dado y de las prescripciones culturales convertidas en recetas de uso (y de abuso). Sus superficies, inscritas en una genealogía latinoamericana en la que se ha discutido desde siempre la relación entre lo humano y lo sobrenatural, llegan a un punto de precisión y de rigor poco menos que envidiable. Basta un repaso pormenorizado por ellas para descubrir, a modo exorcismo, la advertencia fantasmal de personajes extraídos del mundo literario, cinematográfico, o incluso de la propia historia reciente de la fotografía, tales como H.P. Lovecraft, Alejandro Jodorowsky, F.W. Murnau, Roman Polanski, David Cronenberg, Luis Buñuel, William Burroughs.

Exposición Individual: Liza Ambrossio — imagen 1
Liza Ambrossio. Vuelta al vientre de la serie La Ira de la Devoción, 2017. Impresión digital. 30 x 45 cm (11 13⁄16 x 17 23⁄32 pulgadas).

Nos dice la nota de prensa: “este proyecto nos muestra la historia de una mujer que enfrenta la destrucción de un mundo que no le permite crecer y crear, y el de empezar a reconstruir, con los fragmentos, un orden diferente y suyo. En su caso, tal desintegración es necesaria porque el orden heredado –el de la madre– se ha vivido de modo negativo […]”. Lo cierto es que al observar, con premeditación y alevosía, este repertorio de imágenes nos asaltan infinitos interrogantes acerca de la naturaleza temática, los anclajes conceptuales y los órdenes narrativos por los que atraviesan los lugares de enunciación de esta artista. Su visualidad no deja de resultar compleja, en tránsito permanente entre un impulso surrealista y los ademanes barrocos tan típicos en cierta zona de la fotografía latinoamericana. Estas instantáneas fundan, a su modo, un mapa de la extrañeza y de la incertidumbre. El componente literario y ficcional moviliza el soporte y arrecia la necesidad de buscar continuas asociaciones y posibles referentes.

Incuestionable, desde todo punto de vista, resulta la densidad afectiva, emocional y psicológica de estas imágenes. Entre todas ellas se traba un conflicto que no queda dirimido a nivel de superficie. De tal suerte, nos dice el galerista, “Ciertamente nos encontramos ante un trabajo sombrío, oscuro y angustiante, de pulsiones liberadas mediante la construcción de imágenes y cuyo montaje detona emociones reprimidas. Aquí no hay crítica al orden patriarcal, o a la madre edípica y castrante, como en Freud. Liza señala, en cambio, algo que el vienés nunca abordó, el síndrome de la ‘mala madre’. Son dos de sus alumnos, Karl Abraham y Melanie Klein, quienes describen el efecto de esta en la depresión y en las patologías esquizoides de los hijos, pero que al final concluye en un atardecer en que la luz sí parece vencer lo sombrío”. Esta apreciación crítica no hace sino revelar ese trasfondo angustioso sobre el que se estimula el punto de vista de Liza Ambrossio y respecto del cual estableces estrategia discursiva –mediante la imagen– que conduce, si acaso, a una especie de sanación, de purificación o, incluso, de locura.

Sin duda, la obra de Liza Ambrossio acapara hoy la estimación de críticos y curadores. Fue la ganadora de la Beca Descubrimientos 2017-2018 del Festival PhotoEspaña y La Fábrica, lo mismo que de la VI Edición Becas Talento Fotografía TAI. En 2018 fue también galardonada con el Premio Nuevo Talento FNAC 2018 y el Premio Voies Off de Arlés 2018, lo que le ha supuesto estar en la mirada de la crítica. Si algo, en especial, hace tremendamente atractivas (y atrayentes) a sus imágenes es ese particular manejo del principio de la libre asociación, en el que la visualidad resultante cruza elementos y motivos de muy disímil procedencia y ascendencia. Se da en ella, también, la mezcla –en apariencia azarosa– de la fotografía de archivo, junto con pinturas bastante crípticas, la performance y la ciencia ficción.

ANDRÉS ISAAC SANTANA