Para José Spaniol, la onomatopeya se sitúa entre la palabra y la imagen. De hecho, el sonido tiene el propósito de evocar mentalmente un elemento visual conocido, pero que no está presente; como si fuese una traducción, la descripción de una cosa transportada a otro lenguaje. Análogamente, TIUMMMMTICHAMM ofrece otro tipo de traducción que no es lingüística, sino sensorial. ¿Cuáles son los sentidos activados en determinado tipo de experiencia? Esta es la provocación propuesta por la instalación del artista, en la Dan Galeria, cuyos elementos tienen su autonomía como ítems aislados, pero apenas en conjunto son capaces de activar percepciones que nos llegan más por la memoria que por la experiencia dada en el espacio expositivo en sí.
TIUMMMMTICHAMM nace de la memoria del mar. Más específicamente, de lo serial de las olas llegando hasta la playa. Así, se trata desde el inicio, no propiamente del hecho “mar” en sí, sino de la manera como nuestro cuerpo se relaciona con este movimiento eterno de las aguas que van y vienen sin descanso. Podemos atenernos solamente al sonido, que da título a la muestra y se repite en cada obra individualmente. O a la luminosidad del agua, capaz de brillar bajo el sol o en la noche más oscura. O a los vestigios de burbujas que insisten en permanecer un poco más en la arena incluso después de que la ola ya retrocedió.

El piso cubierto de granito negro y mármol blanco recortado en burbujas irregulares convida al espectador a caminar sobre él como lo haría sobre la arena que guarda aún la humedad de la última ola. El brillo del material hace que haya la sensación de su prolongamiento por las paredes, donde están dispuestos rectángulos escultóricos de acrílico y resina translúcidos que replican las mismas burbujas del piso. Cómo se proyectan hacia afuera de la pared, las sombras que se forman refuerzan la ilusión de suavidad de las obras, impresión que en el piso está dada por la forma oblonga de las “burbujas” de la marea. La sala promueve, así, una continuidad del piso en las paredes, cuyas obras, a su vez, se reflejan en lo negro liso y espejado del piso, tal como acontece en días de calma, cuando el paisaje se mete debajo de la línea del agua.
La disposición de las obras a lo largo de las paredes, a intervalos regulares, evoca el ritmo del vaivén del océano. Aun así, cada uno de los trabajos exhibidos es único, con una composición bastante particular. Algunas están bien pobladas de círculos, casi lúdicas, en cuanto otras se parecen a constelaciones. Los colores varían, pero son siempre puros y sólidos y obedecen, más o menos, a la secuencia de la división del espectro de la luz. Este expediente llama a una memoria de los diferentes momentos del día y hasta de las estaciones del año sobre estas “aguas” del piso de la galería – están los naranjas y amarillos del mediodía, así como las variaciones de azul marino y violeta, según la fase de la luna, y hasta el rojo intenso de un verano ecuatorial. Para las mañanas calmadas del invierno o el otoño, están captados los azules celestes.
El ejercicio de desafiar la percepción del público a través de ambientes y materiales improbables no es novedad en el trabajo de Spaniol, así como la incorporación de las particularidades de la arquitectura en cada lugar que recibe su obra. En el 2016 el artista expuso en el Octógono de la Pinacoteca del Estado una instalación relacionada con la muestra de ahora; TIAMM SCHUOOMM CASH! también hablaba del mar en un espacio improbable en el centro de la ciudad, en el interior de un edificio. Allá, dos barcos apoyados en astas de bambú a diez metros del piso invertían la percepción del océano que no estaba allá, colocándolo encima de la mirada del espectador, a quien tal vez se le daba la perspectiva del fondo del mar. La diferencia entre los dos trabajos se cumple (además del uso de materiales totalmente distintos, claro) por la intensidad de cada obra. TIAMM SCHUOOMM CASH era pura furia, desde el título hasta el peso negado de los barcos y el arreglo aparentemente caótico de las varas de bambú. También los materiales, naturales, dialogaban con las fuerzas de la naturaleza - siendo de tierra y siendo sólidos, tienden al doblez, a quebrase, al pudrimiento. Nada de eso puede acontecer en TIUMMMMTICHAMM. Fonéticamente, es palabra única con tantas "M" como un suspiro, donde su "A" aislada no tiene la misma intensidad que en la instalación anterior. Las superficies son todas lisas, los intervalos entre los elementos de la composición son regulares y existe cierta asepsia en la apariencia industrializada de los trabajos de terminado impecable.
Aunque tengan su inspiración originaria en el mismo tema, los dos océanos abordados son bastante diferentes. Si en la Pinacoteca se anunciaba la tempestad en alta mar, en la Dan Galeria el cielo promete una brisa suave en el borde de la playa, tal vez hasta sea posible esperar que el sol se ponga en las aguas tranquilas de una bahía imaginaria.
SYLVIA WERNECK
