Exposición Individualdic 2018 - feb 2019· Por Hélcio Magalhães

Jessica Mein

Galeria Leme

Jessica Mein presenta su producción más reciente, resultado de profundizar la investigación que ha venido haciendo durante algunos años sobre lo físico y espacial de imágenes, en una muestra titulada Tramas, en la galería Leme, São Paulo. Sus obras son testimonio de la radicalización de la artista sobre la subversión de las fronteras y jerarquías entre las imágenes y los soportes que las sustentan, como sus superficies y estructuras. La artista construye sus creaciones en capas, sobreposiciones e interferencias en materiales, que son devueltos a su estado primitivo y nuevamente se reinventan, en un ejercicio metódico.

Mein trabaja sobre materiales visuales obsoletos, que pasaron por procesos fabriles en el pasado, y hoy son sustituidos por tecnologías contemporáneas. Son ejemplos de esos objetos, hojas de “outdoors” (vallas publicitarias) descartadas durante los procesos de producción, o incluso sacos de cáñamo impresos manualmente, disponibles en los mercados, en los alrededores de Dubai.

Exposición Individual: Jessica Mein  — imagen 1
Jessica Mein. Desborde dobra (Desborde doblez), 2018. Cáñamo, carbón y goma acrílica. 57 x 75 x 4 cm (22 7⁄16 x 29 17⁄32 x 1 37⁄64 pulgadas) cada uno, díptico.

La lógica conceptual de la artista reside en las investigaciones sobre los sistemas de producción y difusión de imágenes en el espacio urbano, y las relaciones físicas, emocionales y mentales causadas a partir de esos productos, por medio de sus procesos.

Entran en ese juego la cultura, el tiempo y el espacio, racionalizados de manera absoluta por la comparación entre la rapidez y la facilidad con las que las imágenes se producen y circulan por medio de las nuevas tecnologías, al contraponerse a la manera más artesanal de producción, hoy obsoleta, cuando las operaciones para los procedimientos eran extremadamente lentas, trabajosas y complejas. Al mismo tiempo, la lógica de la distribución también se contrasta. Si, por un lado, los procesos tradicionales permitían una circulación más restringida, los modos contemporáneos no encuentran límite de audiencia cuando se piensa en escala de producción y transmisión de los materiales. Jessica, aunque le saca partido a las tecnologías, fundamenta su trabajo en la artesanía, en lo meticuloso de la elaboración, en la descomposición del tiempo, del espacio y de la materia.

Los procesos de la artista combinan fragmentos de vallas publicitarias. Originalmente descartados, debido a errores durante el proceso de impresión, o imágenes resultantes de procesos manuales en sacos hechos en cáñamo, generalmente utilizados para embalar y almacenar arroz. El cáñamo, además de ser referencia y fuente de imágenes, es utilizado como materia, superficie y soporte para las obras.

Jessica añade capas, por medio de superposiciones y junturas. A partir de la labor de las reorganizaciones, en cáñamo la artista opera ese resultado, grabando imágenes con tecnología digital, manipula y crea otras imágenes por medio de scanners. En otra operación, Mein deshila, rasga, corta, dobla, pega, pinta, cose, desmonta y remonta, con procesos manuales, en los que va asumiendo los errores e imperfecciones.

La obra se termina mediante todas esas relaciones y operaciones en que el tejido gana la dimensión de fibra, colores e imágenes. La desconstrucción del tejido, privilegiando las tramas emerge, inclusive expone los soportes del trabajo, que se expone en sus bastidores de madera, por debajo del cáñamo. En ese proceso, los elementos secundarios, que son el apoyo, adquieren protagonismos, en conjunto con la obra.

El juego del proceso que alterna construcción y descontrucción revela desde la micro-escala de las fibras hasta la macro-escala de las estructuras, que se relacionan con la dimensión de las vallas publicitarias, en forma proporcional.

El quehacer artístico de Jessica Mein se relaciona con el mito del eterno retorno. La artista que nació y vivió en São Paulo, residió en Dubai y hoy tiene su residencia en Buenos Aires, repite en su trabajo el aspecto de la transitoriedad que influye en los conceptos de sus operaciones y revela sus emociones y memorias.

El sentido del mito del “eterno retorno”, en la obra de Mein, está anclado en la manera como la artista, a partir de un tejido de cáñamo, producido para ser embalaje de cereales, retorna a su estado de fibra, y la fibra es transformada en objeto artístico, en que la esencia retorna a su estado original y es reordenada por Jessica.

La obra de Jessica Mein sugiere la reflexión sobre el pensamiento de Nietzche - “eterno retorno” - al explorar el concepto de tiempo: la temporalidad de la vida humana, o sea la no permanencia y la inconsistencia, lo que expresa el deseo de querer, incluso aquello que ya fue. La experiencia que permite el vivir cada instante como si pudiese ser repetido eternamente. Una relación entre instante y eternidad.

La muestra fue organizada en la indagación de la expografía con la ocupación de trece obras en las paredes de la galería, en diálogo con una instalación videográfica montada en el centro del espacio expositivo. En un eje de 180° dos telas juntas proyectan una animación creada y producida por la artista sobre el encuentro de dos trenes, en una estación. Al fondo del pasaje del tren se percibe la imagen de un outdoor en descomposición, en el que se ven dos palmeras y restos de una imagen de turismo sobre Rio de Janeiro. Esta imagen fue captada por la artista, en una estación de trenes, en Buenos Aires. En la animación, en cuanto el tren se mueve, al fondo se percibe el outdoor y su no permanencia resignificada en el video. La misma imagen se proyecta en cada una de las telas que, en ángulo de 180° promueven la sensación de un encuentro de dos trenes en movimiento.

HÉLCIO MAGALHÃES

Jessica Mein, por Hélcio Magalhães | artnexus