Exposición Individualdic 2018 - feb 2019· Por Victoria Verlichak

César Paternosto

María Calcaterra – Moderno & Contemporáneo – MCMC

El reconocido artista y teórico César Paternosto (La Plata, Argentina, 1931) exhibió Contrastes y fugas en la galería María Calcaterra - Moderno & Contemporáneo (MCMC). La muestra reunió una serie de veintisiete trabajos sobre papel, construcciones geométricas y arte cinético de “baja intensidad”, transmitiendo una calma seguridad proveniente de la energía y perseverancia del artista de proseguir por un sendero tempranamente escogido.

Aun cuando vive desde 1967 fuera del país –primero en Nueva York y desde 2004 en Segovia–, vuelve una y otra vez con su obra a Argentina. Es que, como mencionó en la entrevista pública que le hizo la curadora María José Herrera durante esta visita a Buenos Aires –https://www.youtube.com/watch?v=3MwSjwZ7QZY–, sus raíces en el país y el vínculo con la familia son muy fuertes. A pesar de haber cambiado muchas cosas a lo largo de su vida, su adhesión al club de fútbol de sus amores –Estudiantes de La Plata– tampoco se modificó. El color y el diseño de la camiseta de los jugadores –franjas rojas y blanco– son los mismos que Paternosto privilegió en su obra; es pura coincidencia, tal como dijo al artista Alejandro Puente (Argentina, 1933-2013), cuando este se lo indicó en su momento. En 2002, en coincidencia con una muestra en la galería La Ruche con muchos trabajos en blanco y rojo, presentó en MALBA el libro White/Red (Blanco/Rojo), editado en Estados Unidos con diversos textos y reproducciones de obra.

Exposición Individual: César Paternosto — imagen 1
Cesar Paternosto. Conjuntos progresiones # 7, 2010. Témperas y papel plegado. 65 x 110 cm (25 19⁄32 x 43 5⁄16 pulgadas).

Precisamente, quiso la casualidad que Paternosto y Puente, compañeros de estudios en la ciudad de La Plata y de proyectos artísticos, compartan nuevamente cartelera en distintas galerías de Buenos Aires, como ya lo habían hecho en 2004. Paternosto y Puente crearon, junto con otros artistas, el Grupo Sí (1960), de vanguardia informalista. Tras la disolución del grupo, ambos realizaron la muestra Nueva geometría, en 1964, que el crítico Aldo Pellegrini denominó “geometría sensible”, y luego adoptaron un camino de vocación definitivamente geométrica e iluminación americanista.

A fin de los años sesenta y tempranos setenta, Paternosto comenzó a pintar superficies monocromas, plasmando en los bordes del bastidor formas geométricas, tiras de color. Llamó a estas pinturas La visión oblicua, título de la muestra neoyorquina de 1970, donde mostró por primera vez. “La nuevas obras obligaban al espectador a desplazar su mirada hacia uno y otro lado del bastidor; era una manera de aumentar la complejidad de la recepción, induciendo a una participación activa y corporal”, como escribió el recordado crítico Jorge López Anaya. Así, transformó los laterales en un elemento totalmente activo y convirtió los bastidores en tridimensionales: shaped canvas.

Claro que Paternosto vio el constructivismo de la primera mitad del siglo XX, miró a Klee, Mondrian, a los Madí, a Ad Reinhardt, Donald Judd, pero, tras varios viajes al norte del país y a los Andes, a partir de 1977, en la senda de Joaquín Torres García rescató el constructivismo y el referente prehispánico. El profundo impacto que le causó su visita a la región de las ciudadelas incas perdura aún hoy.

Atento a la dimensión estética y antropológica, ve las construcciones incas como muros escultóricos, y a los textiles ancestrales, como sistemas artísticos. Hoy sigue aspirando a que se incorpore el modelo de la abstracción para leer la cultura incaica. Paternosto documentó estos temas en su libro Piedra abstracta. La escultura inca: una visión contemporánea (1989) y en su muestra en Ruth Benzacar, del mismo año: César Paternosto. Formas simbólicas andinas 1987-1989. Asimismo, en este texto explora la coincidencia entre artistas europeos y americanos; la suma de las formas precolombinas “constituye, para los artistas de América, el encuentro cultural de un arte abstracto geométrico que ya no ha de mimetizar los modelos europeos”.

Ahora en MCMC, y con su presencia en la galería durante la inauguración, Paternosto presentó ocho piezas históricas de mediados de la década del sesenta, con una pintura que muestra rastros de subjetividad: el pulso y las decisiones pictóricas del artista. El resto de las piezas son más recientes, mayormente de pequeño formato. En ellas prevalecen tanto las convicciones del artista como su búsqueda de “nuevas soluciones plásticas. […] Uniendo modernidad y raíces, así como futuro e identidad […] uno de los temas centrales en su obra”, tal como afirma el texto de sala.

Precisamente, en algunas obras aquí exhibidas –las témperas, y yeso sin volumen, de respiración zen, y los papeles plegados– se observa su “gran obstinación” por seguir con abstracciones de inspiración geométrica y americanista y la necesidad del desplazamiento del observador para verlas en su totalidad; esa simple acción modifica la obra. La delicada exposición, con obras de resonancias musicales atonales, refleja también su placer por la pintura e invita a una silenciosa y reflexiva contemplación.

En el Museo Nacional de Bellas Artes su obra se exhibe en la sala dedicada a la Neoabstracción.

VICTORIA VERLICHAK

César Paternosto, por Victoria Verlichak | artnexus