Exposición Individualsept 2018 - nov 2018· Por Adriana Herrera

Túlio Pinto

PAIR Galleries

Under Pressure (Bajo presión), el título de la exposición de Túlio Pinto (Brasil, 1974), es una clave de aproximación a una obra que aborda la práctica de la escultura como una extensión no solo del propio cuerpo sino de la totalidad de la experiencia fenomenológica de ser en el mundo. Pinto despliega tensiones extremas en sus esculturas anudando con cuerdas o sencillamente sosteniendo materiales tan antitéticos como placas de hormigón, rocas o barras industriales de acero, y materiales sinónimos de lo leve y frágil como láminas de vidrio o sinuosas burbujas. Las burbujas de vidrio soplado –foco visual, por su levedad y transparencia de las piezas exhibidas– están marcadas por el modo en que se hunden todas las formas pesadas en ellas, pero, lejos de quebrarse bajo la presión, sostienen el sistema entero. Y su efecto perfecciona el que lograba previamente con balones sometidos a la presión de los elementos sólidos e impenetrables.

La penetrabilidad visual y táctil de las burbujas de vidrio modeladas por la presión sugiere que son los elementos más frágiles, y sin embargo, en ellos descansan el peso y la riqueza de las esculturas de Pinto, que transformó las lecciones de los minimalistas en un lenguaje ontológico. Sobrepasando la misma poética de los elementos esculpe paradojas que exponen la tensión existencial, de tal modo que, a medida que se intensifica la sensación de vulnerabilidad, también lo hace la fuerza de la obra misma. Al imaginar situaciones espaciales en las que el juego entre las propiedades físicas de la materia y las posiciones elegidas desemboca en una frontera donde el balance parece imposible, y, sin embargo, se sostiene, crea exactamente lo que ha imaginado: esculturas capaces de contener e irradiar justamente la belleza de cuanto desafía los límites.

Exposición Individual: Túlio Pinto — imagen 1
Tulio Pinto. Cumplicidade 9 (Complicidad 9), 2016. Vigas H y vidrio soplado. 135 x 90 x 170 cm (53 5⁄32 x 35 7⁄16 x 66 59⁄64 pulgadas).

Es la metáfora por excelencia en Cumplicidade #16, de 2018, la única pieza expuesta en Under Pressure que no se apoya en la pared. En el centro del espacio se levanta la estructura formada por tres vigas de acero oxidado que se intercalan con tres burbujas, de tal modo que el peso entero se sostiene –de modo impensable para el ojo– sobre la primera burbuja. La noción de la inminencia como amenaza de un colapso que a fin de cuentas no ocurre ofrece la continua experiencia del asombro. Y a la vez se plantea como la esencia de una práctica escultórica que, además de ser instalativa, refiere al propio cuerpo de la obra del artista y a su misma presencia corporal proyectada en la estructura del sistema completo de objetos en situaciones imposibles.

Si hubiera que designar de algún modo genérico todas sus obras, podríamos decir que son esculturas instalativas performáticas que se desplazan de uno a otro medio, y que cada una de las materias, técnicas, y cada uno de los procedimientos en juego extiende, proyecta y compromete el ser y el hacer del artista en su totalidad. “Yo no disocio lo que soy, de lo que hago. Todo está conectado. El diálogo de mis obras es directamente con mi cuerpo”, afirma Túlio Pinto. Para imaginar situaciones espaciales proyecta su cuerpo contra el material, se pone a sí mismo en el lugar de este y se identifica alternativamente con lo más fuerte y pesado o con lo más vulnerable, y activa así las percepciones cambiantes e intensas que envuelven sus obras.

Su afinidad con el pensamiento de Maurice Merleau-Ponty se relaciona con la manera en que el filósofo concebía el espacio, como “campo de todas las relaciones envolventes”, que traspasa lo meramente físico y es constitutivo de la vida. Su creación misma se sitúa en un flujo de experiencia que incorpora el aprendizaje empírico de situaciones vividas y que transfieren a la vez la idea de Merleau-Ponty de la percepción: “Si vinculamos a la paradoja del tiempo las del cuerpo, del mundo, de la cosa y del otro, comprenderemos que, más allá, nada hay por comprender”.

Hay una poética visceral en situaciones como la que plantea la obra Prenúncio (Presagio), de 2017. Estamos ante una ecuación de balance riesgosa pues una piedra anudada por una cuerda pende, como una espada de Damocles, sobre una bola de vidrio, que, a su vez, no solo es anudada por la misma cuerda, sino que se hiende al ser atravesada por esta. Los materiales experimentan la presión extrema, pero a su vez esta les transfiere su mayor posibilidad, la capacidad de proyectar sombras, luces y parábolas, de conjugar propiedades físicas y psíquicas: son cuerpos penetrados, hundidos, estirados, atravesados, tensados hasta el límite, donde todo puede estallar, pero se contiene.

Otras piezas exhibidas exploran situaciones de vectoriales contra la pared o transfieren al vidrio soplado la noción de canto rodado que pertenece a las piedras pulidas por los elementos al aire libre. Túlio Pinto abandonó de estudiante el dibujo por la escultura al descubrir el trabajo de Richard Long con piedras transportadas en sus caminatas. Esa imagen lo llevó a su propia infancia, cuando solía recoger piedras en sus viajes y soltarlas en otros lugares, en una especie de operación secreta que modificaba pequeños mundos. En su instalación Transposition, en Porto Alegre, formó primero un imposible cubo con seis mil ladrillos y luego lo transformó en un nuevo piso de la galería. Ambas obras involucraban una práctica de desplazamiento intensamente corporal. La transposición no solo es de una forma a otra con los mismos materiales: es en realidad de su cuerpo a esculturas e instalaciones, donde alza una poética del colapso y una y otra vez mantiene el balance mientras danza sobre la cuerda floja.

ADRIANA HERRERA TÉLLEZ

Túlio Pinto, por Adriana Herrera | artnexus