Templos

Luis Caballero. La cuarta ambición, 1990. Intervención realizada sobre telón. 7 x 6 mts. (275 19⁄32 x 236 7⁄32 pulgadas) aproximadamente.

Otrossept 2018 - nov 2018· Por Caridad Botella

Templos

40 años Alonso Garcés Galería

La serie de exposiciones “Templos”, llevadas cabo durante algo más de un año en la Alonso Garcés Galería, para conmemorar sus 40 años de vigencia, ha seguido la siguiente programación: marzo de 2017, La cuarta ambición de Luis Caballero; julio de 2017, For Your Eyes Only de Francisco Fernández; agosto de 2017, Arquitecturas rituales de Jaime Franco; octubre de 2017, Interceptos de Luis Morales; enero de 2018, exposición conmemorativa Asenet cumple 15; abril de 2018, Dibujo interior de Carlos Jacanamijoy; y para concluir, junio de 2018, Un dibujo no son todos los dibujos de Carolina Rodríguez, y Hematomas de Aldemar Muñoz.

Celebrar 40 años de existencia de una galería sin abandonarse a la nostalgia debe ser una tarea difícil. La nostalgia es algo natural, no tan nociva si uno evita el peligro de negar completamente la realidad presente. El reto es mantener lo contemporáneo mientras recordamos el pasado. El galerista Alonso Garcés ha logrado rendir un justo homenaje a cuatro décadas de trayectoria de la galería que inauguró en 1978, asociado con Asenet Velásquez, en una remodelada iglesia protestante, sobre la carrera 5ª, en el barrio La Macarena de Bogotá. Este hecho da nombre a la serie “Templos”, recordando siempre un lugar específico dentro del espacio principal de la galería y a un artista con un peso histórico muy prominente, Luis Caballero. Estas siete exposiciones han sabido conjurar una dosis justa de nostalgia del recuerdo, la conmemoración, pero también de apuesta por el arte contemporáneo.

Otros: Templos — imagen 1
Jaime Franco. Arquitecturas rituales, 2017. Intervención in-situ sobre muro. 7 x 6 mts. (275 19⁄32 x 236 7⁄32 pulgadas).
Otros: Templos — imagen 2
Hernán Díaz. Asenet Velásquez. Fotografía.

En marzo de 2017 inauguró la exposición conmemorativa de la importante intervención de Caballero, La cuarta ambición. Se mostró el telón que en 1990 cubrió la pared por primera vez y que el artista iba realizando y esbozando a medida que iba avanzando el tiempo, hasta que el cierre de la exposición supuso el haber llevado a término el telón. Esta idea de obra en proceso que cambia ante los ojos del visitante fue pionera y desconcertante en la escena local, y dice mucho del carácter arriesgado de la galería en aquel entonces, pero también sirve como metáfora del proceso de creación artística, de la vida del artista, si no del avance del tiempo en general. Como inicio del homenaje, supone toda una declaración de intenciones; se convierte en un gesto importante para anclar la serie en la historia del arte reciente, un arte que desafió la tradición a base de dibujar desnudos con ojos en lo clásico y la Historia del Arte, pero que, al mirar más en profundidad, introducía temas como el deseo, lo erótico y la homosexualidad, en un lenguaje artístico reconocible y aceptable para todas las casas de bien bogotanas. La exposición de Jaime Franco, Arquitecturas rituales, vuelve a la idea de desenroscar su evolución en el tiempo. Una estructura arquitectónica, que alude a un lugar sagrado, tocando los orígenes de la galería y marcando el carácter casi sacro de la pared de 7 x 6 m, fue cambiando semanalmente. Franco marcó y pintó las estructuras en barro y, después de terminado, lavó este para volver a empezar de nuevo, como él mismo menciona, como si del castigo de Sísifo se tratase, después del esfuerzo titánico, caer al punto de arranque. En su caso, cada comienzo generaba una capa más a la anterior surgiendo así una profundidad de las sombras del trabajo previo. De nuevo, el paso del tiempo, el cambio de lo efímero, son parte central de propuesta. La nostalgia se encontró de nuevo en la exposición, que acoge el recuerdo y es un homenaje directo de la antigua socia y amiga, Asenet Velásquez. En ella se mostraron obras de la colección de la galería, pero sobre todo la foto que tomó de Asenet el gran retratista de la escena artística de la época, Hernán Díaz.

Otros: Templos — imagen 3
Carlos Jacanamijoy. Dibujo interior, 2018. Pintura sobre lienzo-telón. 7 x 6 mts. (275 19⁄32 x 236 7⁄32 pulgadas) aproximadamente.
Otros: Templos — imagen 4
Carolina Rodríguez. Un dibujo no son todos los dibujos, 2018. Dibujo in-situ sobre muro. 7 x 6 mts. . (275 19⁄32 x 236 7⁄32 pulgadas).

Es importante mencionar que la serie “Templos” no solo es un tributo a la historia de la galería y Asenet Velásquez; también se podría leer, entre líneas, como un homenaje a la relación galerista-artista, a la importancia de la fidelidad y al trabajo en conjunto, en recorridos de vida en los que ambas partes se hacen compañía, se ven crecer, cambiar y evolucionar, pelean, se alejan y se vuelven a encontrar. Uno de los artistas que hemos podido ver en el espacio es Carlos Jacanamijoy, quien para esta serie de exposiciones presentó De Naturaleza Interior en la que desplegó, sobre otro lienzo-telón, sus vibrantes visiones y experiencia de los colores, luces y formas de la naturaleza, que nacen de la percepción de lo que hay fuera, pero que se construyen también con lo que hay dentro y que tiene directamente que ver con su identidad y raíces indígenas, como viene siendo característico de su proceso de creación. Jacanamijoy también se tomó otras salas de la galería con un lienzo alargado y colgado también directamente sobre la pared; otro formato de telón que, como las raíces de un árbol, va creciendo por otras paredes del templo, esta vez con una sola tonalidad de color, entre gris y negro, pero vacío de los colores brillantes del gran telón. Para terminar, “Templos” acoge el mural y la nueva serie de dibujos de Carolina Rodríguez Un dibujo no son todos los dibujos, que, además de ahondar en el tema fijación de la artista, la infancia y los modelos infantiles de revistas de moda, es un comentario acerca del estado actual, la rapidez con la que consumimos imágenes, y también un comentario en torno al sistema en el que viven artistas, galerías y coleccionistas; un sistema que, por ejemplo, ya no habla de creación, sino de producción, y que responde, más que al deseo de ahondar en intereses profundos, a la “obligación” de incluir las obras que toda colección debe tener. Con esta apuesta se cierra el ciclo y se consigue el reto de tener en cuenta el presente mientras honramos el pasado.

En últimas, esta serie se constituye también como un homenaje a la trayectoria de los mismos artistas que la han nutrido, quienes han pensado y desarrollado proyectos que se han centrado en la idea del telón, de la pared sagrada de un espacio convertido en templo del arte, pero que también han sabido proponer proyectos de síntesis de sus trayectorias y que han llevado su esencia a esa superficie enorme con la que el público se ha topado, inevitablemente, desde 1978.

CARIDAD BOTELLA

Curadora.

Templos, por Caridad Botella | artnexus